La Hora de La 1 abordó la inminente comparecencia del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero en la Audiencia Nacional, una cita judicial fijada a primera hora de la mañana. El emplazamiento, marcado por la sospecha de que presuntamente lideraba una red de tráfico de influencias, sitúa al exjefe del Ejecutivo ante el magistrado José Luis Calama bajo la acusación de ser el "vértice" de una trama destinada a conseguir ventajas a favor de terceros, como la aerolínea Plus Ultra, que recibió una ayuda pública de 53 millones de euros. 

El presentador, Lluís Guilera, introdujo que "en los próximos minutos va a llegar el expresidente Zapatero", detallando que el expresidente "tiene que declarar como investigado". Al actualizar el estado de las solicitudes de la defensa, el conductor del espacio adelantó que el magistrado encargado del caso "ha rechazado posponer la declaración sobre las joyas", dando paso a Irma Frigenti.

La periodista tomó la palabra para detallar los motivos de la defensa y la respuesta del tribunal respecto a este aplazamiento. Frigenti señaló que "ellos lo que pedían era que se pospusiese puesto que la pieza separada por los nuevos delitos, por el delito fiscal y el de contrabando, se abrió esta misma semana", argumentando que los letrados apenas habían dispuesto de margen para "preparar, de buscar esa documentación y demás" para elaborar una contrapericial sobre el valor de los bienes.

Sin embargo, la periodista aclaró la rotunda negativa del instructor al remarcar que "eso está en la pieza desde el 19 de mayo, que ya han tenido tiempo bastante para poder mirarlo", una circunstancia por la cual el juzgado determinó que "no ha lugar a posponer esa declaración y tendrá que contestar o por lo menos se le va a preguntar también sobre las joyas".

Ante la incertidumbre sobre la actitud que adoptaría el investigado en el transcurso de la mañana, el presentador planteó los posibles escenarios del interrogatorio, preguntándose si verían a "Rodríguez Zapatero acogiéndose a su derecho a no declarar, a responder solo a las preguntas de su abogado". La colaboradora descartó la opción del silencio absoluto basándose en los movimientos previos de su entorno y afirmó que "yo personalmente no creo que se acoja a su derecho a no declarar, dado lo que se ha ido comentando desde su entorno, que tenía ganas de dar explicaciones".

Frigenti apostó por que el expresidente buscará ofrecer aclaraciones "primero ante el juez, que es obviamente lo que le ha recomendado su abogado" y, con posterioridad, "ante la opinión pública". No obstante, la periodista acotó el alcance del interrogatorio al manifestar que "dudo que conteste a las acusaciones populares, tendremos que verlo", en referencia al papel del Partido Popular dentro del proceso.

El análisis concluyó abordando la estrategia técnica de la defensa respecto a la validez de los dispositivos electrónicos incriminatorios y la posibilidad de una futura suspensión o desestimación del caso. Frigenti apuntó que, "ya que han pedido más información a Estados Unidos sobre la prueba de ese teléfono de Rodolfo Reyes Rojas", el expresidente podría intentar ampararse en que no declarará hasta que se esclarezca "cómo se ha obtenido y demás".

Ante la pregunta del presentador sobre si esta impugnación "podría acabar con la nulidad de todo el proceso", la reportera confirmó que la falta de plenas garantías procesales derribaría la causa actual, advirtiendo que "si no se acredita que esa prueba se ha obtenido conforme a las normas procesales", el procedimiento carecería de base legal debido a que "el auto de imputación de Zapatero, en el que le comunican que está investigado, está plagado de mensajes del teléfono de Reyes Rojas", lo que la convierte de manera incuestionable en "la prueba nuclear ahora mismo".

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