El mundo del deporte sonríe tras conocerse la noticia de que una de las mejores tenistas de los últimos 25 años, y la quinta con más trofeos en la historia de este deporte, está cada vez más cerca de volver a competir. La Agencia Internacional de Integridad del Tenis (ITIA) actualizó su lista de reincorporaciones y confirmó que Serena Williams completará su periodo de seis meses de reingreso al grupo antidopaje el 22 de febrero, dentro de apenas 12 días.
El 22 de febrero, la fecha señalada
Superados estos trámites burocráticos, será a partir del 22 de febrero cuando la ganadora de 23 Grand Slams pueda volver a competir a nivel profesional. El siguiente gran torneo en el calendario es Indian Wells, uno de los Masters 1000 más importantes del mundo, y un escenario ideal para que Serena demuestre que aún le queda mucho tenis por ofrecer.
Serena conquistó su último Grand Slam en 2017 y no compite desde el US Open de 2022. Por eso, sorprendió verla incluida en la lista de controles antidopaje con vistas a un posible regreso al más alto nivel, aunque en aquel momento negó que esa decisión implicara una preparación activa para volver al deporte que dominó durante casi dos décadas.
Una fuerza imparable que vuelve a las pistas
La grandeza de Serena siempre residió ahí: en una fuerza que no se mide únicamente en trofeos. Su regreso no será solo deportivo, sino cultural. En una era en la que el tenis ha cambiado de rostros y de ritmos, verla de vuelta es reencontrarse con un tipo de aura que hoy casi no existe. Y hay, además, un matiz especialmente hermoso: no regresa por nostalgia, regresa porque quiere competir. Porque aún siente el pulso del juego, esa llamada que no reconoce edades ni acepta despedidas definitivas.
Ahora queda la parte más humana: el silencio. Habrá que ver si Serena decide explicar las razones de este regreso, algo que evitó cuando se supo que había iniciado el proceso antidopaje. Pero, a estas alturas, quizá no haga falta ningún discurso. El gesto ya habla por ella. En el tenis, nadie se somete a seis meses de controles para posar en una foto. Se hace para volver a luchar.
Y, como si el destino disfrutara del simbolismo, Serena sigue los pasos de Venus Williams, que también regresó a competir a una edad que antes parecía impensable. Las Williams, una vez más, retuercen el guion del deporte para recordarnos algo incómodo para muchos: la leyenda no se jubila cuando la industria quiere, sino cuando el corazón deja de pedir pista. Y Serena, por lo visto, todavía no ha terminado de escribir su historia.