La gala de los Premios Goya del año 2003 no solo supuso una importante visibilidad a la oposición a la decisión de Aznar de participar en la guerra de Irak, sino que también supuso una victoria de la sociedad de nuestro país frente a aquella TVE, que vivía una de sus peores etapas mientras estaba siendo controlada por un PP que tenía mayoría absoluta tanto en el Senado como en el Congreso.

Así se mostró en la última entrega de Anatomía de..., que contó cómo aquella fiesta del cine español se convirtió en un altavoz para reivindicar la paz después de que los actores y otras personas relacionadas con el cine se organizasen en una reunión que tuvo lugar en el Círculo de Bellas Artes de Madrid bajo la 'presidencia' de la diosa Atenea. "Hasta que no fui a esa reunión, yo no tenía el pálpito de cuán amplio era el rechazo a la guerra”, aseguró Juan Diego Botto en el programa presentado por Mamen Mendizabal. 

De dicha convocatoria a la que acudieron Lola Herrera y Paco Rabal, entre otros, surgió un plan para expresar el rechazo a la guerra, pero aquella TVE se olía que pasaría algo en aquella gala presentada por Alberto San Juan y Willy Toledo acompañados por la compañía Animalario. “Creemos que puede pasar algo. Si pasa cualquier cosa, no saques a la ministra (Pilar del Castillo)", declaró el realizador Luis Campoy.

Para que se llevase a cabo sin que lo supiese aquella TVE, los actores diseñaron una estrategia que tuvo éxito, que incluso burló los controles de seguridad. Por ejemplo, el gran grueso de las míticas chapas del No a la Guerra que muchos invitados lucieron se introdujeron en el recinto a través de una furgoneta durante uno de los ensayos, aunque también llegaron a través de bolsas, bolsillos y mochilas. De hecho, la presidenta de la Academia del Cine en esa gala, Marisa Paredes, reconoció haberlas introducido en una caja de zapatos. 

"Los que no estábamos allí nos íbamos mensajeando. 'Me ha dicho fulano, ¿tú qué sabes?'. 'Va muy bien, se la está poniendo todo el mundo'", dijo Botto, añadiendo: "Hubo un momento en el que, cuando todo el mundo empezó a ver el No a la Guerra, es como que no podían no tenerlo. Entonces, la gente se empezó a preguntar quién tenía". 

Poco a poco, los premiados subieron al escenario a recoger sus cabezones haciendo una reivindicación por la paz en su discurso y con la chapa del No a la guerra. De hecho, algunas personas de aquella TVE llegaron a reprocharle al realizador Luis Campoy que no cortase el plano para dejar fuera el No a la guerra que iba colgado sobre el pecho de los actores: "Yo no hago degollados".

El cabreo por parte de ciertas personas era considerable. Según recordó Joaquim Oristrell, Marisa Paredes contó que la ministra de Cultura, Pilar Del Castillo, sentada junto a ella en el patio de butacas, le preguntó durante la ceremonia: "¿Qué es esto?". La respuesta de la presidenta de la Academia fue inmediata: "La democracia, señora ministra. Esto es la democracia". "Tenía un rostro que estaba descomponiéndose, le estaba afectando", aseguró Alberto San Juan

La gala, cuyo guion incluso fue censurado parcialmente, acabó con un emotivo discurso de Rosa María Sardá y con unos Alberto San Juan y Willy Toledo mostrando un "Guerra no" a través de sus respectivas indumentarias

Una TVE que favorecía las opiniones favorables a la guerra de Irak

Tal y como contaron algunos de los invitados de la última entrega de Anatomía de..., en ese entonces, la mayor 'preocupación' que había en aquella gala de los Premios Goya vino por parte de algunas personas que trabajaban en aquellos servicios informativos dirigidos por Alfredo Urdaci

Por aquel entonces, un estudio de la UNED y la Universidad Carlos III de Madrid realizado en 2003 reveló que la segunda edición del Telediario, presentada y dirigida por Urdaci, dedicó el 63,6% del tiempo que se dedicó a hablar de la guerra de Irak a colectivos sociales partidarios del conflicto, frente al 18,2% que se dedicó a los testimonios contrarios al conflicto, según un artículo publicado por El País

Por ejemplo, la investigación mostró una importante descompensación entre las informaciones sobre manifestaciones contra la guerra y el ocupado por los incidentes o disturbios en las sedes del PP en los contenidos del noticiario. Las multitudinarias marchas en España acapararon el 32% (15 minutos) del tiempo dedicado a los actos de protestas, mientras que el 68% (31 minutos y 50 segundos) se dedicó a las acciones de boicot al partido en el Gobierno, en este caso, el PP de Aznar.

Para ser más exactos, los autores de este estudio, que analizó las segundas ediciones de los Telediarios emitidos entre el 20 de marzo de 2003 (día de inicio de los bombardeos en Irak) y el 9 de abril (día en el que las tropas tomaron su capital, Bagdad), apuntaron a que los responsables de aquellos informativos de TVE se centraron en "desacreditar a los movimientos sociales que surgieron espontáneamente". Es más, las supuestas 'armas de destrucción masiva' solo ocuparon el 0,3% del tiempo total que se destinó a esta información. 

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