Es un miércoles soleado en Madrid. Parece que la primera ha llegado de verdad y quedo con Miren en un céntrico hostal del barrio de Lavapiés. Nos encontramos en el Citynizer Plaza y, aunque hace tiempo que no coincidimos, enseguida el tiempo se convierte en algo nimio, es todo como siempre. Mimi, el alter ego de Miren, es una tía luminosa, con una risa contagiosa y con siempre la palabra justa en la boca. Mientras charlamos en la puerta de Citynizer apura un cigarrillo de liar. Llega Jesús, nuestro fotógrafo, y al verla fumar dice “estupendo, así hago una llamada que tenía pendiente”. Miren sonríe y divertida me dice: “¿Ves? Que fume le viene bien a todo el mundo”.
Una vez dentro nos recibe José y nos acompaña a un coqueto apartamento. Mientras Jesús monta el set de grabación aprovechamos para mirar por la ventana. Aunque no es especialmente temprano, Madrid aún está bastante tranquila y todavía vuela algún pájaro mañanero. Suena mi teléfono, es Belén Esteban. “Belenchi, me pillas a punto de hacer una entrevista para El Plural”, le digo. “¿A quién entrevistas hoy?”, me responde. “A Mimi XXL”, apunto. “Pues dale un beso de mi parte”. Ahora sí, con la bendición de la Esteban, estamos listos para empezar.
PREGUNTA: Vas por la sexta temporada de ‘Mimicidios’, tu exitoso podcast en Podimo. ¿Sabías que en España solo el 5% de los pódcast se mantienen más allá de la primera temporada?
RESPUESTA: No tenía ni idea, nosotros vamos por la sexta y con la séptima ya asomando por la puerta, porque estamos terminando. Quedan dos episodios de la sexta y la verdad es que va muy bien. Estoy muy contenta.
P: ¿Alguna vez pensaste que fuera a mantenerse de esta manera?
R: Yo cuando lo empecé no sabía ni qué era esto de los pódcast. No sabía ni si yo lo iba a hacer bien o si a mí me iba a gustar. No sabía nada y fue una sorpresa total y sobre todo, tampoco sabía cómo iba a ser la recepción de la gente, claro.
P: Tienes una comunidad de más de cien mil oyentes dentro de Podimo y siempre estás entre lo más escuchado…
R: Yo creo que gusta cómo lo narro. Yo siempre le he preguntado a mi repre por los datos, sobre si son reales o es que caigo a alguien bien en Podimo (se ríe). Ahora mismo Mimicidios está el número uno en Podimo, pero es cierto que suele estar Jordi Wild, debe ser que está de vacaciones o algo… ¿Sabes qué pasa? Que el feedback en Podimo no es tan masivo como en otras como en redes sociales entonces, realmente hasta que no te mandan cada X tiempo el diagrama con las estadísticas no sabes cuánta gente lo escucha.
P: ¿Por qué empezaste a hacer contenido ‘true crime’?
R: Pues fue por gusto y por estrategia de cambio de contenido. A mí siempre me ha gustado el true crime en el formato que sea, bien sea en novela, en película, en documental, como sea. Y estaba viniendo una corriente. Yo consumo mucho contenido de YouTube anglosajón y veía que mis creadoras favoritas tiraban por ahí y aquí en España íbamos por detrás. Hablé con mi gestora de partners de YouTube, que es una persona que trabaja en YouTube para aconsejarte, la mía se llama Marta y es de Ferrol y la adoro, enseguida me dijo que lo hiciera. Una de mis favoritas hacía este contenido mientras se maquillaba y como yo también tenía contenido de maquillaje en mi canal pensamos que sería bastante adecuado para mí.

P: ¿Fuiste una de las primeras en España que empezó a hacer?
R: No me atrevería a decirlo porque no lo sé, porque yo no consumía el contenido en español. Sé que hubo varias que empezamos al mismo tiempo. Pero no había mucho en ese momento, eso sí.
P: ¿Por qué nos gusta tanto este tipo de contenidos? ¿Es por puro morbo?
R: Yo creo que es como un quesito del Trivial, hay muchas opciones. Por un lado, creo que a las mujeres lo que más nos gusta de estos contenidos es vernos en esa situación y pensar cómo podríamos salir de ella. No olvidemos que somos las mayores consumidoras de este género. Creo que hay una parte de ‘¿qué haría yo en ese caso?’. Creo que hay una parte de empatía. Creo que hay una parte de curiosidad de cómo hay gente a la que se le tuerce tanto la cabeza para poder llegar a hacer según qué cosas y también un porcentaje, pero no creo que sea tan alto, de morbo. A las pruebas me remito, porque yo me salto por encima lo más morboso de los casos. Yo si hay una muerte que es especialmente virulenta y tal, doy el dato de “murió de tal causa” pero no entro en detalles.
P: ¿Has aprendido algo de la de la psique humana haciendo este tipo de contenidos?
R: Sí, que no te fíes de nadie. (Se ríe). No seas la persona que cuando entra a una habitación la ilumina. No seas la sonrisa que todo el mundo esperaba. Pues siempre esa persona es la que muere. Si eres así, vas a morir seguro. (Se ríe).
P: He conocido a familiares de víctimas que lo pasan muy mal cuando se cuentan detalles de su calvario ¿Te despierta algún dilema moral cómo abordar estos contenidos?
R: Lo pienso muchas veces y eso me ha llevado a que, aunque mi audiencia me lo pida mucho, no hacer prácticamente nunca casos de España. En muy contadas ocasiones he hecho casos de España porque creo que la distancia geográfica principalmente y la que te da el idioma hace que respetes mejor el dolor de las familias. No cabe la posibilidad o hay muy poca posibilidad de que lo escuche un familiar o un ser querido. En esta sexta temporada, por ejemplo, he hecho un caso de España. Hablé del caso de las mal llamadas brujas de Cádiz y lo hice por dos motivos uno, porque me llegó una información inédita del caso y dos, porque encontré una de las últimas entrevistas que dio el padre de Clara (la víctima) en el Diario de Cádiz decía que no quería que se dejara de hablar de ello. Con este caso hice una excepción respetando la voluntad del padre de que se recordara a su hija.
P: ¿Alguna vez se ha puesto en contacto contigo algún familiar de alguna víctima?
R: No, se ha puesto en contacto conmigo un asesino condenado.
P: ¿Perdón?
R: Sí, esto tengo que decir que es la única vez que me ha pasado. Fue un caso del País Vasco. Una chica que se llamaba Marta, de 17 años, cuya pareja fue condenada por asesinarla y estuvo 20 años en prisión. Ahora él tiene un canal de YouTube en donde, a pesar de haber cumplido 20 años de condena, continúa manteniendo su inocencia. Yo hice el caso y conté además lo que él contaba en su canal. Simplemente me escribió y me mandó un par de enlaces a sus vídeos y ya.

P: Oye, qué te pareció todo el show de los influencers en alfombras rojas del cine ¿Cuál es tu opinión al respecto?
R: Esto molesta en el mundo del cine porque el mundo del cine, sobre todo aquí en España, no está para nada sindicado como debería estar. Y lo digo con conocimiento de causa, que para algo estudié en una escuela de cine. Se está pisando a gente que es de ese gremio y que no se le hace partícipe de sus galas. También es cierto que luego están las marcas a las que se le dan entradas porque son patrocinadores y llevan a quien quieren, pero me parece una auténtica estupidez. Y, sobre todo, me parece una estupidez cuando lo quieren defender. Me parece mucho más digno decir “mira, a mí me han invitado y me hacía ilusión venir con un vestido y estar aquí” que querer revestirlo de algo que no es. De hecho, se de gente que ha pedido entrada para los Goya de este año que han sido en Barcelona, que por el mero hecho de que lo hayan pedido es para decir “eres estúpido, ¿qué cojones pintas ahí?”. Muchos seguidores en TikTok y muy poquita dignidad ¿sabes?
P: ¿Y qué opinas de esta frase de “es que dan visibilidad al cine”?
R: Mentira. Absolutamente. Tajantemente mentira. Da visibilidad al cine un creador de contenido cuyo contenido es cine, que recomienda películas, que conoce a los directores, que conoce a los productores, a las productoras. Da visibilidad alguien que habla constantemente de cine, que hace reseñas de cine, de series, de televisión, de lo que sea. Una tía que hace bailes de 15 segundos en TikTok o que te enseña el último pintalabios de no sé qué marca ¿qué visibilidad da? Ninguna. Las únicas que salen beneficiadas son ellas. A ellas les da caché, no a la inversa.
P: Eres de izquierdas, gorda y bisexual. O sea, eres el sueño húmedo de un nazi.
R: Solo me falta ser racializada, sí. (Se ríe).
P: ¿Te sientes target de un tipo de perfil en redes sociales al que dan caña?
R: Claro, ahora me llaman Charo. No es algo muy común porque es cierto que tampoco hablo constantemente de todo esto, simplemente doy mis opiniones. Pero es cierto que a lo mejor lo hago en espacios más seguros, como mi canal de YouTube o mis redes sociales, que mi audiencia ya sabe lo que hay que saber. Pocas veces me sumerjo en los submundos de Twitter. He aprendido que no hay que contestar a "usuario183”. (Se ríe).
P: ¿Has pagado algún peaje por decir lo que piensas?
R: Yo creo que, todo lo contrario, me ha beneficiado.
P: ¿Llega un momento de la vida en el que lo que vayas consiguiendo te da la libertad de poder decir “esta soy yo y si me quieres comprar me compras así y si no, no”? Porque hay veces en las que toca tragar para poder comer…
R: Sí, pero también te digo que, aunque me costara el comer, tampoco pasaría por el aro. En otros contextos de mi vida me he visto en esa disyuntiva y he seguido con mis principios.
P: Sé que de joven sufriste bullying y que de alguna forma marcó tu carácter ¿alguna vez pensaste como lo habrías vivido ahora con las redes sociales?
R: Hombre, es que yo me considero súper afortunada de que no hubiera redes sociales y es uno de los motivos por los que estoy a favor de que se prohíban para menores de 16 años.
P: ¿Te parece una buena medida?
R: Me parece una medida cojonuda. Cojonuda, totalmente. Y una de las razones por las que me parece perfecto es precisamente por el ciberacoso. Porque yo tenía la ventaja de que yo salía del colegio y, como no vivía en la zona del colegio, a esta gente no la veía. Por lo menos tenía 18 horas de descanso hasta que volvía al día siguiente. Entonces no me puedo ni imaginar lo que tiene que ser con redes sociales, Con lo fácil que es hacerte otro perfil si te bloquean, o entre tres haceros 15 perfiles en un minuto. Me parece horrible.
P: ¿Crecer siendo los diferentes, recibiendo bullying nos ha hecho ser adultos distintos de los adultos que fueron la generación de nuestros padres?
R: Sí, pero creo que no solo por lo que pudimos vivir en el instituto, sino por la generación que somos. Yo creo que obviamente todo contribuyó, pero es que somos una generación muy especial. Ojo, no soy de esas millennials que se sienten mejores que todo lo que vino después, no me va ese rollo. Pero sí es cierto que somos la generación del cambio. Somos la generación que ha aprendido a decir no, somos la generación de contacto cero si eso es lo sano. Somos la generación de hacernos respetar, de hacer respetar a los que vienen detrás. Y puede ser que eso viniera precisamente por cómo no se nos respetó a nosotros.
P: Hemos conseguido de alguna manera reescribir cosas que parecían escritas en piedra, hemos deconstruido y revertir conceptos como el de la familia.
R: Hemos allanado mucho el camino a los que han venido detrás con ganas de cambiar muchas cosas. Ahora la zeta nos ven como abuelitas, pero hemos picado piedra para ellos. Y, sobre todo, no es ni tú caso ni el mío porque no somos padres, pero en nuestra generación se está ejerciendo otro tipo de maternidad, otra forma de paternidad. Nada que ver, que nos den las gracias. (Se ríe)
P: Tenemos que criar a niños sin traumas.
R: Por favor. Es que con nosotros terminan los traumas transgeneracionales. Somos esa generación. Es cierto. Hemos limpiado de traumas a toda España, de nada. (Se ríe).
Síguenos en Google Discover y no te pierdas las noticias, vídeos y artículos más interesantes
Síguenos en Google Discover