El fútbol femenino español ya sabe dónde podrá verse durante las próximas tres temporadas. DAZN emitirá los ocho partidos de cada jornada de Liga F, mientras RTVE y 3Cat/TV3 ofrecerán cuatro encuentros en abierto cada fin de semana. La mitad de la competición estará, por tanto, disponible gratuitamente y al mismo tiempo dentro de la oferta de pago de DAZN.

La noticia puede leerse simplemente como un acuerdo televisivo. Pero detrás hay una cuestión bastante más interesante: ¿cuánto vale realmente la Liga F?

La respuesta no es sencilla. Porque la competición española llega al nuevo ciclo con más espectadores que hace cuatro años, una producción audiovisual consolidada y una selección campeona del mundo como escaparate internacional. Pero también llega después de que la primera ronda de su licitación televisiva terminara sin ofertas que alcanzasen los precios mínimos fijados para los principales paquetes.

El mercado está enviando, por tanto, dos mensajes que aparentemente chocan entre sí: cada vez hay más gente dispuesta a ver fútbol femenino, pero eso no significa necesariamente que las televisiones estén dispuestas a pagar cada vez más por emitirlo.

Y Liga F ha tomado una decisión: en lugar de proteger la exclusividad como principal fuente de valor, quiere que una parte sustancial del campeonato pueda verse gratuitamente. Es una apuesta económica, no una concesión.

Más partidos en abierto para intentar valer más mañana

La configuración adjudicada el 19 de agosto es bastante clara. DAZN se queda con el denominado Lote 1, que permite ofrecer los ocho encuentros de cada jornada en modalidad de pago. TVE y 3Cat/TV3 compartirán el segundo paquete, formado por cuatro partidos por jornada en abierto. Esos cuatro encuentros podrán estar simultáneamente en DAZN.

La exclusividad, por tanto, se reduce deliberadamente. Liga F explica la decisión como parte de una estrategia iniciada durante la segunda mitad de la temporada pasada. El razonamiento es sencillo: para aumentar el valor comercial de una competición primero hay que incrementar el número de personas que la ven.

Los datos aportados por la patronal respaldan al menos la primera parte de ese argumento. La temporada 2025-26 alcanzó una audiencia acumulada de 7,5 millones de espectadores, un 11,2% más que el curso anterior y un 127% más que en 2022-23, primera temporada de Liga F como competición profesional. No es un detalle menor.

Un partido gratuito en La 2, Teledeporte, RTVE Play o TV3 puede llegar a espectadores que no pagarían una suscripción específica por la competición. Para los clubes, eso también significa más exposición para los patrocinadores, mayor reconocimiento de sus jugadoras y la posibilidad de convertir espectadores ocasionales en público habitual.

El interrogante es cuánto tiempo necesita esa visibilidad para transformarse en dinero. Porque, por ahora, el valor pagado por los operadores no parece crecer al mismo ritmo que la audiencia.

La primera subasta no alcanzó el precio que pedía Liga F

La adjudicación tuvo un antecedente significativo. Liga F había puesto fin anticipadamente a su anterior relación contractual con DAZN y abrió una nueva comercialización de los derechos. El operador había adquirido en 2022 el paquete audiovisual principal mediante un acuerdo de 35 millones de euros por cinco temporadas. El contrato debía alcanzar inicialmente el curso 2026-27, pero las partes terminaron antes ese ciclo para permitir un nuevo modelo.

En la nueva licitación, Liga F estableció precios de reserva. El paquete que permitía emitir toda la jornada tenía un mínimo de 5 millones de euros por temporada. El correspondiente a media jornada partía de 2 millones.

El problema llegó cuando terminó la primera ronda. Ninguna de las ofertas presentadas alcanzó esos precios de reserva, por lo que la competición tuvo que abrir el 12 de agosto una segunda fase de propuestas.

Ese dato introduce una realidad menos cómoda en el discurso sobre el crecimiento del fútbol femenino. Que una competición gane audiencia no obliga al mercado a incrementar automáticamente lo que paga por ella.

Los operadores calculan cuántas altas genera un contenido, cuántas bajas evita, cuánto puede facturarse mediante publicidad y qué alternativas existen para llenar las mismas horas de programación. En el mercado audiovisual actual, además, la exclusividad es uno de los elementos que justifican las grandes cantidades. Liga F está renunciando parcialmente a ella.

DAZN podrá ofrecer todos los partidos, pero sabe que cuatro también estarán disponibles gratuitamente. RTVE y TV3 obtienen contenido de valor en abierto, pero no adquieren la competición completa. El acuerdo trata de encontrar un equilibrio entre ambos mundos.

Los 35 millones tampoco llegaban íntegros a los clubes

Hay otra confusión frecuente cuando se habla del valor televisivo de Liga F: identificar el importe de un contrato audiovisual con el dinero que finalmente reciben los equipos. No son la misma cifra. La televisión cuesta dinero antes de empezar a repartirlo.

El presupuesto oficial de Liga F para 2025-26 ayuda a entenderlo. La competición proyectó 8,11 millones de euros de ingresos audiovisuales. De ellos, 5,44 millones correspondían al mercado nacional y 2,67 millones al internacional.

Pero en esa misma cuenta aparecían 2,404 millones de euros de gastos audiovisuales, fundamentalmente producción televisiva y otros proyectos relacionados con las emisiones. Después de asumir esos costes, el resultado previsto para distribuir entre los clubes era de 5,706 millones de euros. Es una diferencia sustancial.

En la campaña anterior, 2024-25, Liga F ingresó aproximadamente 7,586 millones por televisión, pero los gastos audiovisuales acabaron situándose alrededor de 2,804 millones. El resultado destinado al reparto entre los equipos quedó en aproximadamente 4,782 millones de euros.

Dicho de otra manera: más de un tercio de los ingresos audiovisuales de aquella temporada se absorbieron antes del reparto, principalmente por la necesidad de producir una señal profesional de todos los encuentros.

No se trata de una anomalía. Producir ocho partidos cada fin de semana con cámaras, realización, personal técnico, conexiones y señal internacional tiene un coste. La diferencia está en la escala.

Para una competición cuyos derechos generan miles de millones, ese gasto representa una porción pequeña del negocio. Para Liga F, cada euro destinado a producción tiene un peso considerable sobre lo que finalmente pueden ingresar los clubes.

El reparto importa más para unos equipos que para otros

La cuestión introduce además uno de los debates centrales del fútbol femenino español: el mismo ingreso televisivo no significa lo mismo para todos los clubes.

El FC Barcelona y el Real Madrid femenino forman parte de estructuras deportivas con presupuestos globales multimillonarios. Para otros equipos de Liga F, en cambio, unos cientos de miles de euros pueden representar una partida determinante para confeccionar la plantilla, mejorar instalaciones, financiar desplazamientos o aumentar salarios.

Ahí reside la importancia política del reparto. Liga F informó de que durante la temporada 2024-25 distribuyó 17 millones de euros entre los clubes sumando las diferentes fuentes económicas de la competición. Pero esa cifra no debe confundirse con el dinero estrictamente procedente de la televisión: como muestran sus propias cuentas, el resultado audiovisual repartible fue mucho menor.

La televisión es, por tanto, una pieza del modelo, no todo el modelo.

Y eso conduce a otra pregunta: si el objetivo es crear una liga competitivamente atractiva, ¿hasta qué punto debe premiarse a quienes generan más audiencia y hasta qué punto debe protegerse económicamente a quienes tienen menos capacidad comercial?

El dilema existe en prácticamente todas las grandes ligas. Un reparto muy vinculado a audiencias, resultados y notoriedad beneficia a los clubes más seguidos. Un reparto más igualitario reduce las diferencias económicas, pero obliga a los grandes a compartir una parte mayor del valor que consideran que generan.

En Liga F esta discusión tiene todavía más importancia porque las diferencias presupuestarias entre clubes son considerables y el negocio audiovisual sigue siendo pequeño.

La siguiente frontera está fuera de España

La nueva adjudicación contiene otro cambio menos visible pero potencialmente importante. Liga F decidió no adjudicar conjuntamente los paquetes internacionales pese a haber recibido ofertas. En lugar de vender esos derechos como un bloque, pretende comercializarlos directamente mercado por mercado. Es una apuesta.

Hasta ahora, las cuentas de la competición muestran que el extranjero ya aportaba una cantidad significativa. Para 2025-26 se presupuestaron 2,67 millones de euros de ingresos audiovisuales internacionales, aproximadamente un tercio del total previsto.

La patronal cree que puede obtener más negociando de manera diferenciada en cada territorio. Tiene argumentos para intentarlo. La presencia internacional de futbolistas españolas, el peso del Barcelona en la Champions y el prestigio acumulado por la selección han aumentado el reconocimiento exterior del producto. Pero transformar notoriedad en contratos rentables requiere encontrar operadores dispuestos a pagar por un campeonato cuya audiencia fuera de España todavía debe construirse país a país.

La decisión internacional es, en cierto modo, la misma apuesta que se está realizando dentro de España: intentar controlar mejor la distribución hoy para aumentar el valor mañana.

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