Juan Manuel Montilla, más conocido como El Langui, es uno de los artistas multidisciplinares más conocidos de nuestro país. El madrileño comenzó su trayectoria profesional en la música, como rapero al frente del grupo La Excepción -que recientemente ha anunciado su regreso a los escenarios- pero su camino fue expandiéndos hacia distintas ramas, como la de la interpretación -mundo en el que ha conseguido dos Premios Goya- o la del deporte de élite. En poco más de un año desde que se iniciara en la boccia, deporte paralímpico, ya ha conquistado ya títulos autonómicos, nacionales e internacionales. Pero, además, ha querido llegar hasta un nuevo espacio, el del teatro, donde ha debutado con Campeones 2 como director y actor. 

La obra bebe del universo de la exitosa película española, por lo que es una emotiva comedia que sigue sus pasos en términos de narrativa y mensaje. Así, gira en torno a temas como la inclusión, el éxito y la honestidad, proponiendo una reflexión sobre los prejuicios.

Pregunta: Campeones 2 ha supuesto tu debut sobre las tablas del teatro y lo has hecho no solo como actor, sino también como director. ¿Qué ha sido lo más importante a la hora de llevar al teatro este universo tan conocido?

Respuesta: Siempre pongamos en contexto que el guion de la obra de teatro, tanto Campeones 1 como ahora Campeones 2, es completamente diferente al de la película. No es una adaptación, es la marca Campeones y su universo, la marca Javier Pérez, parte de los actores, los valores, pero el guion es diferente.

Lo que más ha costado es el trabajo tan grande que se hace de memorización con los actores. Hay actores que tienen discapacidad intelectual, otros que tienen discapacidad física, como es el caso mío, y luego actores sin ningún tipo de discapacidad. No es una película en la que dicen 'corten, repiten, corten, repiten'. Aquí es una hora y media de obra y no hay margen de error. Y si hay error hay que subsanarlo con improvisación, tirando para adelante y salvando la obra. Esto mola mucho porque la obra está muy viva.

(P): Ponerte al frente de un proyecto que viene de una marca tan reconocida, ¿da vértigo o da seguridad?

(R): Siempre te da respeto porque es una marca grande, de éxito y quieres estar a la altura, aunque claro que da seguridad saber que vas a hacer una cosa buena.

Es la primera vez que hago teatro, tenía muchas ganas y es algo que me faltaba. Cuando se me presentaba la ocasión no podía cogerlos porque estaba en el rodaje de una peli, de gira musical o tenía otros proyectos. En 2024 me llegaron unas cuantas ofertas de teatro y el proyecto de Campeones me llenó mucho. No por ser discapacitado tengo que estar en todas las cosas ligadas a la discapacidad, claro, pero es un universo que me gusta y admiro.

En un principio solo iba a interpretar, pero cuando Javier me ofreció dirigir ahí sí que me dio vértigo porque no sabía si iba a estar a la altura. 

La sociedad necesita etiquetas y el talento no las tiene

(P): Eres una figura muy polifacética: actor, rapero, deportista... en una sociedad en la que se tiende a encasillar. Un cantante solo puede ser cantante y si de repente interpreta es visto como un intruso.

(R): Parece que en este mundo la sociedad necesita etiquetas y yo creo que el talento no tiene etiquetas. Si tienes ganas y te llama a cualquier disciplina, ¿por qué no hacerlo? Es verdad que de repente ves a un músico y se mete a la interpretación y es como: no. Enseguida nos ponemos en alerta y creemos que no puede ser, pero la vida está para que probemos cosas.

Yo es lo que hago. Realmente empecé con la música, de ahí el salto a la radio, luego al cine, la televisión, ahora al teatro y también practicando deporte. Todo esto lo que hace es sentirme realizado.

Me hace sentir útil, me hace sentir bien y de cierto modo saco lo que tengo dentro con diferentes formas de expresión. Cada disciplina me da algo que la otra no tiene y se complementan.

(P): Hablabas también del deporte. En apenas un año has ganado distintos títulos de boccia.  ¿Qué significa para ti haber comenzado con esta disciplina?

(R): El deporte había sido súper importante para mí porque fue lo que me hizo superarme: aprender a vestirme, a levantarme del suelo, integrarme, ser uno más, sentirme útil. Evidentemente, con 12 años ya no podía sentirme realizado con el deporte porque mis amigos empezaron a jugar en equipos del barrio y a mí los entrenadores me decían: ‘¿Puedes esperar ahí? Al otro lado de la valla’.

Por aquel entonces el deporte adaptado no estaba tan presente en los medios ni en la sociedad como ahora. Entonces descubrí el rap y vi que con un boli y un papel podía escribir canciones, expresarme.  Bajaba al parque y rapeaba y me volvían a abrir el corro y a ser uno más. Como cuando jugaba de pequeño en el fútbol, en el recreo y en el parque de mi barrio.

Cuando comencé a rapear, bajaba al parque y me volvían a abrir el corro, volvía a ser uno más

Y ahora, de repente, aparece el deporte adaptado en mi vida. Aparece la boccia, deporte paraolímpico, uno de los deportes más antiguos. Esto me ha dado un revulsivo total a sentirme como lo hacía de pequeño, a experimentar lo que es jugar en equipo, participar en competiciones que nunca pude alcanzar. Nunca pude llegar a jugar más allá del recreo.

No sabía que se me iba a dar tan bien y que podía desarrollarme en competiciones como para ser oro en la Copa de España o bronce en el Campeonato de Italia, o llegar a ser seleccionado por la Selección Española de boccia. Irte a representar a tu país, jugar tu primer Internacional en Italia contra 25 países y traerte el bronce a nivel individual o el oro en equipo es algo inexplicable.

(P): ¿Sientes que a lo largo de tu carrera has tenido que currártelo más al ser discapacitado? No por el hecho de lo físico, sino por lo que pensara la gente.

(R): No creo que nadie te regale nada por ser discapacitado. No creo que dos Premios Goya te los den por pena. Ahí hay un trabajo detrás y unos académicos que son los que votan. Cuando me subí a un escenario junto a Gitano Antón, con mi grupo La Extensión, no creo que la gente dijera ‘voy a comprar discos, voy a llenar los conciertos de este chaval porque da pena’.

Mucha gente no sabe lo que es perseguir un sueño y que te duelan las pestañas. Esforzarte el doble, sacrificarte el triple y recibir siempre la mitad por ser discapacitado. Siempre tienes que estar demostrando que tú puedes hacerlo como cualquier otra persona que no tiene ninguna dificultad física.

Esforzarte el doble, sacrificarte el triple y recibir siempre la mitad por ser discapacitado

Es un doble esfuerzo. Tener que demostrar que esa producción no se va a parar porque tú vayas a ralentizar la grabación, que no tengan que pensar nada por ti porque tú vayas lento. Eso sí he tenido que trabajarlo y demostrarlo para que dijeran ‘el papel se lo ha ganado y ha demostrado que no se ha retrasado la producción’. 

¿La discapacidad causa impresión? Sí. ¿Por qué? Porque tienes a una persona con unas limitaciones físicas o intelectuales haciendo un sobresfuerzo para llegar a realizar cosas que a lo mejor tú, sin ningún tipo de discapacidad, haces. Entonces eso impresiona, pero luego tiene que gustar. Te lo ganas tú con tu trabajo.

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