El negocio de las apuestas tendrá que empezar a hablar de aquello que habitualmente queda en segundo plano en sus campañas publicitarias: el riesgo de desarrollar una adicción y la posibilidad de perder dinero. A partir del próximo 5 de diciembre, las comunicaciones comerciales de los operadores de juego sujetos a la supervisión estatal deberán incorporar advertencias mucho más directas que el tradicional mensaje de jugar con responsabilidad. Entre ellas figura una especialmente contundente: «La probabilidad de ser un jugador que pierde dinero es del 75%».
El cambio supone un nuevo paso en la regulación de un sector cuya publicidad ha sido objeto de debate durante los últimos años, especialmente por su relación con el deporte y por los riesgos que entraña para los consumidores más vulnerables. Las empresas ya no podrán limitarse a apelar a la responsabilidad individual del jugador: tendrán que informar expresamente sobre los peligros asociados a su actividad.
Así lo establece una resolución de la Dirección General de Ordenación del Juego (DGOJ), publicada en el Boletín Oficial del Estado el pasado 6 de octubre. El texto, fechado el 18 de septiembre, regula no solo el contenido de las advertencias, sino también su tamaño, disposición, visibilidad y forma de difusión en función del soporte publicitario.
La modificación tiene especial interés para el mundo del deporte, donde las apuestas forman parte de la actividad comercial vinculada al fútbol y a otras competiciones. Sin embargo, la resolución no establece una nueva prohibición general de patrocinios deportivos, sino que desarrolla las obligaciones informativas que deben cumplir las comunicaciones comerciales sometidas a la normativa estatal.
Del "juego responsable" a reconocer las pérdidas económicas
Una de las principales novedades es la desaparición del mensaje genérico que hasta ahora apelaba a la responsabilidad individual de los usuarios. En su lugar, la normativa introduce advertencias que buscan trasladar una información más concreta sobre los riesgos del juego.
La resolución contempla tres mensajes: "La ludopatía es un riesgo del juego", "La probabilidad de ser un jugador que pierde dinero es del 75%" y "Las pérdidas del total de jugadores superan en 4 veces sus ganancias".
Estas formulaciones no aparecerán necesariamente juntas en todos los anuncios. Su utilización dependerá del medio empleado. En televisión y otros servicios audiovisuales deberá difundirse de forma oral la advertencia sobre la ludopatía, mientras que en otros canales las campañas tendrán que alternar los mensajes conforme a los criterios establecidos por la DGOJ.
El cambio no es únicamente una cuestión de lenguaje. Hasta ahora, el enfoque publicitario ponía el acento en la conducta individual de quien apostaba. Con la nueva regulación, el Estado pretende reforzar la idea de que los operadores también tienen responsabilidades a la hora de diseñar y comercializar sus servicios.
Esta orientación ya estaba presente en el Real Decreto 176/2023, sobre el desarrollo de entornos más seguros de juego, que impulsó un modelo de protección de los usuarios basado también en las obligaciones de las empresas.
La diferencia es significativa: no se trata únicamente de recordar al consumidor que debe actuar con prudencia, sino de obligar a quien promociona las apuestas a advertir de sus posibles consecuencias.
Anuncios más visibles: las advertencias tendrán que ocupar un espacio propio
La nueva resolución también pretende impedir que estos mensajes queden reducidos a una letra pequeña difícil de leer o a advertencias que pasan inadvertidas para el público.
En determinados formatos de publicidad digital, como los banners, las ventanas emergentes y otros anuncios gráficos, los mensajes deberán ocupar al menos el 15% de la altura del anuncio y toda su anchura. Además, deberán permanecer visibles durante la comunicación comercial.
Las exigencias serán distintas en las páginas web y aplicaciones de los operadores y sus afiliados. Cuando incluyan comunicaciones comerciales u ofertas promocionales, las advertencias deberán mostrarse con un tamaño equivalente, como mínimo, al 15% del contenido visible de la pantalla y durante al menos cinco segundos, salvo que el usuario cierre antes el mensaje.
Las webs y aplicaciones de los propios operadores tendrán, además, que mantener las advertencias visibles de forma permanente, con la excepción prevista para el entorno de juego.
La televisión tampoco quedará al margen. Los anuncios audiovisuales deberán incorporar al final un mensaje oral sobre los riesgos de ludopatía durante al menos dos segundos. Por su parte, la advertencia sobre la prohibición de participación de menores podrá comunicarse oralmente o mediante una banda gráfica situada en la parte inferior de la pantalla y visible durante todo el anuncio.
El objetivo es que las advertencias dejen de convertirse en un mero trámite publicitario y ocupen un espacio reconocible dentro de las campañas.
¿Cómo afecta la nueva normativa a las apuestas deportivas?
Aunque la regulación se aplica al conjunto de actividades de juego comprendidas en su ámbito, las apuestas deportivas constituyen uno de los escenarios donde el cambio puede adquirir mayor visibilidad.
El fútbol y otras disciplinas mantienen una estrecha relación comercial con este mercado, ya sea a través de campañas digitales, espacios publicitarios o promociones relacionadas con grandes acontecimientos deportivos.
La resolución obligará a los operadores a adaptar estas comunicaciones cuando estén sujetas a la supervisión de la DGOJ. Por tanto, sus efectos no se limitan a las páginas web de las casas de apuestas, sino que alcanzan a los distintos formatos utilizados para promocionar sus servicios.
No obstante, conviene distinguir entre las nuevas obligaciones informativas y las restricciones que ya existían sobre la publicidad del juego en España.
El Real Decreto 958/2020, de comunicaciones comerciales de las actividades de juego, introdujo importantes limitaciones en la promoción de las apuestas, aunque algunos de sus preceptos fueron anulados posteriormente por el Tribunal Supremo en 2024.
La resolución de octubre de 2026 no sustituye ese marco regulatorio ni modifica por sí sola todas las condiciones de patrocinio deportivo. Su finalidad es establecer advertencias obligatorias sobre los riesgos del juego y fijar cómo deberán mostrarse al público.
En cualquier caso, la modificación abre un debate de fondo sobre la relación entre deporte y apuestas: cómo promocionar una actividad asociada al entretenimiento deportivo cuando los propios anuncios deben advertir expresamente de las probabilidades de perder dinero.
Los menores, en el centro de las nuevas advertencias
La protección de los menores constituye otro de los pilares de la resolución. Las comunicaciones comerciales deberán incorporar obligatoriamente el mensaje «Solo para mayores de 18 años», respetando las condiciones de visibilidad y presentación establecidas para cada formato.
Además, cuando el soporte lo permita, los anuncios deberán facilitar el acceso a Juego Seguro, la página oficial de la DGOJ, que ofrece información sobre los riesgos asociados al juego y herramientas para prevenir comportamientos problemáticos.
La normativa también establece que las advertencias deberán ser claramente distinguibles del resto del contenido comercial. No podrán ocultarse, modificarse, distorsionarse ni quedar tapadas por otros elementos gráficos.
De esta manera, la regulación pretende que los mensajes de protección no queden relegados a un espacio secundario frente a las promociones comerciales.
Una transición que comenzará en diciembre
Aunque la resolución fue publicada en el BOE el pasado 6 de octubre, las nuevas obligaciones comenzarán a aplicarse el 5 de diciembre de 2026, sesenta días después de su publicación.
Existe, sin embargo, una excepción temporal para los contratos publicitarios firmados antes de esa fecha. Estos podrán continuar ejecutándose durante tres meses desde el 6 de octubre sin necesidad de adaptar inmediatamente sus comunicaciones a las nuevas exigencias.
El calendario concede así un margen a los operadores para revisar sus campañas, modificar sus anuncios y ajustar sus soportes publicitarios a las especificaciones aprobadas por la DGOJ.
El cambio deja una cuestión de fondo para el negocio de las apuestas deportivas: cómo seguir promocionando el juego cuando la publicidad también debe recordar que participar implica asumir el riesgo de perder dinero.
A partir de diciembre, las advertencias dejarán de ser una previsión recogida en el Boletín Oficial del Estado para convertirse en parte de las campañas publicitarias. Quedará por comprobar si esta mayor visibilidad contribuye realmente a que los consumidores conozcan mejor los riesgos de las apuestas y hasta qué punto los nuevos mensajes modifican la forma en que el sector promociona sus servicios.
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