El regreso de las vacaciones del juez Peinado ha traído consigo un nuevo capítulo judicial marcado por la misma desconfianza hacia Begoña Gómez. El periodista Alberto Muñoz ha informado en el programa Malas Lenguas que la esposa del presidente del Gobierno acudió a los juzgados para devolver su pasaporte, tal y como había acordado previamente con el juez sustituto.

Sin embargo, al revisar minuciosamente el documento, Peinado constató que no hay ningún sello que acredite de forma oficial que ha viajado o que ha vuelto del Reino Unido. Ante esta situación, el magistrado ha lanzado un severo ultimátum judicial, concediendo cinco días a la investigada para que pruebe que efectivamente solamente utilizó ese pasaporte para viajar a la graduación de su hija en Londres y no para otros fines que pudiesen ser constitutivos de delito. De hecho, le advierte formalmente de que, si viajó a sitios no autorizados por él, podría enfrentarse a un "delito de quebrantamiento".

En la mesa de debate de Malas Lenguas, la decisión ha sido recibida con absoluto estupor. El presentador recordó inmediatamente que el viaje a la capital británica es un hecho de sobra conocido del que, por cierto, se distribuyeron fotografías. El analista Javier Aroca fue especialmente contundente al valorar la figura del magistrado, asegurando que "el señor Peinado está desbordado por su propio personaje" y que, a estas alturas de la investigación, ya "no se entiende lo que está ocurriendo".

Aroca insistió en que existe una "constancia cierta de que la señora Begoña Gómez ha estado en Londres", un hecho que está acreditado fotográficamente e incluso publicado "con alguna mala baba que otra en algún medio de comunicación". Ante esta nueva exigencia judicial, el colaborador se preguntó si la sociedad está presenciando "simplemente un acto más de histrionismo" o "la despedida de ese canto del cisne", a la espera de que la Audiencia de Madrid revise los recursos.

Además, subrayó las serias dudas que sobrevuelan el caso, debatiendo si se trata de una "instrucción anómala" o directamente una "instrucción irregular", y lamentando que "nadie se atreve a ponerle las palabras mágicas que creo que se merecen una instrucción de esta naturaleza".

Por su parte, la periodista Marta Gómez Montero respaldó las críticas de su compañero hacia la actitud del juez, subrayando la paradoja de exigir pruebas oficiales de un evento privado del que, de hecho, "hay imágenes de la graduación de las hijas que además no debería haberlas". La colaboradora condenó que esta situación haya provocado que se exponga a las hijas del presidente "al foco público".

Finalmente, Gómez Montero restó credibilidad a las duras advertencias de Peinado sobre un posible delito de quebrantamiento, enmarcando este nuevo episodio dentro de una dinámica repetitiva en su juzgado. La periodista criticó abiertamente "estas sospechas de este señor, el juez Peinado, que la verdad es que muchísimas veces luego se tienen que corregir". Para ilustrar su argumento, recordó un momento previo del caso en el que el magistrado llegó a sugerir que la propia policía "iba a ayudar a huir a Begoña Gómez", una insinuación tan desmedida que obligó a la Fiscalía a intervenir de urgencia para tacharla de "confabulación".

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