Camerún ya puede decir que es campeón de África. Las ‘Leonas Indomables’ derrotaron 3-0 a Malawi en la final de la Copa Africana de Naciones femenina, disputada este domingo en el estadio Moulay El Hassan de Rabat, y conquistaron por primera vez un torneo que se les había resistido durante más de dos décadas.

La selección camerunesa llegaba a su cuarta final con una historia difícil de digerir. Había perdido las tres anteriores, en 2004, 2014 y 2016, todas frente a Nigeria. Diez años después de su última derrota en el partido por el título, Camerún terminó con la maldición de la manera más contundente posible: tres goles antes del descanso y una segunda parte en la que apenas tuvo que sufrir para confirmar el campeonato.

Una final sentenciada en 45 minutos

El partido quedó prácticamente resuelto antes de llegar al vestuario. Marie Ngah abrió el marcador en el minuto 20, antes de que Naomi Ndjoah Eto ampliara la ventaja nueve minutos después. Cuando Malawi intentaba todavía reaccionar, Ngah volvió a aparecer en el tiempo añadido de la primera parte para firmar su doblete y colocar el 3-0.

Las ‘Scorchers’ intentaron cambiar el guion después del descanso, pero Camerún mantuvo el control y volvió a demostrar una de las características que habían marcado su camino durante todo el campeonato: una defensa prácticamente infranqueable. Las campeonas solo habían encajado dos goles antes de la final y terminaron el torneo con otra portería a cero.

El título supone, además, que Camerún se convierta en la cuarta selección capaz de ganar la Copa Africana femenina, después de Nigeria, Guinea Ecuatorial y Sudáfrica. También entra en un grupo todavía más reducido: es la tercera nación africana, después de Nigeria y Sudáfrica, que consigue conquistar tanto la Copa Africana masculina como la femenina.

Malawi pierde la final, pero gana una historia

La derrota no puede borrar el campeonato que ha protagonizado Malawi. Las ‘Scorchers’ llegaron a Marruecos para disputar por primera vez en su historia una Copa de África femenina y terminaron jugando la final. Antes de caer ante Camerún habían eliminado a Ghana en cuartos y a Argelia en semifinales, además de conseguir algo todavía más importante: la primera clasificación de su historia para un Mundial femenino, el de Brasil 2027.

Gran parte de esa aventura tiene dos nombres propios: Tabitha y Temwa Chawinga. Las hermanas fueron las grandes protagonistas del ataque malauí durante el torneo y participaron en los tres goles de su selección en la semifinal contra Argelia. Malawi llegó a la final como el equipo más goleador del campeonato, con 12 tantos, nueve de ellos obra de las dos hermanas.

Su presencia en la final ya suponía un acontecimiento histórico: Malawi se convirtió en la primera selección del sur de África que alcanzaba una final de la WAFCON en su debut. El sueño terminó ante una selección mucho más experimentada, pero la pequeña nación africana se marcha de Marruecos con el mayor resultado de su historia.

El cambio de poder en África

La victoria de Camerún también rompe una hegemonía que durante años ha tenido un nombre prácticamente exclusivo: Nigeria. Las ‘Super Falcons’ han ganado 10 de las 13 ediciones anteriores del torneo, convirtiéndose en la gran potencia histórica del fútbol femenino africano. Ahora Camerún se suma al reducido grupo de campeonas y abre una nueva página en la competición.

Y quizá lo más significativo sea que la final haya enfrentado a dos selecciones que nunca habían levantado el trofeo. Una buscaba terminar con una maldición de tres finales perdidas; la otra intentaba completar el milagro de ganar el torneo en su primera participación. Ganó Camerún, pero ambas abandonan Marruecos habiendo cambiado la historia de su fútbol.

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