El Regate

Los cuatro puntos de Pau Gasol que cambiaron la historia del baloncesto español

Hace 25 años, el de Sant Boi debutó en la NBA con una actuación discreta. Aquella noche comenzó una carrera que ampliaría los horizontes del baloncesto español

Pau Gasol, en el día de su debut con los Memphis Grizzlies, frente a los Detroit Pistons. @PauGasol.
Pau Gasol, en el día de su debut con los Memphis Grizzlies, frente a los Detroit Pistons. @PauGasol.

Un inicio nunca puede ser profecía de nada. Menos aún en el mundo del deporte. Quién iba a pensar aquel 1 de noviembre de 2001 - hora española - que el Pau Gasol que debutaba en los Memphis Grizzlies y que falló sus dos primeros tiros libres, que perdió cuatro balones y que terminó el partido de su debut con cuatro puntos en su tarjeta, sería uno de los grandes dominadores del baloncesto FIBA y bicampeón de la NBA. El de Sant Boi aterrizaba en la NBA tras una época de barbecho desde la aventura de Fernando Martín. Disputó 17 minutos, capturó cuatro rebotes y vio cómo su equipo caía por 80-90 frente a los Detroit Pistons. Sus primeros puntos llegaron con un mate tras asistencia de Jason Williams, en uno de los pocos momentos destacados de una noche en la que el exblaugrana aún buscaba su sitio en la liga de las estrellas.

Tenía 21 años y acababa de abandonar la comodidad del hogar en Barcelona para incorporarse a una franquicia recién trasladada desde Vancouver. Llegaba como número tres del draft, una elección excepcionalmente alta para un jugador formado fuera de Estados Unidos, aunque todavía debía demostrar su capacidad para extrapolar su juego a una competición con exigencias diametralmente opuestas a las europeas.

25 años después de aquel debut agridulce, esos cuatro puntos ocupan un lugar más que especial en la historia del baloncesto patrio. No por su importancia en el resultado final ni por cómo llegaron, sino por la trayectoria que empezaba ese día y que nadie se vio venir. Gasol terminaría convirtiéndose en el primer jugador no estadounidense en ser elegido como Rookie del año y llevaría en volandas a Memphis hasta sus primeras participaciones en los playoffs, antes de su gran obra en Estados Unidos: el tándem con Kobe Bryant en Los Ángeles Lakers que se tradujo en dos anillos.

No fue el pionero. Ese título le corresponde a Fernando Martín, que fue el que abrió el camino cuando la NBA aún arqueaba las cejas ante el talento extranjero. Gasol pertenecía, además, a una generación que ya había conquistado el Mundial júnior de 1999 y, al contrario que el pívot madrileño, consiguió consolidarse en una liga donde la presencia de jugadores españoles todavía era algo excepcional, hasta convertirse en una de sus grandes figuras.

Discreto debut

La noche del 1 de noviembre también era especial para Memphis. Los Grizzlies disputaban su primer partido oficial tras abandonar Canadá para establecerse en Tennessee, donde buscaban echar raíces con la esperanza de que el cambio trajera mejores resultados. Gasol fue una de las principales incorporaciones al proyecto. Atlanta Hawks lo había seleccionado con el número tres del draft y sus derechos terminaron en la franquicia del suroeste vía traspaso. En España, acababa de conquistar la ACB y la Copa del Rey con el Barcelona, siendo elegido el MVP en ambas finales. Era la consagración en el baloncesto FIBA de una de las figuras más prometedoras del baloncesto español, pero tenía por delante la difícil tarea de escalar el muro de la NBA.

Su estreno estuvo lejos de responder a tales expectativas. Comenzó en el banquillo, tuvo dificultades para adaptarse al ritmo y al contacto físico y terminó con cuatro puntos, cuatro rebotes, un tapón, una asistencia y cuatro pérdidas. Detroit se llevó la victoria con 34 puntos de Jerry Stackhouse, tras remontar una desventaja de siete puntos con la que Memphis llegaba al descanso. La adaptación, en cambio, fue rápida y ya en el segundo partido anotó 14 puntos frente a los Minnesota Timberwolves y, después de quedarse en tan sólo dos contra Dallas, encontró su primera gran noche en la cuarta jornada.

La lesión de Stromile Swift le abrió las puertas del quinteto titular frente a los Phoenix Suns. Gasol respondió a la confianza – y a la oportunidad – con 27 puntos, cinco rebotes, cuatro asistencias y tres tapones en 40 minutos. Una actuación que le catapultó en la rotación hasta el puesto de titular. Apenas habían transcurrido cinco días desde su debut. Una temporada en la que acabaría promediando 17,6 puntos,  8,9 rebotes y 2,7 asistencias por partido. Disputó los 82 encuentros de la fase regular y fue elegido Rookie del año, el primero no estadounidense que recibía tal galardón. El mismo jugador que perdió cuatro balones en 17 minutos en su debut, acabó como una de las principales referencias ofensivas de la franquicia de Tennessee.

Su crecimiento acompasó la transformación deportiva de Memphis. En 2004, apenas tres temporadas después de ser seleccionado en el draft, la franquicia consiguió el billete a los playoffs por primera vez en su historia. Repitió en 2005 y 2006, aunque cayó eliminada en primera ronda en las tres ocasiones. Gasol se convirtió en el puntal del equipo y disputó su primer All-Star ese mismo año. Las eliminaciones de la franquicia, en cambio, alimentaron ciertos comentarios sobre su capacidad de liderazgo para un proyecto ganador. El rendimiento individual no bastaba ante la falta de éxitos colectivos.

El siguiente paso llegó en febrero de 2008. Los Angeles Lakers incorporaron al de Sant Boi en un traspaso que cambió drásticamente el rumbo de su carrera y permitió a Kobe Bryant encontrar un compañero con el que volver a disputar el campeonato tras perder los kilos de Shaquille O’Neal. La asociación encajó como un guante desde el principio. Los de púrpura y oro alcanzaron las Finales en 2008, aunque cayeron frente a los Boston Celtics. Hubo que esperar una temporada para la redención, que llegaría en 2009 en una serie memorable contra Orlando Magic que acababa con el anillo de campeón en el dedo de Pau. En 2010 repitieron tras cobrarse la revancha contra los Celtics en una eliminatoria que se decidió en el séptimo partido.

Los Angeles fue el escenario donde Pau Gasol terminó de consolidar su figura. Su capacidad para anotar cerca del aro, de leer las defensas, de distribuir el balón y comprender las necesidades del juego engrasó con las exigencias de un equipo construido en torno a Bryant. Terminó su viaje por Estados Unidos con seis participaciones en el All-Star – una de ellas, junto a su hermano Marc -, dos anillos y cuatro elecciones para los mejores quintetos de la liga. Tal fue su impacto en California, que en 2023, los Lakers retiraron su camiseta con el número 16 y Gasol ingresó en el Salón de la Fama.  

Una generación que ya sabía ganar

Cuando Gasol debutó en Memphis, el baloncesto español llevaba años preparando el terreno para un salto competitivo que acabaría por deslumbrar al mundo. En 1999, la selección júnior había conquistado el Mundial de Lisboa con una generación compuesta por jugadores de la talla de Juan Carlos Navarro, Felipe Reyes, Raül López, Carlos Jiménez y un largo etcétera de nombres que posteriormente desarrollarían largas carreras.

Ese título intercontinental fue la prueba del algodón para España. Había material capaz de competir de tú a tú a las principales potencias internacionales. Gasol llegó a Estados Unidos como uno de los grandes exponentes de su generación que, además, ya estaba ofreciendo resultados gracias al trabajo de cantera de los clubes y las estructuras que llevaban años engrasando en el baloncesto nacional. Su consolidación amplió las expectativas sobre el futuro de aquellos jugadores. Fernando Martín ya había demostrado que el primer paso – llegar a la NBA – era posible. El de Sant Boi, en cambio, consiguió convertirse en titular, asumir responsabilidades cuando las papas queman y obtener reconocimientos individuales imposibles para sus predecesores.

En las temporadas siguientes, el desembarco español en Estados Unidos creció. José Manuel Calderón, Jorge Garbajosa, Juan Carlos Navarro, Rudy Fernández, Ricky Rubio y Marc Gasol desarrollaron sus propias carreras en una NBA cada vez más abierta al talento internacional. Sus carreras no sólo se deben a la consagración de Pau Gasol, pero su éxito fue capital para reforzar la confianza de las franquicias en los jugadores formados en España.

Entre tanto, esa misma generación que conquistó el oro siendo aún júnior, daba otro paso de gigante. En 2006, conquistaron el Mundial de Japón con Gasol como principal referencia y elegido como MVP del torneo, a pesar de una lesión en semifinales que sobrecogió los corazones de todo un país. Tras este primer éxito, llegaron las medallas de plata de Pekín 2008 y Londres 2012, donde le miraron a los ojos a los temidos Estados Unidos. El dominio se imprimió también en Europa, conquistando dos Eurobasket consecutivos (2009 y 2011) y otro más en 2015, donde el de Sant Boi cuajó una de las exhibiciones más surrealistas firmadas por un jugador en una competición FIBA (40 puntos, 11 rebotes, 1 asistencia, 3 tapones y, +/-10 y 43 créditos de valoración) frente a Francia para enviar a España a la final.

España se había convertido en la mejor selección de Europa y la segunda mejor del mundo tras Estados Unidos. Un equipo capaz de pelear por el metal internacional con asiduidad. Gasol fue su principal referente, pero aquellos éxitos no se explicarían sin el talento de Navarro, Calderón, Marc Gasol, Rudy Fernández, Sergio Rodríguez, Jorge Garbajosa, Carlos Jiménez, Raül López, Sergio Llull, Felipe Reyes o Álex Mumbrú.

La importancia histórica de Pau Gasol reside en haber sido el protagonista principal de ese crecimiento y la referencia más visible de ese salto del baloncesto español hacia la NBA. Su carrera demostró que un jugador formado en España podía liderar una franquicia en la mejor liga del mundo, además de disputar finales y conquistar campeonatos. 25 años después, la presencia de españoles al otro lado del charco ya no es una excepción. Los caminos se han diversificado y las nuevas generaciones encuentran una competición mucho más democratizada para el jugador extranjero.

Ese 1 de noviembre de 2001, los Memphis Grizzlies perdieron contra Detroit Pistons y su nuevo jugador español firmó un debut de lo más discreto. Sólo fue el primer partido de Pau Gasol en la NBA. Lo demás, es historia.

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Etiquetas Baloncesto