Durante una entrevista en el programa El Intermedio, el exjuez Baltasar Garzón ha reflexionado sobre las dinámicas informativas que rodean a las causas judiciales de gran impacto político, como la que afecta al expresidente José Luis Rodríguez Zapatero. Garzón ha arrancado su intervención asumiendo de forma pragmática la naturaleza incontrolable de las filtraciones en el ecosistema actual, admitiendo que "la información es muy potente y si no sale por un sitio va a salir por otro".
Sin embargo, esta realidad no le ha impedido cuestionar la preocupante quiebra de las garantías procesales que sufren los investigados, denunciando de manera directa el orden de prioridades que manejan ciertos sectores: "No sé hasta qué punto una resolución judicial tiene que estar antes en la redacción de los periódicos que reservada a las partes".
Para fundamentar su crítica, el antiguo magistrado de la Audiencia Nacional ha apelado directamente a la literalidad del ordenamiento jurídico español, recordando cuál debería ser el cauce normal y protegido de cualquier instrucción penal antes de convertirse en pasto de la refriega mediática. "Es lo que dice la ley. Lo que dice la ley es que será secreto hasta el momento del juicio salvo para las partes", ha remarcado Garzón con insistencia, poniendo el foco en cómo la norma escrita se ha convertido en papel mojado en los tribunales modernos.
"No me vengan con resoluciones del CGPJ de que hay que respetar la independencia de los jueces y el derecho de defensa, vale, respetamos la de los jueces, ¿y el derecho a la defensa dónde queda? Si ya está liquidado"
— Riojaberón/❤️ (@riojaberon) June 2, 2026
🗣Baltasar Garzón y el caso Zapatero.#LaNoche24H#ElIntermedio pic.twitter.com/cuKRCsgzxk
A su juicio, la perversión del sistema es tan profunda que las investigaciones ya no se dirimen exclusivamente en sede judicial, sino que se multiplican en los platós y cabeceras en función de intereses cruzados: "Ya desde hace un tiempo se ha revertido y esto ya hacemos no un sumario o una investigación, hacemos varias a la vez en función del interés que tiene cada cual". Ante este caótico panorama de relatos paralelos sintonizados con agendas partidistas, el exjuez ha hecho un llamamiento al orden procesal, reclamando que "respetemos esos tiempos, va a haber ocasión para que cada cual se pronuncie" sin necesidad de dinamitar los procedimientos.
Esta mercantilización de los tiempos procesales, en los que las causas avanzan al ritmo que marcan las agendas de los partidos o los intereses de los medios, supone para Garzón una perversión absoluta del Estado de derecho. Al advertir que en la actualidad se realizan "varias investigaciones a la vez en función del interés que tiene cada cual", el exjuez cuestiona cómo el sumario tradicional ha dejado de ser un espacio de plenas garantías reservado para el esclarecimiento técnico de los delitos.
El exjuez se ha mostrado especialmente tajante al cuestionar de frente la retórica y los discursos oficiales que emanan de las altas esferas de la judicatura, las cuales a menudo ignoran la desprotección real que sufren los ciudadanos bajo el foco público. "No me vengan con resoluciones del Consejo General del Poder Judicial de que hay que respetar la independencia de los jueces y el principio y el derecho de defensa", ha espetado Garzón, rechazando de plano las declaraciones institucionales que actúan como meros escudos corporativos frente a las críticas.
Para acabar, el jurista ha lanzado una certera conclusión que resume el estado de absoluta indefensión en el que quedan las personas señaladas mucho antes de que un tribunal dicte sentencia. Su pregunta final desarma por completo la hipocresía del debate institucional: "Vale, respetamos la de los jueces, ¿y el derecho de defensa dónde queda si ya está liquidado?".
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