Durante años, estudiar significaba subrayar apuntes, hacer esquemas a mano y repetir conceptos hasta fijarlos. ¿Quién no ha tenido mil hojas llenas de subrayados en amarillo y anotaciones al borde de la página? Todo esto ha ido cambiando con las nuevas tecnologías: primero llegaron los vídeos explicativos y las plataformas online. Ahora el cambio es más silencioso: los asistentes basados en inteligencia artificial (IA) empiezan a formar parte de la rutina de quienes preparan exámenes universitarios, oposiciones o trabajos académicos en España.

Los asistentes de IA se están convirtiendo en los mejores ayudantes para exámenes y opsiciones

Lo que está cambiando no es el contenido, sino la manera de organizarlo. Un temario puede convertirse en esquema en minutos, un PDF extenso en tarjetas de repaso y unos apuntes dispersos en preguntas para comprobar qué se ha entendido y qué no.

Del temario al esquema en minutos

Una de las herramientas que mejor refleja este giro es NotebookLM, de Google. Su funcionamiento es sencillo: el usuario sube su propio material, (apuntes, artículos, documentos o transcripciones), y el sistema trabaja con esas fuentes. También le puedes pedir que descubra otras sobre la temática en cuestión, si lo que quieres es investigar más.

A partir de ahí puede generar resúmenes estructurados, esquemas comparativos, glosarios de conceptos clave o tarjetas de repaso.También puede formular preguntas tipo examen basadas en ese material, lo que permite comprobar si realmente se ha entendido el contenido.

La diferencia respecto a un buscador tradicional es básica; no mezcla información externa, sino que reorganiza el contenido seleccionado por el propio estudiante. Esta es una herramienta súper práctica para todos aquellos que preparan oposiciones o exámenes finales con mucho temario. El tiempo que antes se dedicaba a ordenar capítulos puede invertirse en revisar lagunas o reforzar los temas más complejos.

Algunas funciones permiten incluso transformar ese material en formato podcast, lo que facilita repasar mientras estas fuera de casa, entrenando o donde quieras. No sustituye la lectura profunda, pero cambia la fase previa: la de estructurar.

NotebookLM es gratis en su versión básica, aunque algunas funciones pueden estar limitadas según el tipo de cuenta o el volumen de uso.

Automatizar lo repetitivo

El uso de ChatGPT también se ha extendido a tareas muy concretas del día a día académico. No tanto para redactar un trabajo entero, sino para ordenar ideas antes de empezar, proponer una estructura coherente o convertir un bloque de apuntes en un esquema inicial.

Muchos estudiantes lo utilizan como punto de partida: piden un índice provisional, un resumen por apartados o una lista de posibles enfoques y después trabajan sobre esa base. Otros lo emplean para transformar un texto largo en preguntas de repaso o para detectar si faltan conceptos importantes en su explicación.

Otro aspecto interesante es cómo lo emplean algunos adolescentes con dificultades de aprendizaje para entender de manera correcta conceptos generalistas de clases, (haremos un especial con este tipo de aplicaciones y casos).

La clave no está en delegar el contenido, sino en reducir la dificultad inicial. Empezar un trabajo suele ser lo más costoso: decidir por dónde arrancar, cómo dividir los apartados o qué orden seguir.Si se puede tener una ayuda para iniciar, ¿Por qué no usarla?

Truco de El Telescopio: diseña una presentación en un minuto

Al hilo de esto, hemos descubierto un trucazo que seguro que a muchos os ayuda. Aunque ChatGPT no diseña directamente diapositivas, sí puede generar una presentación completa en formato VBA lista para usar en PowerPoint. Basta con pedirle que cree todas las slides con su contenido en código, copiar ese resultado en el editor de Visual Basic (Herramientas > Macro) y ejecutarlo: en segundos aparecen las diapositivas estructuradas con el texto incluido. Después solo hay que aplicar la función de autodiseño para ajustar la parte visual. En la práctica, significa pasar de la página en blanco a una base organizada sobre la que trabajar y mejorar.

Cuando la herramienta también hace de tutor

Otra evolución relevante es la del aprendizaje adaptativo. Experimentos como Learn Your Way trabajan con una lógica distinta: no solo ofrecen respuestas, sino que construyen un pequeño itinerario a partir del contenido que se quiere estudiar. El usuario introduce el tema que le interesa y el sistema propone vídeos, cuestionarios y ejercicios prácticos ajustados al nivel detectado. Si se fallan determinadas preguntas, insiste en esos puntos. Si se superan con facilidad, aumenta la dificultad.

Otras plataformas, como Khanmigo, funcionan de manera similar y actúan como un tutor digital que adapta las preguntas según las respuestas del estudiante. No sustituyen a un profesor, pero sí ofrecen un acompañamiento constante que antes dependía de clases particulares.

Este tipo de personalización introduce algo que no siempre está presente en el estudio tradicional: retroalimentación inmediata y adaptada al ritmo individual.

No, todavía no estamos en modo Matrix. No basta con enchufarse y “descargar” un temario en segundos. Pero sí estamos más cerca de un estudio asistido, en el que ordenar, sintetizar y repasar es más rápido. Y eso, en plena época de exámenes y oposiciones, no es un detalle menor.

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