El Gobierno de Isabel Díaz Ayuso ha adjudicado el diseño de la reforma de la Real Casa de Correos —el motivo oficial por el que la presidenta necesitaba mudarse a ese inmueble de 485 metros cuadrados— al estudio de interiorismo de Alejandra Pombo, prima de la conocida influencer María Pombo. La operación se ha cerrado por 59.377 euros de manera directa, saltándose el límite legal de 15.000 euros establecido para los contratos de servicios.

Para esquivar el obligado concurso público, la Comunidad de Madrid se ha acogido a una insólita excepción legal: catalogar la reforma como una "actuación artística única". Según una escueta memoria regional de apenas cinco páginas, el proyecto busca aportar "modernidad, elegancia y distinción", elevando la mera decoración interior a la categoría de "obra de arte". Bajo esta premisa de exclusividad subjetiva, el Ejecutivo sostiene que los trabajos solo podían encomendarse al estudio de Pombo, encargado previamente de diseñar espacios de lujo como el Club Financiero Génova.

Esta repentina búsqueda de "elegancia y distinción" ha sido el detonante perfecto para que Iñaki López lance un dardo demoledor a través de sus redes sociales. El presentador de televisión, que hace unos días ya recomendó al consejero de Presidencia "acordar las versiones antes de lanzarse con una nueva pirueta", no ha dejado pasar la oportunidad de evidenciar las flagrantes contradicciones del discurso oficial.

En un mensaje cargado de ironía publicado en la red social X, citando el artículo de El País donde se explica cómo se justificó la elección a dedo del la sede de la Comunidad de Madrid, López ha vinculado esta supuesta sofisticación institucional con los episodios verbales más broncos y polémicos protagonizados recientemente por la presidenta madrileña y su entorno: "Todo encaja. La 'elegancia y distinción' como divisa del gobierno Ayuso. Los 'Me gusta la fruta' o referirse a las víctimas de las residencias como 'las mismas mierdas' ya nos daba una pista".

La red se ha llenado de mensajes que reflejan el hartazgo ante este cúmulo de polémicas, con críticas durísimas hacia la figura de la presidenta autonómica y sus votantes: "Mala persona, ignorante, arrogante, ordinaria" o quedándose perplejos ante el "ático va, ático viene" de la presidenta. 

Más allá del revuelo en redes sociales, el encargo hace aguas entre los especialistas urbanísticos y legales. Desde el Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid, Jesús San Vicente advierte que una adjudicación directa de esta magnitud requiere una fundamentación técnica exhaustiva que brilla por su ausencia, y recuerda que al tratarse de un Bien de Interés Cultural (BIC), la reforma no puede recaer exclusivamente en una interiorista, sino que exige la firma de un arquitecto superior. A estas dudas se suma Antonio Giraldo, portavoz de Urbanismo del PSOE, quien cuestiona que un simple lavado de cara centrado en mobiliario, pintura y modernización de climatización justifique el aparatoso traslado de una sede presidencial.

Por si las carencias técnicas fueran insuficientes, el abogado Javier Flores, responsable de denunciar la compraventa ante el Tribunal de Cuentas, señala una discrepancia insalvable: la empresa pública Planifica Madrid compró el ático el 14 de abril, pero el primer documento sobre la reforma de Sol no se redactó hasta siete semanas después. Resulta materialmente imposible sostener que la millonaria mudanza era una urgencia ineludible para afrontar unas obras que ni siquiera existían sobre el papel, cuyo contrato de diseño se firmó en agosto a toda prisa y cuya ejecución real, según los plazos oficiales, no arrancará hasta el primer trimestre de 2027. 

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