El fútbol sueco es la muestra de que a pesar de todo el avance tecnológico en deporte, y en especial en el fútbol, todavía quedan lugares en los que la esencia de este deporte, trata de mantenerse a pesar del paso del tiempo. Cuando escuchas que una liga actual no cuenta con tecnología como el VAR se te puede venir perfectamente la época de los dinosaurios, pero esto es una realidad en Suecia. El país nórdico tiene a su campeonato nacional entre los mejores 25 ligas del continente, por lo que la no presencia de una de las grandes revoluciones del fútbol en toda su historia, resulta algo extraño.

Todo viene a raiz de un pensamiento que con el paso de los años esta desapareciendo cada vez más, mantener la esencia del fútbol. Ahora se habla del fuera de juego semiautomático, que se implementó durante la pasada campaña, las famosas "pausas de hidratación" que han dado tan de que hablar durante el pasado Mundial, pero a pesar de todo lo que se ha implementado y lo que queda por introducirse, todavía quedan lugares en los que se respira un ambiente más real, más natural, más orgánico.

En estos tiempos, también es cada vez más común que grandes fondos de inversión o multimillonarios se hagan con el control de los grandes equipos: Apollo con el Atlético de Madrid, el reciente anuncio de la posible venta del 30% del Liverpool a un empresario londinense o Odd Boehly se hizo con la propiedad del Chelsea FC después de pagar 4.250 millones de libras. Pero en Suecia existe la regla del 50+1, por la que ningún tipo de capital privado puede hacerse con el control mayoritario de un club sueco, ya que la mayoría de las acciones pertenecen a los socios de los equipos.

¿Se está perdiendo la esencia real del deporte?

Esta iniciativa comenzó en 2020, según cuenta el presidente de la SFSU (Asociación de Aficionados del Fútbol Sueco), Isak Edén, cuando tras dos temporadas con el VAR se llegó a la conclusión de que no beneficiaba al juego, sino que lo retrasaba y no permitía que los afiocionado pudiesen celebrar sin miramientos: Solamente estuvo en vigor un par de años y se vio que el VAR 'frenaba' a las gradas. Ese es el argumento principal. Como si ya no se te permitiera celebrar el gol". Los hinchas suecos, muy bien organizados, tomaron la delantera y actuaron antes de que el videoarbitraje se asentara: "Vimos lo que iba a pasar y lo detuvimos a tiempo".

A fin de cuentas, a pesar de que ya la gente se haya acostumbrado a esperar unos segundos cuando se anota un gol, por si hay una falta previa, un fuera de juego milimétrico o cualquier acción que haga que el gol no suba al marcador, eso es antinatural al deporte. El error humano "parece que haya desparecido" aunque siga habiendo, no es lo mismo.

El VAR llegó como una herramienta para hacer el deporte más justo. Muchos aficionados lo hubieran querido mucho antes: el gol de Santana que elimina al Málaga de Champions en el Signal Iduna Park o el gol de Henry con la mano que le daba el pase a Francia al Mundial del 2010. Pero a pesar de eso, ¿no se está perdiendo un poco la esencia?

Los suecos lo tienen claro y es un sí rotundo. "El fútbol se creó para personas y debería ser arbitrado por personas. Debería ser jugado por personas. Sí, eso es parte de la experiencia... y también hay que estar enfadado con los árbitros a veces". 

El origen de todo: la ley del 50+1

Todo viene a raiz de una de las leyes más sorprendetes del fútbol europeo: la ley del 50+1. En el mundo del fútbol cada vez es más común ver a grandes empresarios o fondos de inversión que compran los mejores clubes del mundo, pero en Suecia esto no pasa. Este modelo permite que los aficionados sean, en parte, propietarios de los clubes a los que apoyan.

El abonado y el socio no son simples aficionados, sino supporters. Hay gente implicada en la grada, en los tifos y en la animación; personas que viajan a los partidos fuera de casa y organizan autobuses. Y prácticamente todos comparten la misma opinión sobre el VAR. Yo también pienso igual: si quieres verlo desde casa, perfecto, pero dentro del estadio destruye por completo el espectáculo futbolístico”, explica Pepe Salgado, un español que emigró a Suecia, se enamoró de su fútbol y terminó formando parte de la directiva del principal grupo de aficionados del Norrköping.

Se trata de que el fútbol sea dinámico, que no tengas que esperar cinco minutos para celebrar el gol o tener que llevarte la desilusión de que el gol no era legal y no sube al marcador. Hay que aceptar el error humano, ya que eso también es fútbol. 

Una liga de fútbol democrática que avanza a otro ritmo

En la liga sueca, sin embargo, la postura contra el VAR parece firme, aunque el debate sigue abierto. “Como director deportivo de la competición tengo sentimientos encontrados. Debemos respetar la voluntad de los clubes, que han dejado claro que no quieren introducir el VAR. Pero, al mismo tiempo, la liga sueca compite dentro de un mercado internacional junto a clubes de otros países, y eso genera la sensación de que quizá no estamos avanzando en la misma dirección que el resto del fútbol europeo”, reconoce el responsable deportivo de la Allsvenskan.

Pese a ello, parece que los afionados están contentos con que su liga sea uno de los pocos bastiones en los que el fútbol real se mantiene. Incluso también muchos clubes han decidido no hacer pretemporada en países como Qatar o Arabia Saudí, otra muestra más de la oposición de aceptar la introducción de estos países en el panorama futbolístico internacional. 

Muchos pueden pensar que esto no beneficia a las nuevas generaciones, que ven en las grandes ligas que se meten este tipo de cosas y en su liga doméstica no, pero eso todo lo contrario: "En mi club vendimos casi 1.000 abonos de temporada a personas menores de 18 años en nuestra grada de pie, lo que creo que es casi un tercio de la misma... y se pueden ver los mismos movimientos que en todos los demás clubes. Creo que los jóvenes también se dan cuenta de que, vale, la sociedad en sí misma se está volviendo más individualista, pero las gradas de fútbol y la comunidad del fútbol se están volviendo cada vez más colectivas. Y eso atrae a la gente incluso a una edad temprana también porque dicen, vale, esto es, esto es bastante bueno. Ser parte de algo", argumenta Eden. 

Esta iniciativa del fútbol sueco anuncia que en mundo en el que la IA y la tecnología está quitando protagonista a las propias personas, todavía quedan lugares en el que se da más valor al sentimiento de comunidad, a la aceptación del error como parte del juego y al disfrute lúdico sin interferencias entre el juego y los aficionados todavía existe. 

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