La bandera LGTBI vuelve a lucir en la fachada del Ayuntamiento de Toledo por primera vez desde la llegada de Carlos Velázquez a la Alcaldía. La imagen pone fin a tres años sin la enseña arcoíris en el Consistorio, pero llega después de una semana marcada por las tensiones entre PP y Vox y por un intenso debate político sobre los criterios utilizados para decidir su colocación.
La controversia ha dejado al descubierto una de las mayores discrepancias públicas entre los socios de gobierno desde el inicio del mandato. Lo que comenzó como una discusión sobre la instalación de la bandera acabó derivando en un intercambio de reproches entre ambas formaciones acerca de cómo se habían gestionado este tipo de decisiones durante los últimos años.
El punto de inflexión se produjo en la Junta de Portavoces celebrada esta semana, presidida por la vicealcaldesa de Toledo, Inés Cañizares, en ausencia del alcalde. Aunque Vox se posicionó en contra de la colocación de la bandera, Cañizares defendió la aplicación del sistema de voto ponderado previsto en el Reglamento Orgánico del Pleno para resolver la cuestión.
Esa interpretación permitió que la propuesta saliera adelante pese al rechazo de Vox y terminó provocando una crisis política entre los socios de gobierno. Desde el Partido Popular se acusó a Vox de romper el criterio que se había venido aplicando durante la legislatura en este tipo de asuntos, mientras que la formación de Santiago Abascal negó que existiera un acuerdo formal que obligara a la unanimidad.
Las discrepancias acabaron trasladándose al debate público y evidenciaron diferencias de fondo entre ambos socios sobre una cuestión que durante los tres últimos años había permanecido fuera de la fachada del Ayuntamiento.
De hecho, la propia Cañizares elevó el tono de las críticas contra sus socios de gobierno y acusó al PP de haber intentado "esconderse detrás del voto de Vox" para justificar la ausencia de la bandera durante los últimos años. La vicealcaldesa defendió que la normativa municipal siempre ha contemplado el voto ponderado como mecanismo para adoptar acuerdos en la Junta de Portavoces y rechazó que existiera un pacto que exigiera unanimidad para autorizar este tipo de iniciativas.
La dirigente de Vox aseguró además que la polémica ha servido para evidenciar contradicciones dentro del propio equipo de gobierno y llegó a afirmar que se siente "como David contra Goliat" ante la dimensión que ha adquirido el enfrentamiento político. A su juicio, lo ocurrido durante los últimos días demuestra que la colocación de la bandera podía resolverse aplicando el reglamento municipal sin necesidad de interpretaciones adicionales.
El PSOE denuncia una colocación “con nocturnidad y alevosía”
La colocación de la bandera tampoco ha servido para rebajar las críticas de la oposición. La portavoz del Grupo Municipal Socialista, Noelia de la Cruz, ha denunciado la forma en la que finalmente se instaló la enseña y ha acusado al Gobierno municipal de actuar sin transparencia.
Además, ha asegurado que la colocación se realizó "con nocturnidad y alevosía", sin comunicación pública, sin convocatoria institucional y sin contar con los colectivos ni con los grupos municipales. “Nadie sabe cuándo se ha colocado la bandera, ni quién la ha colocado, ni a qué hora se ha hecho. Nos parece una absoluta falta de respeto hacia lo que representa este símbolo y hacia toda la ciudadanía”, ha afirmado.
La dirigente socialista ha criticado que no se haya organizado ningún acto institucional ni se haya contado con los colectivos LGTBI de la ciudad para visibilizar una decisión que había generado una importante polémica política durante los últimos días. “Lo que nos hemos encontrado hoy es una bandera colocada sin explicaciones, sin ningún acto y sin contar con nadie. Es el modus operandi habitual de este alcalde”, ha señalado.
De la Cruz también ha cuestionado el tamaño de la enseña colocada en la fachada municipal y ha considerado que apenas resulta visible desde el exterior. “La enseña elegida es de dimensiones tan reducidas que apenas es visible en la fachada, algo que evidencia una vez más los complejos del alcalde a la hora de asumir con normalidad la defensa de los derechos LGTBI”, ha manifestado.
PP y Vox han aplicado durante más de tres años una interpretación arbitraria de las normas para impedir la colocación de la bandera
Para el PSOE, la principal consecuencia política de esta polémica es que ha quedado demostrado que la colocación de la bandera era posible desde el inicio de la legislatura.
La portavoz socialista sostiene que los acontecimientos de los últimos días desmontan los argumentos que habían utilizado PP y Vox para justificar la ausencia de la enseña durante los años anteriores. “Ha quedado demostrado que la bandera podía colocarse perfectamente y que no se había hecho porque no habían querido, ni unos ni otros”, ha afirmado.
De la Cruz ha recordado que el Reglamento Orgánico del Pleno establece que los acuerdos de la Junta de Portavoces se adoptan mediante voto ponderado y ha cuestionado que ese criterio no se hubiera aplicado hasta ahora. “Durante más de tres años, PP y Vox han mantenido o han permitido una interpretación arbitraria de las normas para impedir la colocación de la bandera. Ahora nadie es capaz de explicar qué acuerdo existía entre ambos grupos ni por qué este año sí se aplica el reglamento y los años anteriores no”, ha señalado.
A juicio de la portavoz socialista, el enfrentamiento entre los socios de gobierno ha terminado sacando a la luz las contradicciones existentes dentro del Ejecutivo local y ha evidenciado que la negativa mantenida durante toda la legislatura respondía a una decisión política y no a impedimentos reglamentarios.
Las críticas del PSOE también se han dirigido contra el alcalde de Toledo, Carlos Velázquez, al que reprochan su ausencia pública durante los días en los que se desarrolló la polémica. “Seguimos sin saber dónde está después del espectáculo bochornoso vivido en los últimos días”, ha afirmado De la Cruz.
La portavoz socialista considera que la colocación de la bandera pone fin a un conflicto que nunca debería haberse producido, pero no elimina las dudas sobre la forma en que se ha gestionado todo el proceso. “La bandera está colocada, pero la falta de transparencia, el ocultismo y la improvisación con la que se ha actuado no hacen sino agravar un problema que nunca debió existir”, ha concluido.
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