Doc Rivers ha vuelto a situarse en el centro de la conversación en la NBA, aunque esta vez no por una decisión táctica ni por una polémica arbitral. El entrenador de los Milwaukee Bucks insinuó que su carrera en los banquillos podría estar cerca del final, en una declaración que llega en pleno derrumbe del proyecto de Wisconsin y cuando su futuro dentro de la franquicia está cada vez más cuestionado.

La frase que ha disparado todos los rumores fue tan breve como reveladora. Rivers evitó confirmar abiertamente su retirada, pero dejó una pista muy clara al hablar de su familia: “No responderé preguntas acerca del tema, tengo nietos y eso es lo que quiero ver". Después remató su reflexión con otra idea todavía más significativa: “Ahora tengo siete nietos y todos tienen ocho años o menos… Probablemente sea hora de ir a verlos más a menudo, así que te dejo que te encargues del resto.”

Una temporada que ha acelerado las dudas

El contexto explica por qué sus palabras han tenido tanto impacto. Los Bucks están cerrando una temporada muy por debajo de las expectativas, con un balance de 31-48 en el momento en que Reuters informó sobre esas declaraciones, y con la seria posibilidad de quedarse fuera de los playoffs, algo muy poco habitual en la larga trayectoria reciente de Rivers. Reuters subraya que sería solo la segunda vez en sus últimas 19 temporadas como técnico que se queda sin postemporada.

La crisis deportiva de Milwaukee no se limita a los resultados. En los últimos días también ha crecido la tensión alrededor de Giannis Antetokounmpo, cuyo manejo físico por parte del equipo ha llegado incluso a generar una investigación de la NBA, según Reuters. En ese escenario, la continuidad de Rivers ya venía siendo objeto de debate antes incluso de que él mismo alimentara la posibilidad de cerrar su etapa en los banquillos.

Un técnico histórico ante el posible final

Hablar de retirada en el caso de Doc Rivers no significa hablar de un entrenador cualquiera. A sus 64 años, es el entrenador en activo con más victorias en temporada regular y ocupa el sexto puesto histórico en la lista total de triunfos en la NBA, según Associated Press y Reuters. Su carrera como técnico principal se extiende ya durante 27 temporadas, a lo que hay que añadir 13 años como jugador en la liga.

Su palmarés y su recorrido le colocan entre los nombres más reconocibles de los banquillos de las últimas décadas. Fue campeón de la NBA con los Boston Celtics en 2008, ha dirigido equipos de enorme foco mediático como Orlando Magic, Los Angeles Clippers, Philadelphia 76ers y ahora Milwaukee Bucks, y en 2026 además será incluido en el Naismith Basketball Hall of Fame, otro detalle que da aún más dimensión al momento personal que atraviesa.

Milwaukee también valora otros escenarios

Las palabras de Rivers no llegan en el vacío. Reuters informó de que existe la posibilidad de que los Bucks estudien separarse del técnico o incluso reubicarlo en un cargo de despacho, en función de cómo se reorganice la franquicia después del desastre de esta campaña. Associated Press, por su parte, recogió que el general manager Jon Horst evitó confirmar públicamente cuál será la decisión sobre su entrenador una vez termine el curso.

Eso convierte sus declaraciones sobre la familia en algo más que una simple reflexión sentimental. En realidad, abren dos lecturas a la vez: la de un entrenador veterano que empieza a priorizar la vida personal y la de una franquicia que podría estar preparándose para cerrar una etapa marcada por la decepción. Esa combinación hace que la retirada ya no parezca una hipótesis lejana, sino una posibilidad real a corto plazo.

Más cerca del adiós que de otro proyecto largo

Por ahora, Rivers no ha anunciado formalmente que vaya a dejar la NBA. Pero el tono de sus palabras, el momento de los Bucks y el desgaste de una campaña fallida invitan a pensar que el final de su carrera está más cerca que nunca. No parece una decisión tomada en voz alta, pero sí una puerta claramente entreabierta.

A la espera de una resolución oficial, la sensación que deja este episodio es clara: Doc Rivers ya habla como alguien que empieza a mirar más allá del banquillo. Y en una NBA donde los proyectos cambian a gran velocidad, esa puede ser la señal más evidente de que una de las trayectorias más largas y reconocibles de la liga está entrando en su última curva.

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