El Regate

La NBA se entrega al negocio de las predicciones en plena crisis de confianza por las apuestas

La liga se alía con Kalshi y Polymarket mientras intenta blindar sus partidos frente a las manipulaciones y el uso de información privilegiada

Logo de la NBA en el suelo de un pabellón. Archivo.
Logo de la NBA en el suelo de un pabellón. Archivo.

La NBA ha decidido dar un paso más en su relación con el negocio de las apuestas deportivas. La competición estadounidense ha anunciado este lunes un acuerdo con Kalshi y Polymarket, dos de las principales plataformas de mercados de predicción, que pasarán a convertirse en socios preferentes de la liga. La alianza permitirá a ambas compañías utilizar las marcas oficiales de la NBA, acceder a sus estadísticas y desarrollar campañas comerciales vinculadas a la competición. El movimiento llega en un momento especialmente delicado para el baloncesto norteamericano, marcado por las investigaciones sobre apuestas ilegales y las dudas sobre la capacidad de las organizaciones deportivas para protegerse de posibles manipulaciones.

El anuncio, adelantado por The Athletic y confirmado posteriormente a través de un comunicado oficial de la NBA, supone la entrada formal de la competición en un negocio que está transformando el mercado estadounidense de las apuestas. Aunque Kalshi y Polymarket ya ofrecían contratos vinculados a acontecimientos deportivos, su asociación con la liga les permitirá incorporar datos oficiales suministrados por Sportradar, utilizar los logotipos de las franquicias y reforzar su presencia publicitaria. Los términos económicos de los acuerdos, que tendrán una duración de varios años, no se han hecho públicos.

La decisión también evidencia una contradicción que acompaña a la expansión del negocio de las apuestas en el deporte profesional. Mientras las grandes competiciones estadounidenses endurecen sus mecanismos de vigilancia y advierten sobre los riesgos de utilizar información privilegiada, siguen ampliando sus relaciones comerciales con empresas cuya actividad depende de que los aficionados arriesguen dinero en función de lo que ocurre sobre la cancha. La NBA defiende que participar directamente en este mercado le permitirá supervisarlo con mayor eficacia, aunque la operación también abre una nueva vía de explotación comercial de sus partidos.

Un nuevo negocio alrededor de cada partido

Los mercados de predicción funcionan mediante la compraventa de contratos asociados al resultado de acontecimientos futuros. A diferencia de una casa de apuestas tradicional, donde el operador establece las cuotas, plataformas como Kalshi permiten que los usuarios negocien entre ellos y que los precios varíen en función de la oferta y la demanda. Por ejemplo, un aficionado puede adquirir por 60 centavos un contrato que pagará un dólar si un equipo gana su próximo encuentro. Si acierta, obtiene un beneficio bruto de 40 centavos antes de comisiones; si falla, pierde el importe invertido.

La diferencia entre ambos modelos no es únicamente comercial. Kalshi y Polymarket operan en un ámbito regulatorio distinto al de las casas de apuestas convencionales, una circunstancia que ha desencadenado una intensa disputa jurídica en Estados Unidos. La Commodity Futures Trading Commission (CFTC), el organismo federal que supervisa los mercados de derivados, sostiene que determinados contratos sobre acontecimientos deportivos se encuentran bajo su jurisdicción. Sin embargo, diferentes estados consideran que estas operaciones equivalen a apuestas deportivas y deberían someterse a las mismas restricciones que el juego tradicional.

Esta controversia tiene importantes consecuencias económicas. Los mercados de predicción pueden operar bajo un marco federal que no coincide con las restricciones territoriales de las apuestas deportivas, lo que amplía considerablemente su público potencial. Más de una docena de estados estadounidenses están involucrados en litigios relacionados con su regulación, según informó Associated Press. La propia NFL ha pedido la intervención del Tribunal Supremo estadounidense para aclarar quién debe supervisar estos mercados, una cuestión que sigue sin resolverse definitivamente.

Para la NBA, la expansión de estas plataformas representa una oportunidad comercial que va más allá de los acuerdos tradicionales de patrocinio. La competición no solo podrá vincular su imagen a los operadores, sino también participar en un ecosistema donde sus datos oficiales adquieren un valor económico creciente. Cada resultado, estadística o acontecimiento autorizado puede formar parte de contratos negociados por los usuarios, incrementando las posibilidades de monetización de la actividad deportiva.

La NBA quiere controlar aquello de lo que obtiene beneficios

La competición insiste en que la protección de la integridad deportiva constituye el principal objetivo de los acuerdos. Kalshi y Polymarket deberán cumplir una serie de condiciones relacionadas con los mercados que pueden ofrecer, compartir información sobre operaciones sospechosas y colaborar en posibles investigaciones. Además, los empleados de la NBA, los jugadores y el personal de las franquicias tendrán prohibido negociar contratos vinculados a acontecimientos de la propia liga.

Uno de los aspectos más relevantes es que la NBA tendrá derecho a aprobar las modalidades de predicción disponibles sobre sus partidos. La intención es evitar determinados mercados especialmente vulnerables a manipulaciones o al aprovechamiento de información privilegiada. La competición ya había comunicado restricciones a sus socios de apuestas deportivas sobre cuestiones como el ganador del salto inicial, el primer jugador que registra una estadística o determinadas apuestas relacionadas con deportistas que previsiblemente disputarán pocos minutos. Las nuevas plataformas estarán sujetas a limitaciones similares.

La NBA también ha firmado un memorando de entendimiento con la CFTC para reforzar el intercambio de información entre la organización deportiva y el regulador financiero estadounidense. El acuerdo contempla mecanismos de cooperación para detectar posibles irregularidades, aunque no constituye por sí mismo una nueva legislación ni resuelve las disputas abiertas entre las autoridades federales y estatales.

Scott Kaufman-Ross, responsable de distribución de medios y asociaciones comerciales de la NBA, ha defendido la decisión argumentando que es preferible que estas operaciones se desarrollen dentro de un entorno regulado y supervisado. La liga considera que colaborar con los operadores facilitará el acceso a información sobre movimientos sospechosos y permitirá intervenir con mayor rapidez ante posibles amenazas para la competición. Se trata de una explicación que sitúa la supervisión como principal justificación de un acuerdo que también contempla derechos publicitarios y comerciales.

La sombra de los escándalos de apuestas

El movimiento llega cuando la relación entre la NBA y las apuestas atraviesa uno de sus periodos más sensibles. En abril de 2024, la competición expulsó de por vida a Jontay Porter, entonces jugador de los Toronto Raptors, después de determinar que había vulnerado gravemente sus normas sobre apuestas. Entre las infracciones investigadas figuraban la divulgación de información confidencial a apostantes y su participación en apuestas relacionadas con encuentros de la propia liga.

El caso puso de manifiesto la vulnerabilidad de determinados mercados vinculados al rendimiento individual de los jugadores. A diferencia del resultado final de un partido, algunas estadísticas concretas pueden verse condicionadas por circunstancias difíciles de detectar desde el exterior, como una retirada prematura, una limitación de minutos o decisiones que afectan a una intervención específica. La posibilidad de obtener beneficios económicos a partir de información desconocida para el resto de participantes constituye uno de los principales desafíos para los organismos encargados de supervisar estas operaciones.

La preocupación se ha intensificado con nuevas investigaciones federales sobre apuestas ilegales y posibles irregularidades vinculadas al baloncesto profesional. En 2025, una operación de las autoridades estadounidenses desembocó en más de treinta detenciones dentro de una investigación sobre actividades de juego ilegal y presuntas conductas delictivas relacionadas. Aunque las circunstancias de estos procedimientos son diferentes, han contribuido a situar la integridad de las competiciones en el centro del debate sobre la expansión de las apuestas deportivas.

En este contexto, la entrada oficial de Kalshi y Polymarket plantea un interrogante para la competición: hasta qué punto resulta compatible ampliar la explotación comercial de los mercados deportivos con la necesidad de reducir los incentivos para manipular sus resultados. La NBA sostiene que la colaboración con empresas reguladas permitirá identificar mejor las amenazas. Sin embargo, la proliferación de contratos vinculados a acontecimientos deportivos también obliga a aumentar los recursos destinados a su vigilancia.

Un mercado que ya ha conquistado a otras grandes ligas

La NBA no es la primera gran competición estadounidense que alcanza acuerdos con plataformas de predicción. La NHL y la MLB ya habían avanzado en esa dirección, estableciendo relaciones comerciales y mecanismos de cooperación con operadores y autoridades regulatorias. Con la incorporación del baloncesto, la NFL queda como la principal gran liga estadounidense que todavía mantiene una posición más distante respecto a estos acuerdos.

La postura de la competición de fútbol americano refleja las diferencias existentes dentro del propio deporte profesional estadounidense. Mientras algunas organizaciones consideran que participar directamente en los mercados de predicción facilita su control, la NFL ha reclamado mayores garantías regulatorias y ha cuestionado que estos contratos deban quedar exclusivamente bajo supervisión federal. El desacuerdo muestra que todavía no existe un consenso sobre cómo integrar esta actividad dentro del ecosistema deportivo.

La NBA, por su parte, también ha anunciado una ampliación de su colaboración con DraftKings para incorporar mercados de predicción y desarrollar campañas de promoción a escala nacional. La competición prevé extender acuerdos similares a otros operadores durante las próximas semanas, lo que confirma que su estrategia no se limita a las dos plataformas protagonistas del anuncio.

La decisión consolida una tendencia en la que los acontecimientos deportivos se convierten en activos negociables dentro de plataformas cada vez más vinculadas al sistema financiero. Para las grandes ligas, estos acuerdos ofrecen nuevas oportunidades comerciales y herramientas para supervisar actividades que ya se desarrollaban alrededor de sus competiciones. Para los aficionados, implican una presencia todavía mayor de productos relacionados con las apuestas y las predicciones en la experiencia de consumo deportivo.

La NBA ha decidido participar directamente en este mercado bajo el argumento de que una supervisión más estrecha permitirá proteger la competición frente a las irregularidades. El alcance real de esas garantías dependerá de cómo se apliquen las restricciones, de la capacidad para detectar operaciones sospechosas y de la evolución de una regulación que continúa siendo objeto de disputa. Lo que ya está claro es que la liga ha incorporado los mercados de predicción a su estrategia comercial, precisamente cuando la relación entre el deporte profesional y las apuestas vuelve a estar sometida a un intenso escrutinio.

Añadir ElPlural.com como fuente preferida de Google.

Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.

Activar ahora