"No sueño con el Mundial, son solo seis o siete partidos". Esto fue dicho por un futbolista profesional, y no uno cualquiera, sino uno de los mejores de la historia: Cristiano Ronaldo. La frase dio la vuelta al mundo y fue profundamente rebatida, tanto que a las puertas de una nueva edición del torneo, aún retumba entre los aficionados a este deporte. Resulta extraño que un jugador como el portugués no desee con toda su alma poner una estrella encima del escudo de su país, sobre todo teniendo en cuenta que, a sus 41 años, ha forzado su envidiable maquinaria para acudir a su sexta cita mundialista. ¿Mintió Cristiano? No lo sé, pero afirmar categóricamente que no sueña con la copa más deseada del deporte rey… si tuvieras que vender la idea en la casa de empeños, te dirían que parece falsa.

Yo no llegué a comprender lo que significa un Mundial hasta que España cayó eliminada en 2014. Crecí escuchando a mi padre decir que nunca pasábamos de cuartos de final, que era imposible ganar la competición… pero la primera Copa del Mundo que vi completa la ganó España. Pensé entonces que no era para tanto, que se ganaba con la gorra y que mi señor padre era un exagerado. Iluso de mí… Cuando la Roja cayó frente a Chile y quedó fuera en grupos en Brasil, esa idea de invencibilidad que yo le otorgaba a la selección se rompió y comenzó una travesía por el desierto que aún perdura. Desde Sudáfrica, España no ha vuelto a ganar una eliminatoria en un Mundial y ha sumado tres actuaciones discretas, siendo generoso con el calificativo.

La Copa del Mundo solo se entiende desde la derrota. Ganar está bien, pero perder construye el poso necesario para que la victoria sepa mejor. Es por eso que Cristiano debería comprender mejor que nadie el significado del Mundial. Ha jugado cinco, y ha perdido los cinco. Ver en tantas ocasiones la ilusión que desborda un país para luego quebrarse en mil pedazos debe ser un mensaje lo suficientemente potente como para entender que no son solo siete partidos.

El torneo va más allá de los protagonistas en el terreno de juego. Un futbolista sueña con jugar un Mundial, un árbitro con dirigirlo, un presidente con organizarlo y un periodista con cubrirlo. He visto cuatro mundiales, y todos han tenido algo especial. Con el de Sudáfrica viví una de las primeras alegrías que me ha dado el fútbol; Brasil me enseñó el valor del triunfo a través de la derrota, y me regaló partidos épicos e historias increíbles que contar; Rusia me mostró cuál era mi camino: estudiar periodismo. Quería, de alguna manera, ser parte de todo ello, y ya que mi calidad no me ha dado ni para pasar la Primera Regional Madrileña…

Y por último Qatar. Qué Mundial más especial. La maravillosa radio de la Universidad Complutense, Inforadio, me dio herramientas para vivir uno de los mejores días de mi vida. El 21 de noviembre de 2022, España debutó en el torneo y pude narrar ese encuentro ante Costa Rica en la sala de conferencias de la facultad. Estaba abarrotada, y yo muy nervioso, pero salió espectacular. Vi todos los partidos de ese torneo, desde el Serbia - Camerún hasta el Francia - Argentina, pasando por el Brasil - Corea del Sur. Pero lo que hizo especial a Qatar no fue solo lo que pasó en el campo. La cita me llegó con 21 años, encaminado ya hacia lo que quería ser, y lo viví rodeado de gente que me importaba. Eso no tuvo precio.

Y llegamos al presente. En mi quinto Mundial, seguiré cumpliendo metas. Desde El Regate, haremos una cobertura del torneo que incluirá una retransmisión diaria de un partido. Es decir, voy a narrar una Copa del Mundo. En algún partido de estos habrá un gol, una sorprendente eliminación, un momento que nadie olvide y podré contarlo en directo. No sé si Cristiano sueña con el Mundial. Lo que tengo muy claro es que yo sí, y ese sueño arranca ya.

Súmate a El Plural

Apoya nuestro trabajo. Navega sin publicidad. Entra a todos los contenidos.

hazte socio

 

Añadir ElPlural.com como fuente preferida de Google.

Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.

Activar ahora