En plena pandemia un día se cansó de trabajar en un supermercado y dio un salto mortal sin red que le salió bien. Dejó su trabajo para empezar a subir vídeos a redes sociales. Cinco años después Marc Biarnés, o Nosoloviernes, comienza a recoger parte de lo sembrado llenando teatros con su espectáculo de comedia ‘Noticiero Live Show’ Además, colabora en programas como La Retaguardia de RTVE Play. Me cito con él en el lobby del Aloft Madrid Gran Vía, que siempre es como estar en casa. Llega tarde, pero lo suple con desparpajo y buen rollo que comparte con el equipo. Empezamos.

 

Pregunta: ¿Cuál fue la motivación para empezar a hacer vídeos para RRSS?

Respuesta: No tuve ninguna motivación, fue totalmente casual. De hecho, no sabía ni utilizar TikTok. Me acababa de hacer una cuenta e hice un video sin más, sin el propósito de que llegara absolutamente a nada. Y se me hizo súper viral.

P: ¿Era un video de desahogo?

R: No, ese fue el segundo. El primero fue uno que hice en mayo de 2021 en un bar que iba a desayunar todas las mañanas y me grabé con la chica que lo regentaba animando a la gente a ir a su bar porque la pobre se había gastado un dineral en la reforma y no iba ni dios. Con solo ese vídeo ya fui viral, de hecho, alcancé los primeros 20.000 seguidores con ese video ese mismo día.

P: Y todo esto ocurre mientras estás trabajando de cajero en un super ¿no?

R: Sí, exacto. A la semana siguiente de ese primer vídeo hago otro explicando que me está dando ansiedad ir a trabajar, porque la verdad lo estaba pasando bastante mal. Estábamos en plena pandemia, la gente venía nerviosa al súper, yo ya soy nervioso desde que nací… Total, que hice un vídeo explicando que me daba ansiedad y la gente se sintió identificada. Mi siguiente vídeo fue explicando que acababa de dejar mi trabajo, de hecho, me grabé nada más salir por la puerta (se ríe). ¡Me fui a casa a buscar a mi perro y nos fuimos a la playa con unas croquetas que había robado del supermercado!

P: Ese día decidiste que era el último porque discutiste con un cliente ¿no?

R: Sí. Había una cola enorme en la caja y llegó un hombre al que yo ya conocía porque era el un cliente habitual. No era el primer encontronazo que teníamos y yo ya estaba hasta las narices de él. Se me juntó todo, su impertinencia, lo poco que cobraba, la situación con la pandemia… Peté y decidí que no iba a aguantar más eso y me fui. Sin paro, claro. Me quité el delantal, tiré los puerros del señor al que estaba cobrando y me fui dejando a toda la cola de caja ahí esperando, como en una escena de una película americana (se ríe).

P: Y antes de todo eso ¿te habías formado como actor?

R: Estudié arte dramático y antes estudié marketing, porque mi sueño era ser actor, pero no me atrevía a decirlo abiertamente. Me busqué lo del marketing porque era más fácil decir eso que “quiero ser actor”. Aun así, cuando lo dije en mi familia mi padre me dijo “¿Tú quieres ser actor? Pues venga, pues a estudiar para actor”. Y sí, empecé a estudiar para actor. Acabé la carrera de Arte Dramático y claro, luego, como cualquier actor, pues tienes que meterte en un trabajo que no es el de actor para mantenerte.

P: La precariedad laboral entre actores es el pan nuestro de cada día.

R: Totalmente. Yo de hecho, me he tenido que dedicar a hacer vídeos para encontrar ese puesto de trabajo que nadie me daba.

P: Has contado alguna vez también que cuando empezaste con el tema actoral te decían que si no tenías X seguidores ni siquiera podías hacer el casting…

R: Hoy en día, sobre todo grandes productoras, para depende qué proyectos sí que hacen un casting abierto, pero igualmente es muy difícil acceder. Para otros papeles, las pruebas no están al alcance de cualquier y los seguidores ahí sí importan. De hecho, a veces el talento no un requisito necesario.

P: Hay actores con muchos seguidores y sin talento

R: Muchos, aunque yo creo que estamos entrando ahora mismo en un momento de las redes sociales y en general en el mundo de la comunicación, que por fin el número de los seguidores está empezando a dar igual y es más importante el producto. Creo que ya se han dado cuenta marcas, programas de televisión, e industria en general que los seguidores no lo son todo. Que a lo mejor se te da muy bien la camarita en tu casa, pero el arte de comunicar o de actuar es distinto.

P: Claro, llevar a un influencer con dos millones de seguidores a un programa no supone que esa audiencia se trasvase necesariamente.

R: Claro, es que esa es la falsa creencia que se tiene ahora mismo. Es como cuando pasó la polémica de lo de los Goya. Mucha gente decía en redes sociales “no, porque el público de x influencer al verlo ahí irá al cine español”. Amor, pero si no saben ni quién eres ¡qué publico vas a llevar!

P: Y fíjate, un tío que tiene tan claro como tú cómo funciona y cuál es el esquema de la vida útil de la influencia y de la realidad detrás de los números, al final acumulas 1.400.000 seguidores entre TikTok e Instagram. ¿Cómo llevas eso?

R: Pues muy bien. Lo llevo muy bien.

P: ¿Pero se traduce en algo?

R: Se está empezando a traducir ahora mismo. Y cuando te digo “ahora”, me refiero en este en este mes. Hasta ahora estaba haciendo vídeos cada día, cada día, cada día y no pasaba nada. Ahora, este mes, el teléfono ha empezado a sonar tanto para publicidades como para programas. Se empieza también a escuchar un poquito más mi nombre en diferentes sectores, pero soy el mismo que cuando tenía solo 50.000 seguidores.

P: ¿Qué es lo que más pereza te produce del mundo influencer?

R: En general, el mundo en sí. De hecho, lo evito. No voy a ningún a ningún evento en el que haya muchísimos influencers porque no me siento cómodo, es un entorno hostil. No me gusta, ni me gustan los premios de influencers. Ayer fui a, mi primera premiere (la de la serie ‘Se tiene que morir mucha gente’ de Movistar+) aquí en Madrid y me lo pasé muy bien, pero del afterparty, por ejemplo, pasé. 

P: ¿Dónde hay más tontos por metro cuadrado? ¿En el mundo influencer o entre los protagonistas de tus vídeos?

R: Voy a dar un poco de tregua al mundo influencer y te voy a decir que entre los protagonistas de mis vídeos (se ríe). Voy a darles un poco de oxígeno a al mundo influencer, aunque tampoco es que se les oxigene muy bien el cerebro (se ríe).  

P: ¿Te escriben por privado los protagonistas de tus vídeos?

R: Sí, me ha pasado. Me pasó con Torito, por ejemplo. Y hace poco también me pasó que conté en un vídeo que una señora se había rociado todo el cuerpo con un producto bronceador y luego encendió un cigarro y se convirtió en una antorcha humana y justo me escribió una sobrina suya contándome que les había sentado fatal porque lo estaban pasando muy mal. Me sentí fatal, le pedí mil disculpas, pero no borré el video. Me parecía más hipócrita borrarlo.

P: ¿Llegasteis a un punto de acuerdo común?

R: Sí, me aceptó las disculpas y ya está. En mi menaje le expliqué que entendía su sentimiento y también que había que entender que en la historia había un componente cómico. Pero entiendo que si te pasa a ti no tiene ni puta gracia. Es una situación cómica. De hecho, el humor se trata de reírse de las desgracias de los demás o de uno mismo.

P: ¿Es cansado estar continuamente señalando las estupideces de los demás?

R: No, me gusta. Me hace sentir conectado con la realidad del mundo. Y aunque yo solo muestre las particularidades más estúpidas del ser humano también me aferro a las cosas bonitas.

P: Te he escuchado decir que eres un tío sensible de lágrima fácil.

R: Sí, mucho. De hecho, sobrevivo buscándole el humor constantemente a todo. Si no es que no podría tomarme las noticias que hay ahora mismo en la actualidad sin que me llevaran por delante.

P: ¿Eres de bloqueo fácil en rede sociales?

R: No, no bloqueo. Recibo pocos mensajes desagradables, tengo poco hater. Pero a los que recibo, contesto. Me encanta contestar porque a mí una buena discusión me gusta. Si tú a mí me insultas yo rápidamente te contesto “¡Tu puta madre!” y me quedo tan feliz. La gente dice “¿Por qué entras a la batalla?” Bueno, es que me gusta entrar a la batalla. Porque si tú te has pensado con el derecho de faltarme el respeto de esta manera, pues yo también.

P: Cuando respondes en redes a mensajes de odio tienes una cosa de folclórica antigua y es que respondes desde el “yo soy el mejor”, me parece muy divertido.

R: Sí, sí, totalmente. O sea, mira lo que pasa también es que como se ve claramente mi posición política, pues mucha gente me ataca por la gorra, por la sudadera. Ahora mismo llevo gorra para esta entrevista…

P: ¿La gorra no es de izquierdas?

R: La gorra para ellos es de un zarrapastroso, es como de un sucio, de perroflauta. Y enseguida te dicen “¡dúchate!”. Bueno, a mí la gomina me parece de puteros, la verdad. Y no lo digo. ¿Sabes? Y sí, me gusta decir “pues sí, porque soy guapo”. Te jodes, te jodes. Soy de izquierdas y guapo. ¿Qué esperas? (Se ríe).  Pues no soy un perroflauta. Ni los que a los que tú llamas perroflautas tampoco lo son. Pero sí me gusta contestar así porque sé que les jode más.

P: ¿Qué querías ser de pequeño?

R: De pequeño quería ser Andreu Buenafuente. Siempre se lo decía a mis padres, porque el primer late show empezó en Cataluña fue Andreu Buenafuente en la TV3. Entonces yo era muy pequeño y lo veía con mi padre cada noche. Y, de hecho, luego Andreu Buenafuente publicaba un libro con los monólogos de los programas del año y yo me lo compraba siempre. Recuerdo verlo cada noche, ahí sentado en la alfombra del comedor y decía “yo quiero ser eso, quiero ser Andreu Buenafuente”. Quería ser comunicador, trabajar en televisión, en radio, tener incluso mi propia productora de teatro, porque me encanta el teatro. Eso es lo que quería ser.

P: ¿Has llegado a conocer a Andreu?

R: No, todavía.

P: Has dicho que te gusta la tele, la radio y justo el año pasado colaborabas en. ‘Podría ser peor ‘, en Radio Nacional de España ¿Qué tal esa experiencia?

R: Me encantó. Y mira que yo lo hacía solo desde casa, con un aparatito que no se cómo se llama. Yo me conectaba desde mi casa en Barcelona y ellos estaban en Madrid, e incluso estando solo en mi habitación escuchando sus voces me sentía como en el estudio con Angela Fernández o Alejandro Baca. Los amo, disfruté muchísimo esa experiencia. Es que me encanta la radio, para mi es uno de mis sueños también. Trabajar en radio me parece una fantasía, el hecho de trabajar solo la voz me parece una maravilla. Es especial. Además, he escuchado la radio toda mi vida, desde pequeño con mi madre. Mi madre siempre tenía la radio puesta en la cocina, por las mañanas escuchaba a Luis del Olmo y a mí me encantaba.

P: Lo malo de la radio es que no puedes comer mientras hablas... (acostumbra a comer en sus vídeos)

R: (Se ríe) Es verdad, se cuela demasiado el sonido. Pero bueno, un vinito sí te puedes tomar.

P: Y esta cosa tuya de comer en los videos. ¿Por qué?

R: Empezó de casualidad. Grabé el primer video comiendo porque era el momento que tenía para grabarlo. De repente vi que se generaba toda una temática, o sea, toda una conversación en torno a la comida que estaba comiendo. Y no te voy a engañar, pensé por dentro “ojo, que aquí igual hay publicidad de comida”.

P: Product placement.

R: Exacto, un product placement, pero luego no ha pasado. Ha pasado escasas veces. Creo que se están perdiendo una oportunidad de oro. Pero bueno, ahora me gusta mantener la tradición, porque además creo que yo, que me gusta mucho actuar y una puesta en escena, me viene al pelo. El actor siempre en el escenario, si está haciendo una acción mejor, sabes porque ayuda mucho a llevar toda la atención allí. Entonces pues yo estoy en casa y, por ejemplo, comer una mandarina mientras hablo le añade una narrativa visual al mensaje.

P: ¿Cuánto es lo máximo que has cobrado por una publi en redes sociales?

R: Me pagaron por una campaña de redes 8.000€. Y benditas campañas, porque hasta que no tenga un trabajo más estable, por ejemplo, en televisión yo ya no trabajo otra cosa y yo no como de visualizaciones.

P: ¿Es más complicado para perfiles como tú que las marcas digan “oye, yo apuesto por Marc”? Porque sé que Marc se mete en líos…

R: Es más difícil, pero creo que va a empezar a cambiar. Hasta ahora ha sido así, las marcas buscan perfiles blancos, poco problemáticos, pero estamos llegando otro tipo de perfiles. Empieza a haber todo un movimiento social en el que la gente está pidiendo que nos impliquemos un poco más. El lifestyle está casi muerto. Creo que las marcas van a empezar ahora mismo a buscar gente real. Gente con ideales, del tipo que sean.

P: ¿Qué noticia estás deseando poder comentar en tus redes sociales?

R: Estoy deseando poder comentar el fin de Netanyahu. Estoy deseando comentar la caída del equipo de gobierno de Israel, del sionismo, o la de Donald Trump. O que una gran coalición de izquierdas progresistas ha ganado las elecciones de 2027.

P: Y mientras esperas todas esas noticias, estás llenando los teatros con tu show de comedia.

R: Mi sueño por fin está ocurriendo. Ese ha sido mi sueño toda mi vida y para lograrlo he tenido que lograr crear toda una comunidad de seguidores que estuvieran dispuestos a venir a verme al teatro. Si no ¿quién me iba a venir a mí a ver al teatro? He creado mi comunidad, he confeccionado mi propio show, escrito, dirigido y representado por mí para empezar a subirme a un escenario. Mi carta de presentación para llegar a las tablas de un teatro han sido las redes sociales.

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