El desahucio de Maricarmen, una mujer de 87 años que llevaba décadas viviendo en su vivienda de alquiler, ha provocado críticas por la actuación de las instituciones y ha vuelto a situar el problema de la vivienda en el centro del debate. El periodista y escritor Jordi Évole ha reflexionado sobre el caso en un artículo de opinión publicado en La Vanguardia, en el que cuestiona el contraste entre el desahucio y el comportamiento de algunos representantes políticos.
Évole ha comenzado su artículo señalando que ambos acontecimientos ocurrieron prácticamente al mismo tiempo. Por un lado, el desahucio de Maricarmen; por otro, la intervención de una diputada del PP en el Congreso mostrando un bote de gas pimienta. Para el periodista, la coincidencia ha resultado especialmente llamativa: "El contraste y la distancia entre ambas imágenes –desahucio y show en el Congreso–, vistas seguidas en el telediario, era entre vergonzoso y desolador".
En su opinión, el Congreso debería ser precisamente el lugar donde se debaten y aprueban las leyes que afectan a situaciones como la de Maricarmen. Évole ha considerado que convertir la Cámara Baja en un escenario para llamar la atención supone alejarse de los problemas reales que afectan a los ciudadanos.
El periodista también ha cuestionado el uso del gas pimienta durante la intervención parlamentaria y ha utilizado la ironía para imaginar cómo pudo plantearse aquella actuación. "¿Qué le parece si se saca un bote de gas pimienta y se lo exhibe a Marlaska?", ha apuntando Évole, imaginando la comversación.
Después ha continuado con el intercambio: "¿Y qué hacemos luego con el gas?", a lo que responde el supuesto asesor: "Yo qué sé, vacíalo en un baño". La conversación ha continuado con un tono cada vez más sarcástico: "Claro que sí, señoría, menuda crack está hecha".
La escena termina, según ha relatado Évole, con una consecuencia inesperada dentro del Congreso: "La performance se le acabó yendo de las manos y varios baños del Congreso fueron precintados por el mal uso del gas salvador". Mientras tanto, establece el contraste con Maricarmen, que, "vencida y desarmada", ingresaba en el hospital Gregorio Marañón.
Críticas a la actuación de las instituciones
Una de las partes más críticas del artículo se centra en la actuación de las instituciones que participaron en el desahucio. Évole ha puesto el foco en el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, y en los cuerpos policiales que participaron en el dispositivo.
El periodista ha planteado una cuestión entre la legalidad y la justicia: "¿Lo legal o lo justo? Venceréis pero no convenceréis". Con esta frase ha cuestionado que el cumplimiento de una resolución judicial sea suficiente para cerrar el debate sobre la situación de una persona de 87 años.
Évole también ha afirmado que durante el desahucio "nadie alegó objeción de conciencia", y ha mencionado al ministro, a la ministra, a la policía y a la judicatura. En su opinión, el caso evidencia la distancia que puede existir entre el cumplimiento de la ley y la percepción de justicia que tiene parte de la sociedad.
El artículo también ha criticado el discurso político y mediático relacionado con la ocupación de viviendas. Évole ha señalado que, mientras se producía el desahucio, en televisión continuaban apareciendo anuncios de empresas de seguridad y alarmas destinados a proteger las viviendas frente a los okupas. "Prioridad nacional", ha ironizado el periodista.
Más allá del caso concreto de Maricarmen, el artículo de Évole plantea una reflexión sobre el problema de la vivienda y sobre las prioridades del debate político. El periodista ha considerado especialmente contradictorio que se dedique tanta atención a determinados problemas relacionados con la propiedad privada mientras una mujer de 87 años termina fuera de la vivienda en la que había residido durante décadas.
Añadir ElPlural.com como fuente preferida de Google.
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.