Durante años, hablar del futuro del tenis español era hablar de una generación que algún día tendría que recoger el testigo de Rafa Nadal, Carlos Alcaraz y compañía. Ese futuro ya no parece tan lejano. Ha llegado. Y lo hará en la Copa Davis, donde Rafa Jódar y Dani Mérida liderarán a España ante Chile los próximos 19 y 20 de septiembre, con Martín Landaluce, Jaume Munar y Pedro Martínez completando el equipo de David Ferrer.

La ausencia de Alcaraz, todavía recuperándose de su lesión de muñeca, cambia el escenario, pero también permite contemplar una fotografía que hace no demasiado tiempo habría parecido improbable: Jódar será el número uno de España con apenas 19 años y Mérida, con 21, llega después de irrumpir entre los 40 mejores del mundo. No son nombres para el futuro. Ya están compitiendo por el presente.

Jódar ya no es una promesa

Si alguien necesitaba una señal de que el relevo había llegado, Jódar se ha encargado de proporcionarla durante todo 2026. El madrileño ha pasado de ser una de las grandes esperanzas del tenis español a convertirse en uno de los nombres propios del circuito. Esta temporada alcanzó la final de Washington y las semifinales de un Masters 1000 en Canadá, antes de continuar su espectacular gira norteamericana.

Su progresión ha sido tan rápida que ahora mismo aparece como número 11 del mundo y ya acumula resultados que normalmente requieren años de experiencia. En Cincinnati, por ejemplo, remontó un 5-1 en el tercer set ante Denis Shapovalov y salvó dos bolas de partido antes de ganar el encuentro. La edad empieza a ser casi anecdótica cuando los resultados hablan así.

Y hay un detalle especialmente significativo: Jódar será el líder de España en la Davis después de haber sido simplemente sparring del equipo en 2024. Dos años después, David Ferrer le entrega la responsabilidad de encabezar la Armada.

Mérida y Landaluce completan el relevo

Pero reducir esta historia a Jódar sería quedarse a medias. Dani Mérida también está acelerando su llegada a la élite. El madrileño ha irrumpido en el top-40 y sus estadísticas explican por qué. Actualmente aparece como uno de los mejores restadores del circuito y también entre los jugadores más eficaces bajo presión.

A su lado estará Martín Landaluce, de 20 años, que ya conoce lo que significa jugar la Copa Davis. España tiene, por tanto, tres jugadores nacidos en la década de los 2000 capaces de asumir responsabilidades importantes, mientras Jaume Munar y Pedro Martínez aportan la experiencia necesaria para equilibrar un equipo que mira claramente hacia adelante.

La Armada cambia de generación

Durante mucho tiempo España tuvo un problema que parecía inevitable: ¿qué ocurrirá cuando Nadal se retire? ¿Y después de Alcaraz? La pregunta partía de una premisa lógica: encontrar un sustituto para un jugador generacional.

Quizá el error estaba precisamente ahí. El tenis no necesita encontrar otro Nadal ni otro Alcaraz. Necesita construir una nueva generación. Y Jódar, Mérida, Landaluce y compañía empiezan a demostrar que puede existir una Armada después de la Armada.

El propio Jódar ya ha sido señalado como uno de los grandes representantes de esa nueva generación, mientras que su progresión ha coincidido con la aparición de otros jóvenes españoles que empiezan a acercarse al circuito con fuerza.

La Copa Davis será el próximo escenario. España viajará a Santiago de Chile sin su gran estrella, pero quizá eso permita descubrir algo todavía más importante: que el tenis español empieza a tener vida propia más allá de Alcaraz. La generación que tenía que llegar ya está aquí. Y Jódar acaba de ponerse al frente.

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