El caso del Manchester City tiene aún un camino por recorrer. Su desenlace es incierto y lejano, pero no implica que los corrimientos de tierra en la Premier League se empiecen a notar desde ya. Mientras queda pendiente por conocer oficialmente el contenido completo de la decisión de la comisión independiente y el abanico de sanciones que puedan derivarse de la misma, algunos clubes ingleses han puesto a sus equipos jurídicos manos a la obra para estudiar si las infracciones atribuidas a los mancunianos pudieron causarles pérdidas económicas susceptibles de ser reclamadas.
Según ha publicado BBC Sport, hay varios clubes de la Premier League que han empezado a moverse entre bambalinas en busca de asesoramiento jurídico ante el nuevo escenario en las Islas. Esta información incluso apunta que algunas de ellas movieron fecha antes de que trascendiera este viernes el sentido del fallo. Otras fuentes, en cambio, señalan que determinados clubes dieron ya pasos para preservar su derecho a reclamar daños si finalmente se confirmaban las infracciones, aunque por el momento no consta demanda alguna.
Y es que el escenario actual exige a todos los actores interpretar su papel con la mayor cautela posible. La Premier League no ha hecho pública aún una resolución íntegra y el protagonista de la investigación, el Manchester City, apela a su inocencia e insiste en que el procedimiento está aún en marcha. Según la versión de los sky blues todavía quedan flecos relevantes por completar y todo el proceso está sometido a la más estricta confidencialidad. Las fuentes recopiladas por diversos medios británicos apuntan, no obstante, que la comisión independiente habría considerado probadas las 114 de las 115 irregularidades imputadas a la entidad mancuniana.
La partida está en marcha
La cuestión que empiezan a examinar los adversarios del City es relativamente sencilla de formular, pero difícil de probar. En este sentido, el grueso de ellos se preguntan por el perjuicio económico que pudieron sufrir mientras competían contra un equipo que presuntamente violaba las reglas financieras de la competición.
La Premier acusó al City en febrero de 2023 de numerosos incumplimientos que abarcan, entre otras materias, la obligación de facilitar información financiera precisa entre las campañas 2009-2010 y 2017-2018. También se han investigado remuneraciones de jugadores y sostenibilidad, así como cargos relacionados con la cooperación del club durante los años que ha abarcado la investigación.
Es ahí donde los clubes británicos barruntan un resquicio legal beneficioso para ellos mismos. Para ello, hay que partir de la premisa de que la clasificación final en la liga determina parte de los ingresos que percibe cada equipo, decidiendo además el acceso a competiciones europeas. Quedarse fuera de la Champions, la Europa League o incluso perder una categoría puede traducirse en pérdidas millonarias entre premios, derechos audiovisuales, taquilla y otros ingresos asociados.
Lo cual no implica que, una vez confirmada la sanción, se puedan rehacer las clasificaciones de los años investigados y repartir automáticamente el dinero. Para obtener una indemnización, cada club debería acreditar un daño concreto y una relación suficientemente directa – y robusta legalmente – entre ese perjuicio y las infracciones sancionadas al Manchester City.
Por ejemplo, un subcampeón podría cuantificar la diferencia económica con respecto al campeón. Si un equipo terminara fuera de Europa, en este caso, se podría calcular los ingresos que hubiera obtenido con el billete a la competición europea en cuestión. Un club descendido, por su parte, trataría de vincular parte de sus pérdidas a una ventaja competitiva obtenida por otro participante mediante el quebranto de la normativa. La dificultad de todo ello radica en probar ese vínculo, dado que una temporada depende de decenas de variables. El hecho de que un adversario haya infringido el reglamento financiero no permitiría concluir por sí solo que otro club hubiese quedado en una posición diferente en la clasificación.
Un precedente, pero con matices
Lo cierto es que, teniendo en cuenta las distancias y que los casos no siempre son iguales, hay un caso reciente que explica por qué los clubes están estudiando ahora sus opciones. Este mismo año, una comisión independiente de la Premier ordenó al Everton indemnizar al Burnley por las consecuencias de su incumplimiento de las reglas de rentabilidad y sostenibilidad.
El Burnley había descendido en la temporada 2021-22 después de terminar cuatro puntos por debajo del Everton y sostuvo que, de haberse aplicado entonces la posterior sanción de seis puntos al club de Liverpool, habría conservado la categoría. La comisión concedió al Burnley 26 millones de libras en concepto de daños y alrededor de 9 millones en intereses, aunque los toffees han recurrido la decisión al estimar que el fallo es erróneo tanto jurídica como factualmente.
El precedente no convierte en automáticas futuras reclamaciones contra el City, pero demuestra que las propias reglas de la Premier contemplan la posibilidad de que un club reclame una compensación cuando considera que una infracción de otro participante le ha causado un perjuicio. The Guardian ya señalaba en junio que varios clubes habían solicitado asesoramiento precisamente ante la posibilidad de un fallo adverso al Manchester City.
No todas las infracciones pesan igual
Otro elemento importante será conocer qué cargos concretos han sido considerados probados y cómo los razona la comisión. No todas las infracciones tienen la misma capacidad para sostener una reclamación económica. Un incumplimiento relacionado con la cooperación durante una investigación, por ejemplo, no demuestra por sí mismo que un rival sufriera una pérdida deportiva. Distinto sería que una resolución estableciera que determinados incumplimientos financieros proporcionaron al City una ventaja competitiva cuantificable.
Ese detalle será decisivo. Las informaciones publicadas este viernes apuntan a que la comisión habría fallado contra el City en la práctica totalidad de los cargos, pero la resolución completa sigue sin publicarse, por lo que todavía no puede saberse con precisión qué hechos considera acreditados, durante qué periodos ni qué consecuencias atribuye a cada uno.
También falta conocer la sanción. Las normas de la Premier permiten distintas respuestas disciplinarias y los medios británicos han planteado escenarios que van desde multas y deducciones de puntos hasta castigos deportivos de mayor alcance. De momento, ninguna sanción ha sido anunciada oficialmente.
Un escenario lejano
Por eso, las posibles compensaciones están todavía en una fase preliminar. Antes habrá que conocer la resolución íntegra, la sanción y el recorrido de los recursos. El Manchester City mantiene que no acepta las conclusiones adversas que han trascendido y se espera que impugne el fallo.
Solo después podrá delimitarse qué clubes cuentan con argumentos suficientes para reclamar y qué daños pueden intentar demostrar. La experiencia de Burnley contra Everton ofrece una vía, pero no una respuesta automática para situaciones mucho más complejas y alejadas en el tiempo.
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