El desahucio de Maricarmen, la mujer de 87 años que tuvo que abandonar la vivienda en la que había vivido durante más de siete décadas, continúa provocando reacciones y alimentando el debate político sobre el acceso a la vivienda. El caso, que se ha convertido en uno de los símbolos de la crisis habitacional, ha desembocado también en una movilización en Madrid que este sábado ha llevado a miles de personas a las calles y ha terminado con una acampada en la Puerta del Sol.

En este contexto, Miquel Ramos ha intervenido en Malas Lenguas para responder a las acusaciones que presentan la movilización como una supuesta estrategia de “ingeniería” destinada a convertir a los jóvenes en votantes de izquierdas.

Ramos ha comenzado cuestionando la idea de que los movimientos sociales relacionados con la vivienda dispongan de los recursos económicos que tienen otros grupos de presión. “Ya le gustaría a los movimientos sociales, como los sindicatos de inquilinas, tener la capacidad económica que tienen todos esos lobbies y todas esas organizaciones que acompañan a todo el relato de la derecha constantemente y que están hiperfinanciadas”, ha señalado.

Pero su intervención ha ido más allá de una discusión sobre quién dispone de más recursos. Ramos ha considerado que el caso de Maricarmen permite hablar de una cuestión mucho más profunda: qué tipo de sociedad se quiere construir y cuál debe ser la responsabilidad de las instituciones y de los ciudadanos ante situaciones de vulnerabilidad.

“No es normal que haya gente como Maricarmen”

El periodista ha reconocido que el debate planteado por Ayuso toca, aunque sea indirectamente, una cuestión que considera importante. “Creo que es importante una cosa que precisamente ha dejado caer Isabel Díaz Ayuso y yo creo que tiene razón, porque esto apela a algo que va mucho más allá del tema de la vivienda”, ha afirmado.

Para Ramos, el caso de Maricarmen obliga a preguntarse qué papel debe desempeñar la sociedad ante situaciones de este tipo. “No es normal que haya gente como Maricarmen”, ha afirmado durante la conversación. 

A partir de ahí, Ramos ha sostenido que el debate no debería reducirse únicamente a las leyes de vivienda o a las competencias de una administración concreta. “Habla también de nuestra responsabilidad como ciudadanos y ciudadanas, del mundo que queremos, de para qué queremos que sirva la política”, ha explicado.

Uno de los aspectos que más critica Ramos es la forma en la que, según su interpretación, se presenta desde determinados sectores políticos la solidaridad con personas vulnerables. El periodista ha considerado que existe una tendencia a ridiculizar lo que algunos denominan “buenismo”, como si defender que una persona no sea expulsada de su vivienda fuera una postura ingenua o alejada de la realidad.

“Ella trata de criminalizar una manera de entender el mundo que ellos llaman y acusan de buenista, como si fuera ridículo ser buena persona”, ha sostenido.

A su vez, ha situado en el centro de la discusión las diferentes respuestas que ha provocado el desahucio. A su juicio, el caso ha permitido visualizar dos posiciones enfrentadas sobre la responsabilidad colectiva.

“Hemos visto a toda la derecha salir casi diciendo que Maricarmen se merecía lo que ha hecho, lo que le ha pasado, por no haber ahorrado y no haberse comprado el piso, o que las cosas son así y que se aguante porque el sistema es así”, ha aseverado. “Creo que esto demuestra también que conviven dos mundos”, ha resumido.

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