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De los 600 televisores de Madrid a siete décadas de historia: así nació TVE

A lo largo de siete décadas, la cadena ha sobrevivido al monopolio del régimen, a la llegada de las privadas y a la actual guerra del 'streaming'

Imagen del nuevo canal temático para conmemorar las siete décadas de TVE (RTVE)
Imagen del nuevo canal temático para conmemorar las siete décadas de TVE (RTVE)

Este 28 de octubre de 2026 marca exactamente el 70º aniversario del nacimiento de Radiotelevisión Española. Fue la tarde de un domingo de 1956 cuando un país gris, marcado por el aislamiento internacional, encendió por primera vez la "caja tonta". El escenario no podía ser más precario: un modesto chalet en el Paseo de la Habana de Madrid, donde menos de cincuenta empleados y colaboradores obraron el milagro para una reducida élite. En aquel momento, un televisor costaba entre 24.000 y 32.000 pesetas, una auténtica fortuna que limitó el alcance de la inauguración a apenas seiscientos receptores repartidos en un radio de 70 kilómetros.

La fecha del estreno estuvo calculada por el régimen: era la festividad de Cristo Rey y la víspera de la fundación de la Falange. Ese doble simbolismo lo verbalizó sin pudor el entonces ministro de Información y Turismo, Gabriel Arias Salgado, quien inauguró el ente exigiendo "ortodoxia y rigor desde el punto de vista religioso y moral con obediencia a las normas de la Iglesia Católica y el servicio a los grandes ideales del Movimiento Nacional". Sin embargo, detrás de aquella pomposa declaración institucional, la sala de control era un puro caos. La inexperiencia y el hecho de emitir en riguroso directo sin magnetoscopios convirtieron el estreno en un suplicio.

"No salía nada bien. Llegaron tarde los micrófonos, el ministro tuvo que repetir el discurso inaugural hasta tres veces... fuimos de error en error", rememoraba el realizador Pedro Amalio López. Las anécdotas de aquella tarde rozaron el esperpento: desde sacos de arena que servían de contrapeso y golpearon la cabeza del ministro, hasta la emisión por error en perfecto francés del reportaje Los blancos mercedarios. Tras la bendición de las instalaciones a cargo del capellán de Franco, los escasos espectadores asistieron a entregas del No-Do, orquestas y bailes de la Sección Femenina.

La 1, en un inmejorable estado de forma

Siete décadas después de aquellos micrófonos defectuosos, Televisión Española ha llegado a su 70º aniversario exhibiendo un músculo en los audímetros que no se recordaba en Prado del Rey. La cadena pública ha logrado revertir su profunda crisis de identidad de los últimos años, firmando unos meses demoledores. El Grupo RTVE ha escalado este último septiembre hasta el 18,7% de cuota, su dato más alto en este mes desde 2011. Este renacer está capitanedo por La 1, que con un 12,1% (su mejor arranque de temporada en 15 años) se ha quedado a tan solo siete décimas del liderazgo nacional, la distancia más corta desde la época previa al apagón analógico.

El secreto de esta resurrección no responde a un único éxito aislado, sino a una solidez transversal en toda su parrilla. El mayor bastión de La 1 son sus mañanas. La cadena encadena su segundo septiembre consecutivo reinando en la tira matinal con un abrumador 16,1%, su mejor share de los últimos 20 años. Espacios como La Hora de La 1 han tocado techo con más del 20%, sacando casi cinco puntos de ventaja a sus rivales comerciales. El éxito matinal tiene su continuidad en unas tardes (10,8%) que la pública no dominaba desde hace 23 años. El indiscutible fenómeno de La Promesa, que promedia un 13% y roza el millón y medio de contactos diarios, junto a la llegada de Valle Salvaje (10,2%), han cimentado un bloque de ficción imbatible.

Por si fuera poco, TVE ha logrado asaltar la franja más codiciada y difícil de la televisión: el prime time. La llegada de La Revuelta ha dinamitado el consumo nocturno; el formato de David Broncano arrancó la temporada liderando en el codiciado target comercial (15,5%) y anotando picos estratosféricos como el apabullante 33,9% de cuota conseguido con la entrevista a Pedro Sánchez. Sumado a la fortaleza de los eventos deportivos —el reciente España-Croacia de la Nations League arrasó con un 40,2% y más de 5 millones de espectadores— y unos Telediarios que firman su mejor septiembre desde 2017 (14,3%), el ecosistema de RTVE atraviesa su momento más dulce.

La diana política de la oposición

Pero el éxito siempre tiene un precio. Lejos de celebrarse la competitividad de un servicio público reflotado, este 70º aniversario se está librando en un clima de asfixiante toxicidad política. El vigoroso rendimiento de La 1 ha provocado que la oposición intensifique sus acusaciones de que Prado del Rey es un mero "altavoz del sanchismo".

La ofensiva ha tomado forma esta misma semana con un polémico vídeo publicado en redes sociales por el PP de la Comunidad de Madrid. Bajo la pregunta "¿Cómo se reconoce a un gobierno autoritario?", los populares denuncian el "control de los medios públicos de comunicación" utilizando explícitamente una imagen de Silvia Intxaurrondo, uno de los rostros principales de La 1. El brutal señalamiento ha encendido las alarmas institucionales.

José Pablo López, presidente de RTVE, no ha dudado en salir al paso calificando el ataque de "inadmisible y vergonzoso", advirtiendo que el PP está utilizando "las mismas tácticas de señalamiento que utilizaron para arrasar con la independencia de Telemadrid" y pidiendo el fin de estas "cacerías políticas". La Asociación de la Prensa de Madrid (APM) ha emitido un comunicado de respaldo inmediato, exigiendo "mesura y respeto" para evitar que se usen nombres de periodistas "en la disputa política".

La fijación con la periodista vasca viene de lejos. El punto de inflexión fue aquella tensa entrevista de julio de 2023, donde Intxaurrondo desmintió en directo los datos que el candidato Alberto Núñez Feijóo esgrimía sobre las pensiones. Desde entonces, el veto de los populares a su programa ha sido notorio, aderezado con declaraciones incendiarias como las de la diputada Cayetana Álvarez de Toledo, quien prometió públicamente "acabar con los Tezanos y las Intxaurrondos". Lejos de amedrentarse por la artillería conservadora, la presentadora de La hora de La 1 fue letal: "Si el éxito de audiencia fuese ser sanchista, nuestros competidores serían más sanchistas que nosotros".

Apoyada en unos datos que no bajan del 16% de cuota, Intxaurrondo remató su intervención desnudando los motivos reales de esta cacería mediática: "Supongo que eso también escocerá. Habría que preguntarle a todos esos que nos critican y se inventan esta campaña para presentarnos como un problema si realmente lo que les sucede es que les estemos arrasando en audiencia". Setenta años después de aquel modesto chalet, los discursos repetidos y los cortes de emisión son historia, pero la batalla por el mando a distancia sigue más viva que nunca. pero el exito siempre tiene un precio. 

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Etiquetas Televisión