La respuesta a los insultos homófobos dirigidos a Borja Iglesias ha trascendido el ámbito deportivo y ha alcanzado también al terreno político. El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, ha mostrado públicamente su respaldo al futbolista gallego con un mensaje breve pero contundente en redes sociales: “Borja Iglesias. Siempre en mi equipo”. Un gesto que se suma a una cadena de apoyos tras lo ocurrido el pasado lunes a la salida del estadio Ramón Sánchez Pizjuán, después del partido entre el Sevilla FC y el Real Club Celta de Vigo.

Los hechos se produjeron cuando el delantero celeste, que acababa de disputar el encuentro que terminó con victoria del conjunto vigués, se detuvo antes de subir al autobús visitante para entregar una camiseta a un amigo. En ese momento, varios individuos comenzaron a increparle con gritos como “maricón de mierda” y “píntate las uñas”, unos insultos que rápidamente se difundieron y provocaron una oleada de reacciones de rechazo.

'Contracampaña' del Celta

La afición del Celta fue una de las primeras en articular una respuesta colectiva. Desde la peña Carcamäns, con sede en Arousa, surgió la iniciativa de animar a los seguidores a acudir al siguiente partido en Balaídos con las uñas pintadas como gesto simbólico de apoyo al futbolista y de rechazo a la homofobia. La propuesta caló con rapidez entre el celtismo y fue respaldada por numerosas peñas y por el propio club.

El Real Club Celta publicó un mensaje en redes sociales invitando a su afición a sumarse a la iniciativa en el partido del domingo a las 18:30 frente al Rayo Vallecano, correspondiente a la jornada 20 de Primera División. La imagen de las uñas pintadas se convirtió así en un símbolo compartido entre club, hinchada y jugador.

A este movimiento se añadió otro colectivo celtista, Merlegos Celestes, que puso en marcha una acción solidaria ofreciendo servicios de manicura. Por cinco euros, los aficionados podían pintarse las uñas de forma semipermanente, mientras que por diez euros se ofrecía un diseño especial con la imagen de un oso panda, apodo con el que se conoce a Borja Iglesias. El mote está ligado a la canción Panda del rapero estadounidense Desiigner, con la que el delantero ha sido identificado desde hace años.

Borja Iglesias, muy activo en redes sociales, reaccionó de manera directa tanto a los insultos como a las muestras de apoyo. Minutos después de lo ocurrido en Sevilla, publicó en su cuenta de X un mensaje irónico: “Qué raro, si esto en el fútbol no pasa nunca”. Posteriormente, el Salón de Manicura Gala, establecimiento de Santiago de Compostela - ciudad natal del futbolista - donde suele acudir, compartió en Instagram una imagen de la manicura que lucía el delantero en esos días, reforzando la visibilidad del gesto.

Las reacciones no se limitaron al entorno futbolístico. Diversas personalidades del deporte y de la política expresaron públicamente su rechazo a los insultos. Entre ellas, la ministra de Juventud e Infancia, Sira Rego, que publicó un mensaje de apoyo en la red social Bluesky en el que defendía a Borja Iglesias como referente y denunciaba las actitudes machistas y homófobas cuando alguien se sale de los cánones tradicionales.

En ese contexto de respaldo generalizado, el mensaje de Óscar Puente adquirió una dimensión política clara. El ministro, conocido por su actividad en redes sociales y por posicionarse en debates públicos, optó por una frase breve que conectó directamente con el lenguaje deportivo: “Siempre en mi equipo”. Una declaración que fue ampliamente compartida y que reforzó la idea de que lo sucedido con Borja Iglesias no se circunscribe únicamente a un incidente aislado en un estadio, sino que forma parte de una discusión más amplia sobre discriminación, diversidad y respeto en el deporte y en la sociedad.

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