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Una mujer a punto de ser desahuciada abandona 'El tiempo justo' en directo por las burlas de Aldo Comas: "Si voy a servir de chascarrillo, os dan por culo"

La invitada no soporta la falta de empatía del plató hacia su drama habitacional y su pasado institucional en la dictadura

Ángel Avilés, redactor en ElPlural
'El Tiempo Justo'. MEDIASET.

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El magacín El tiempo justo conectó a pie de calle con Paca Blanco, una mujer de 77 años que se enfrenta a un inminente desahucio fijado para el próximo 30 de noviembre. Sin embargo, lo que pretendía ser una ventana de denuncia pública terminó con la invitada arrancándose el auricular y abandonando el directo, fruto de la indignación ante la nula empatía y las crueles burlas del colaborador Aldo Comas hacia su traumático pasado.

12 años de lucha y 155 recursos ignorados

En los primeros minutos de la entrevista, Blanco se presentó con firmeza ante los espectadores: "Soy de la Asociación Las Olvidadas, superviviente del Patronato de Protección a la Mujer, y llevo toda la vida luchando y sufriendo". A continuación, la mujer procedió a detallar el origen de su agónica situación habitacional. Según relató, su calvario comenzó cuando tuvo que pedir asilo a su hijo en Madrid, al que le acababan de adjudicar un piso de la Empresa Municipal de la Vivienda y Suelo (EMVS).

Poco tiempo después, su hijo y su nuera decidieron marcharse a Brasil, dejando a Blanco en el domicilio con la intención de hacerse cargo de los gastos. "Yo me quedé con la cosa de que me quedaba al cargo de la casa. No me han querido cobrar los recibos en la EMVS, me consideran una ocupante ignorada", explicó con impotencia la afectada, que advirtió de las verdaderas intenciones de la administración pública: "Pretenden que el piso se lo puedan vender a un fondo buitre. Pues que me vaya, como el resto de los mayores de Madrid, que vamos todos a la puñetera calle para hacer especulación con los pisos".

Durante 12 largos años, Paca ha intentado regularizar su situación legal en la vivienda, llegando a presentar hasta "155 recursos" que no han servido para frenar la maquinaria administrativa. "Me mandaron el 23F me mandaron una orden de desahucio y para el día 30 de noviembre tengo la segunda", detalló, lamentando que durante más de una década la administración no le haya dado otra respuesta que negarse a cobrarle.

La "trampa" de la alternativa habitacional

Al ser preguntada por el reportero sobre si el nuevo decreto del Gobierno para frenar la venta de viviendas públicas a fondos buitre podría paralizar su expulsión, Blanco se mostró tajante y escéptica: "Puede no llegar para mí perfectamente, porque con dejar el piso cerrado hasta que entre la derecha y sigan especulando, pues pueden hacerlo".

Fue en ese momento cuando la mujer de 77 años destapó la "trampa" que esconde la ley para las personas vulnerables como ella. "Hay un cajón desastre que es una alternativa habitacional donde entra todo, y ya me han ofrecido una residencia de monjas", denunció Blanco. La sola mención de esta propuesta supuso una ofensa directa a su memoria y a su dignidad, teniendo en cuenta los abusos que sufrió en su juventud por parte de las instituciones religiosas del franquismo: "Yo, después de ser superviviente del Patronato con la dictadura y haber estado con monjas, no las quiero ni ver".

La frivolidad de Aldo Comas desata la indignación

Pese a la crudeza y el contexto de su testimonio, desde el plató de El tiempo justo optaron por la incomprensión y el tono de confrontación. Tras un cruce en el que se le recriminó que la vivienda no estaba a su nombre sino al de su hijo y se le cuestionó su estrategia legal, la anciana se defendió con uñas y dientes: "No me tenían que haber aguantado ahí 12 años con 155 recursos que tengo y hacerme todo el daño que me han hecho. Con haberme dicho al primer recurso 'usted se marcha'... era 12 años más joven y habría tenido más ocasiones de salir adelante".

Lejos de recular o mostrar un mínimo de respeto hacia los traumas de la invitada, el colaborador Aldo Comas optó por la frivolidad más absoluta respecto al internamiento con religiosas que la administración le imponía como salida. "Y de repente van las monjas y te salvan. Es que a mí me parece bonito... Me gusta, en verdad, que ahora las monjas le vayan a salvar", ironizó Comas desde el plató, ignorando el dolor de una víctima del Patronato. No contento con ello, remató la burla con un tono desafiante: "Váyase un tiempecito con las monjas".

Esta imperdonable doble falta de respeto colmó, con toda la razón, la paciencia de Paca Blanco, que no estaba dispuesta a soportar más humillaciones en pleno directo. "Bueno, vamos a ver... si voy a servir de chascarrillo, os dan por culo y una gorra a cuadros", sentenció la anciana con una rotundidad aplastante. Acto seguido, se arrancó el auricular de la oreja y se alejó rápidamente de las cámaras de televisión ante la mirada atónita del reportero, dejando en evidencia la nula empatía de un programa que prefirió el espectáculo a la denuncia social.