Juan Carlos Ferrero ha ofrecido en los últimos días varias declaraciones públicas que arrojan luz sobre su ruptura profesional con Carlos Alcaraz y la complejidad emocional que esto conlleva para ambos, justo cuando el tenista español afronta el Open de Australia 2026, el primer Grand Slam del año.

Un adiós profesional tras siete años juntos

La relación entre Juan Carlos Ferrero y Carlos Alcaraz se extendió durante más de siete años, período en el que el valenciano no solo entrenó al murciano, sino que también contribuyó a su formación como jugador de élite tras su irrupción en el circuito profesional. Sin embargo, en diciembre de 2025 ambos anunciaron su separación profesional, una decisión que sorprendió al mundo del tenis dada la trayectoria conjunta y los éxitos acumulados.

Ferrero ha reconocido abiertamente que esta ruptura “le partió el corazón” y que la transición ha sido emocionalmente compleja. En declaraciones recogidas por El Confidencial, aseguró que todavía siente el impacto emotivo de no estar al lado de Alcaraz en los torneos importantes, a pesar de que ya empieza a recuperarse emocionalmente tras la distancia profesional.

La dificultad de “ver a Carlos competir” desde fuera

Una de las frases que más ha resonado esta semana en el ambiente del tenis internacional es la que pronunció Ferrero al hablar de lo que supone para él observar los partidos de su exjugador sin estar en la silla técnica: “Es difícil ver a Carlos competir y a todo tu equipo sentado en la silla”.

Estos comentarios reflejan no solo el vínculo profesional que los unió durante tanto tiempo, sino también la ruptura de un hábito consolidado. Ferrero, que estuvo presente en momentos clave del ascenso de Alcaraz —incluidos títulos de Grand Slam—, ahora observa desde la distancia cómo el número uno del mundo actúa sin su presencia directa.

Aunque ha declarado sentirse muy contento con el nivel de juego de Alcaraz destacando que “no ha perdido un set” en el torneo y que su rendimiento es alto la experiencia emocional de ver competir a alguien con quien compartió tanto tiempo y esfuerzo sigue siendo un desafío.

Cambio de rumbo

Tras la ruptura con Alcaraz, Ferrero ha iniciado una nueva etapa profesional alejada de la silla técnica de la ATP. Actualmente trabaja como coach mental del golfista Ángel Ayora, deporte que, según él, siempre le ha atraído y en el que ha encontrado una oportunidad de cambio de aires.

Pese a recibir ofertas para seguir en el circuito de tenis en ATP y WTA, ha optado por este nuevo rumbo profesional, aunque ha subrayado que el tenis sigue siendo su vida y que continuará vinculado a este deporte a través de su academia.

Este nuevo escenario plantea para Ferrero una fase de reinvención profesional: mantener el vínculo con el deporte que marcó su carrera, pero desde otra perspectiva. Sus palabras sugieren una aceptación gradual de la nueva realidad, aunque el impacto emocional de la separación con Alcaraz todavía se deja sentir.

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