La final del Benidorm Fest 2026 dejó música, espectáculo y también algún que otro momento incómodo propio de los grandes directos. Uno de los instantes más comentados de la noche lo ha protagonizado la presentadora Lalachus, que tuvo que improvisar en pleno escenario cuando la banda Kitai no estaba preparada para salir a actuar.

La gala, conducida también por Inés Hernand, Javier Ambrossi y Jesús Vázquez, ha arrancado con la actuación de Melody, última representante española en Eurovisión. La edición, marcada por la decisión de que el ganador no acudiera al certamen europeo, ha estado rodeada de cambios organizativos y una escaleta más compleja de lo habitual, factores que aumentaron la exigencia del directo.

Un silencio incómodo en pleno directo

El momento de tensión ha llegado después de la actuación de uno de los participantes, cuando todo estaba listo - al menos en apariencia - para dar paso a Kitai. Tras una primera presentación, la banda no ha aparecido en escena. Lalachus, consciente de que algo no marchaba según lo previsto, ha tratado de ganar tiempo mientras recibía indicaciones por el pinganillo.

“Todavía queda un poquito, están ahí…”, ha dicho la presentadora, visiblemente incómoda, mientras intentaba mantener el tono distendido que caracteriza su estilo. Durante unos segundos, ha lanzado datos sobre el grupo y ha repetido parte de la información para evitar que el silencio se adueñara del plató, aunque la improvisación no ha terminado de fluir con naturalidad.

Quienes siguen habitualmente a la colaboradora de La Revuelta - el programa de David Broncano en TVE - están acostumbrados a verla moverse con soltura en terrenos imprevisibles. Sin embargo, el engranaje de un festival como el Benidorm Fest, con cambios de escenografía milimetrados y tiempos muy ajustados, deja poco margen para el error.

Un directo cada vez más complejo

La organización del certamen ya había advertido de que la final presentaba dificultades técnicas añadidas. El director del festival, César Vallejo, ha explicado que el orden de actuaciones se diseñó de forma diferente a otras ediciones porque varios artistas compartían bailarines y las puestas en escena requerían volumetrías y estructuras especialmente complejas. Esa logística ha obligado a introducir pausas y ajustes sobre la marcha.

Reacciones divididas en redes

El episodio no ha pasado desapercibido en X, donde se han multiplicado los comentarios. Algunos espectadores han criticado la falta de soltura en la improvisación y han señalado que la situación generó silencios incómodos; otros, en cambio, han defendido a la presentadora y han subrayado la dificultad de afrontar imprevistos de ese calibre en directo.

Varios usuarios han coincidido en que la responsabilidad no recaía en quien estaba frente a la cámara, sino en los inevitables desajustes de producción que pueden surgir en espectáculos de gran formato. Otros, directamente, han aplaudido la manera en que Lalachus consiguió sacar adelante el momento, recordando que “hacer tiempo” ante millones de espectadores es una de las tareas más ingratas de la televisión en vivo.

Lo cierto es que, más allá del tropiezo puntual, la gala continuó con normalidad y la actuación de Kitai terminó celebrándose sin mayores incidencias. Un recordatorio más de que, en televisión, incluso los engranajes mejor engrasados pueden chirriar durante unos segundos… y de que, en esos instantes, todo depende de la sangre fría de quien sostiene el micrófono.

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