El paso de Miguel Ángel Rodríguez por los juzgados de Plaza de Castilla estuvo marcado por un repentino cambio de guion sobre quién le facilitó los datos e imágenes de los dos periodistas que investigaban el entorno de Isabel Díaz Ayuso. Este volantazo no ha pasado desapercibido en la mesa de debate de Malas Lenguas, donde la hemeroteca inmediata ha dejado al descubierto las costuras de la defensa del asesor político.

El programa emitió la secuencia completa, evidenciando el enorme contraste entre las declaraciones de entrada y de salida del juzgado. Jesús Cintora, sin poder contener una risa irónica ante la evidencia de las imágenes, expuso el movimiento del jefe de gabinete: "¿Ha mentido? A la entrada dice una cosa y la contraria al salir de los juzgados". El presentador fue desgranando cómo, antes de declarar, el asesor aseguraba con rotundidad que un vecino enfadado le había enviado la fotografía directamente a él. Sin embargo, apenas unas horas después, la historia cambió por completo, alegando que se había expresado mal y que en realidad fue Alberto González Amador, pareja de la presidenta, quien se la reenvió.

Frente a la sonrisa atónita del presentador ante lo que consideraba una tomadura de pelo evidente, el analista Javier Aroca tomó la palabra para aportar el contrapeso de la gravedad institucional. Con el semblante serio y visiblemente molesto, el tertuliano recordó que el trabajo de los informadores en la vía pública no constituye ninguna infracción, mientras que la difusión de identidades de esos periodistas por parte de un alto cargo sí es lo que se está investigando como posible delito.

El colaborador andaluz fue elevando el tono de su crítica hasta rematar su intervención con una dura reflexión sobre la desigualdad de trato y la frustración que generan este tipo de espectáculos mediáticos y judiciales. Lamentando la situación con un rotundo "me siento indefenso", Aroca sentenció el debate evidenciando la desconexión ciudadana ante estos casos: "En mi calle hay muy poca confianza a la justicia, porque este señor del que estamos hablando es un privilegiado".

En la misma mesa de Malas Lenguas, la periodista Ana Cabanillas también quiso dejar clara su postura frente a las confusas justificaciones del jefe de gabinete. "No puedo defender a una persona que señala a periodistas", arrancó la colaboradora, evidenciando el rechazo que provoca esta actitud dentro de la propia profesión. Aunque Cabanillas reconoció desconocer las circunstancias exactas que llevaron a los reporteros a las inmediaciones de la vivienda particular de la presidenta —una práctica que, según apuntó, suele criticar en todos los casos políticos—, fue tajante al separar ese debate del hecho que se juzga. Para la tertuliana, independientemente de la ubicación de los informadores, la difusión pública de sus datos personales e identidades desde un entorno institucional cruza una línea roja que la polémica no puede tapar.

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