La batalla por el control de Warner Bros. Discovery ha entrado en su fase más delicada. Después de meses de ofertas, cartas cruzadas y presiones en los despachos de Hollywood, la compañía ha abierto un periodo de negociación de siete días con Paramount Skydance para que mejore su propuesta. No obstante, al mismo tiempo, ha dejado claro que sigue “plenamente comprometida” con el acuerdo ya firmado con Netflix.

El reloj corre hasta el 23 de febrero. Y, aunque el desenlace todavía no está escrito, la junta de Warner mantiene su recomendación: votar a favor de la fusión con Netflix en la junta de accionistas prevista para el 20 de marzo.

Una oferta firmada… pero no blindada

En diciembre, Warner acordó vender la mayor parte de su negocio - estudios, bibliotecas históricas y HBO Max - a Netflix por un valor empresarial cercano a los 83.000 millones de dólares, incluida la deuda. La operación contempla 23,25 dólares en efectivo y 4,50 en acciones de Netflix por cada título de Warner.

El consejero delegado de Netflix, Ted Sarandos, defendió entonces que juntos podrían “definir el próximo siglo de la narrativa”. La plataforma, que supera los 300 millones de suscriptores, también prometió en su día mantener los estrenos en salas y asumir una indemnización de 5.800 millones si el acuerdo se llegase a romper. Pero el contrato incluye una cláusula clave: Warner puede escuchar a un rival si presenta una oferta razonablemente superior”. Y ahí es donde ha vuelto a entrar en juego Paramount.

Paramount contraataca (y sube la cifra)

Paramount Skydance, respaldada financieramente por Larry Ellison - cofundador de Oracle y aliado histórico de Donald Trump - quiere comprar toda la compañía, incluidas CNN y Discovery, activos que quedarían fuera del perímetro de Netflix tras la escisión del negocio de cable.

La oferta pública más reciente sitúa el valor empresarial en torno a los 108.000 millones de dólares, con 30 dólares por acción en efectivo. Según ha comunicado Warner, un representante de Paramount ha trasladado verbalmente que podría elevar la cifra a 31 dólares por acción si se abren negociaciones formales, y que “no sería su oferta final”.

Además, Paramount ha prometido asumir los 2.800 millones de dólares de penalización que Warner debería pagar a Netflix si rompe el acuerdo, y ha añadido un incentivo adicional: una comisión trimestral para los accionistas si el cierre se retrasa más allá de 2026.

La presión no es solo económica. Paramount ha acusado a Warner de favorecer injustamente a Netflix y ha deslizado que una fusión con la plataforma podría vulnerar leyes de competencia, lo que abre la puerta a una batalla regulatoria.

Trump, CNN y el poder mediático

La operación tiene una dimensión política difícil de ignorar. Trump ha dicho que el tamaño resultante de la unión entre Netflix y Warner “podría ser un problema”, y ha dejado caer que seguirá personalmente la revisión antimonopolio.

En paralelo, la propuesta de Paramount incluiría CNN, una de las cadenas más críticas con la actual Administración. Si la operación prosperara, el entorno de Ellison tendría influencia sobre un actor central del ecosistema informativo estadounidense.

No es un detalle menor, pues el Departamento de Justicia ya ha iniciado evaluaciones preliminares, y tanto en Washington como en Bruselas se anticipa un escrutinio de al menos un año.

El factor decisivo

Desde dentro del mercado, el análisis es claro. Matt Britzman, analista sénior de Hargreaves Lansdown, ha señalado que Netflix aún parece tener el control, pero eso puede cambiar rápidamente”. A su juicio, el precio será determinante: las dudas sobre financiación y regulación pesan, pero “con una cifra suficientemente alta pasan a un segundo plano”.

La junta de Warner ha reiterado que considera el acuerdo con Netflix superior “en numerosos aspectos clave”, especialmente por menor riesgo de ejecución y mayor certidumbre. Sin embargo, varios fondos accionistas han presionado para reabrir negociaciones con Paramount.

En este pulso, el verdadero ganador provisional parece ser Warner.

¿Qué está realmente en juego?

Más allá de cifras récord, la operación redefiniría el mapa audiovisual global.

Una fusión con Netflix consolidaría bajo el mismo techo dos de los mayores productores de cine y televisión y dos grandes servicios de streaming. Los sindicatos de Hollywood ya han alertado del riesgo de recortes: Netflix prevé sinergias y ahorros de entre 2.000 y 3.000 millones de dólares en los primeros años.

La exhibición cinematográfica también mira con recelo la operación. Las asociaciones de salas han advertido que la estrategia tradicional de Netflix prioriza el streaming frente a las ventanas en cines, aunque la compañía se ha comprometido a mantener los estrenos.

Si gana Paramount, el escenario sería distinto: dos estudios clásicos - Paramount y Warner - y dos plataformas - Paramount+ y HBO Max - bajo un mismo paraguas, pero con mayor exposición a deuda y también bajo lupa regulatoria.

Cuenta atrás hasta el 20 de marzo

El plazo de siete días para mejorar la oferta no es jurídicamente vinculante, pero marca el ritmo político y financiero de la operación. La fecha realmente decisiva será el 20 de marzo, cuando los accionistas voten el acuerdo con Netflix.

Hasta entonces, el tablero sigue abierto. Paramount puede subir. Netflix puede igualar. Y los reguladores pueden endurecer el discurso.

Lo que parecía una victoria cerrada para el gigante del streaming se ha convertido en una partida estratégica y esta vez, el desenlace no dependerá solo de quién pague más, sino de quién convenza mejor de que su modelo no convertirá Hollywood en un monopolio.

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