La inteligencia artificial (IA) ya no es un recurso que al que echamos mano cuando creemos que nos puede ayudar con algo puntual; se ha convertido en una tecnología capaz de transformar la forma en que se organiza el trabajo.
La IA ya no es un recurso que al que echas mano cuando crees que te puede ayudar con algo puntual
No es que se vaya a cargar tu puesto de trabajo, lo más probable es que cambie tareas, procesos y habilidades. Esa es una de las principales conclusiones del informe del McKinsey Global Institute Agentes, robots y nosotros: cómo reconfigura la IA los trabajos y habilidades en Europa, que analiza el impacto potencial de la IA, los agentes inteligentes y la robótica en diez economías europeas, entre ellas España.
En España, el potencial asciende a 167.000 millones de dólares hasta 2030
Valor potencial para España
Para el conjunto de Europa, McKinsey estima que la automatización podría generar “hasta 1,9 billones de dólares en valor económico para 2030”. En España, el potencial calculado asciende a 167.000 millones de dólares en un escenario intermedio de adopción hasta 2030.
La consultora evita presentar esa cifra como un resultado garantizado. “Cuánto se materialice dependerá del ritmo de adopción”, apunta el informe. En un escenario gradual, advierte, “se generaría un valor significativamente menor”. Entre los factores que condicionarán esa adopción, McKinsey menciona “los costes, la regulación y la preparación organizativa”.
Por sectores
El informe resume que “los 167.000 millones de dólares estimados que podrían generarse hasta 2030 se distribuyen ampliamente entre sectores”, con “retail, manufactura y servicios relacionados con el gobierno” como algunas de las mayores contribuciones.
En concreto, la industria manufacturera podría generar 25.000 millones de dólares; el comercio minorista y mayorista, 22.000 millones; los servicios administrativos y relacionados con el gobierno, 19.000 millones; la educación, 16.000 millones; y los servicios profesionales, científicos y técnicos, 15.000 millones.
Más colaboración
El estudio señala que “el trabajo en Europa implicará cada vez más colaboración entre personas, agentes y robots”. En el conjunto de los países analizados, estima que el 58% de las horas de trabajo actuales “podría teóricamente automatizarse utilizando tecnologías existentes”. En España, el porcentaje asciende al 59%, “en línea con la media europea”.
La consultora subraya, sin embargo, que esta cifra no debe interpretarse como una previsión directa de destrucción de empleo y recalca que se trata de “viabilidad técnica, no de una previsión de adopción real o de pérdida de puestos de trabajo”. También insiste en que el dato refleja “lo que es tecnológicamente posible hoy, no lo que probablemente se adoptará en la práctica”.
Agentes para tareas cognitivas, robots para tareas físicas
El informe diferencia entre dos grandes ámbitos de automatización. Por un lado, los agentes de IA, capaces de asumir tareas no físicas o cognitivas. Por otro, los robots, más orientados a actividades que requieren capacidades físicas. Según McKinsey, “personas, agentes y robots podrían desempeñar papeles significativos en la fuerza laboral del futuro”.
En España, el análisis muestra que el 62% de las horas de trabajo corresponde a actividades que requieren capacidades no físicas, frente al 38% que exigen las físicas. Dentro de esa distribución, la consultora estima que el 19% de las horas actuales no sería automatizable, el 22% correspondería a actividades no físicas automatizables y el 15% a actividades físicas automatizables.
McKinsey también calcula que el 35% de la fuerza laboral española está en “roles más físicos”, definidos como ocupaciones en las que al menos el 40% de las horas de trabajo requieren capacidades físicas. El informe no presenta esta realidad como una sustitución automática, sino como un cambio en la manera de ejecutar tareas dentro de ocupaciones ya existentes.
“Más bien”, señala el documento, “indica un cambio fundamental en cómo se realiza el trabajo”. Y añade: “A medida que las tareas de los empleos se automaticen, los roles evolucionarán y surgirán nuevas actividades, lo que provocará cambios profundos en cómo aplican sus habilidades los trabajadores de toda Europa”.
La mayoría de habilidades humanas seguirá siendo necesaria
Por eso, la consultora concluye que la automatización no supondrá la desaparición de la mayoría de las habilidades humanas. McKinsey sostiene que, en el conjunto europeo, “la mayoría de las habilidades humanas perdurará, aunque se apliquen de forma diferente”. En concreto, afirma que “tres cuartas partes de las habilidades que buscan hoy los empleadores europeos, incluidas la resolución de problemas, la escritura y la investigación, se utilizan tanto en trabajo automatizable como no automatizable”.
Esa coincidencia lleva a la consultora a una conclusión relevante: “Este solapamiento significa que es más probable que se apliquen en colaboración con la IA a que sean reemplazadas por ella, al menos en el corto plazo”.
En España, McKinsey calcula que el 85% de las habilidades humanas “perdurarán”. El informe analiza unas 4.300 habilidades y las distribuye según su exposición al potencial técnico de automatización. Un 10% aparecen asociadas a trabajos liderados principalmente por personas; un 75%, a actividades realizadas por una combinación de personas e IA; y un 15%, a trabajos que podrían quedar más vinculados a agentes y robots.
La categoría central corresponde, según el documento, a “habilidades requeridas para trabajos realizados por una combinación de personas e IA”, en los que conviven actividades “mayoritariamente no automatizables realizadas por personas” y actividades “mayoritariamente automatizables realizadas por agentes y robots”.
La demanda de fluidez en IA se multiplica por 4,4
El informe también analiza cómo están cambiando las ofertas de empleo. En España, desde 2023, la demanda de “fluidez en IA” se ha multiplicado por 4,4. McKinsey define esta categoría como la capacidad de “usar o gestionar IA”. En cifras absolutas, los trabajadores en ocupaciones con demanda de este tipo de habilidades pasan de 240.000 en 2023 a 1,1 millones en 2025.
La demanda se concentra especialmente en cuatro grupos ocupacionales. El documento estima que alrededor del 75% de la demanda de habilidades de IA procede de los grupos de informática y matemáticas, gestión, operaciones empresariales y financieras, y apoyo administrativo.
McKinsey también identifica las categorías de habilidades que más han aumentado en las ofertas españolas entre 2023 y 2025. El mayor crecimiento corresponde al análisis de negocio, con 285 ocupaciones más en las que aparece esta subcategoría. Lo siguen gestión del rendimiento, atributos personales, análisis de datos, inteligencia artificial y aprendizaje automático, pensamiento crítico y resolución de problemas, comunicación, y garantía y control de calidad.
Rediseñar flujos de trabajo e invertir en formación
En sus conclusiones generales para Europa, McKinsey insiste en que la adopción de la IA no dependerá solo de la tecnología disponible. “Las decisiones de liderazgo darán forma a cómo se desarrolla la adopción de la IA en Europa”, afirma el informe.
La consultora concreta tres líneas de actuación: “rediseñar los flujos de trabajo, invertir en habilidades y apoyar a los trabajadores mientras se adaptan a trabajar junto a agentes y robots”. Para McKinsey, capturar el valor potencial de la automatización exigirá decisiones organizativas, no solo incorporación de herramientas.
El informe sitúa este reto en un contexto europeo marcado por “una fuerza laboral que se reduce y envejece, escasez persistente de mano de obra y un crecimiento de la productividad más lento que el de pares como Estados Unidos”. En ese escenario, sostiene, “mantener la competitividad y los niveles de vida dependerá de la integración efectiva de personas y tecnología”.
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