El Real Madrid necesitaba un gol para cambiar el destino de la final de la Supercopa de España ante el FC Barcelona. Un golpe, una sacudida ofensiva, algo distinto. Xabi Alonso buscó respuestas en el banquillo y se encontró con una ausencia que pesó más de lo que parecía. Endrick ya no estaba. Cuando formaba parte de la plantilla, apenas contó. Y ahora que el contexto pedía una chispa, el delantero brasileño iniciaba su nueva vida lejos del foco blanco.
Mientras el Madrid se quedaba sin título en Arabia Saudí, Endrick comenzaba a dejar huella en Francia. Y lo hacía de la manera más incómoda posible para su antiguo club: siendo decisivo desde el primer minuto.
Un estreno que no pidió permiso
El joven atacante no tardó en hacerse notar en su debut como titular con el Olympique de Lyon. En una eliminatoria exigente ante el Lille, correspondiente a la Copa de Francia, el brasileño fue protagonista absoluto en la victoria de su equipo, firmando el tanto que terminó marcando la diferencia.
Desde el arranque, el Lyon impuso un ritmo alto y un planteamiento agresivo. Endrick se movió con libertad, alternando posiciones en el frente ofensivo y ofreciendo constantemente soluciones. No fue un debut de tanteo ni de adaptación progresiva: fue una presentación directa, con personalidad y sin complejos.
Gol, carácter y mensaje
Antes incluso de marcar, el brasileño ya había dejado señales claras. Probó desde fuera del área, atacó espacios y obligó a la defensa rival a retroceder más de lo previsto. Cuando el partido entró en un tramo de equilibrio, apareció donde suelen aparecer los delanteros con instinto.
El gol llegó tras una acción rápida dentro del área, resuelta con calma y precisión. Nada de nervios, nada de dudas. Un remate limpio para estrenar su cuenta goleadora en Francia y confirmar que su llegada no responde solo a una apuesta de futuro, sino también a una necesidad inmediata del equipo.
Un contexto distinto, una respuesta inmediata
La decisión de salir cedido del Real Madrid no fue casual. Endrick necesitaba minutos, continuidad y un escenario donde sentirse importante. En Lyon ha encontrado justo eso: confianza desde el primer día y un entrenador dispuesto a asumir riesgos con él.
Paulo Fonseca no dudó en alinearlo de inicio en un partido sin margen de error. Y la respuesta fue inmediata. Más allá del gol, el brasileño aportó energía, movilidad y una amenaza constante que condicionó el planteamiento defensivo del rival. El desgaste físico, lógico tras un periodo con poca continuidad competitiva, hizo que fuera sustituido en el tramo final. Pero su trabajo ya estaba hecho.
Mientras unos dudan, otros aprovechan
La imagen deja un contraste difícil de ignorar. Mientras el Real Madrid cerraba una final sin encontrar soluciones desde el banquillo, Endrick demostraba que solo necesitaba un contexto adecuado para responder. No con promesas, sino con hechos.
Su estreno con el Lyon no garantiza nada a largo plazo, pero sí lanza un mensaje claro: el talento no desaparece, solo espera su momento. Y en Francia, ese momento parece haber llegado antes de lo previsto.
Un comienzo que invita a mirar más allá
El Lyon celebró el pase a la siguiente ronda de la Copa de Francia, pero también algo más difícil de medir: la sensación de haber incorporado a un futbolista capaz de marcar diferencias. Endrick, por su parte, inicia una etapa clave en su carrera, lejos de la presión diaria del Bernabéu, pero con el mismo objetivo de siempre: crecer compitiendo.
Mientras tanto, en Madrid, cada partido sin gol desde el banquillo hará inevitable la comparación. Porque el fútbol tiene memoria. Y cuando un jugador responde lejos, las preguntas siempre regresan al lugar donde no se le esperó. Aún así, el brasileño tendrá su oportunidad de brillar en el Real Madrid cuando regrese de su cesión, con toda la experiencia adquirida en Francia.