El Mundial 2026 terminó con España levantando su segunda Copa del Mundo, pero las celebraciones no han conseguido silenciar las críticas contra la gestión de Gianni Infantino. Apenas unos días después de la final, Sepp Blatter y Javier Tebas han cuestionado públicamente al presidente de la FIFA y han reclamado un cambio de rumbo en el organismo internacional.

Blatter, que dirigió la FIFA entre 1998 y 2015, celebró el triunfo español al considerar que el torneo terminó con “los campeones adecuados”. Sin embargo, su valoración general fue mucho más dura: aseguró que, durante el camino hacia la final, la competición había “perdido su credibilidad”.

Blatter pide un “nuevo liderazgo”

El expresidente suizo centró sus críticas en la relación entre Infantino y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, cuya presencia política y mediática tuvo un protagonismo constante durante el Mundial. Para Blatter, esa cercanía representa una amenaza para la independencia del fútbol.

“La política no debe eclipsar el juego”, escribió antes de reclamar que aficionados, jugadores y federaciones nacionales recuperen el control del deporte y lo devuelvan a sus raíces bajo un “nuevo liderazgo”. Aunque no pidió directamente la dimisión de Infantino, su mensaje fue interpretado como una invitación a que las federaciones no respalden su continuidad.

La crítica adquiere una dimensión particular por proceder de un dirigente cuya propia presidencia terminó rodeada de escándalos. Blatter abandonó la FIFA en 2015, cuando una investigación internacional provocó la imputación de varios responsables del organismo por delitos relacionados con fraude, asociación ilícita y blanqueo de capitales.

Pese a su deteriorada credibilidad, el antiguo presidente considera que la gestión actual ha vuelto a situar a la FIFA bajo sospecha. Su acusación no se centra únicamente en posibles irregularidades económicas, sino también en la utilización política de las decisiones deportivas.

El caso Balogun, centro de la polémica

Uno de los episodios más controvertidos del Mundial fue la decisión de suspender temporalmente la sanción a Folarin Balogun, expulsado durante el partido de Estados Unidos contra Bosnia y Herzegovina.

Trump telefoneó públicamente a Infantino para solicitar que se revisara el castigo. Poco después, la FIFA decidió aplazar durante un año la sanción, lo que permitió al delantero participar en los octavos de final frente a Bélgica. El conjunto estadounidense acabó eliminado por 4-1, pero la intervención abrió un debate sobre la independencia de los órganos disciplinarios.

Javier Tebas calificó la situación como “un asunto extremadamente serio”. El presidente de LaLiga considera que Infantino se libró de afrontar consecuencias mayores porque Estados Unidos perdió el siguiente encuentro.

“Tuvieron suerte de que Bélgica eliminara a Estados Unidos”, sostuvo Tebas, quien añadió que la polémica de Balogun representa solamente “la punta del iceberg” dentro del funcionamiento de la FIFA.

Tebas reclama abiertamente su dimisión

A diferencia de Blatter, Tebas sí se mostró explícito al ser preguntado sobre la continuidad del dirigente suizo. “En mi opinión, sí, creo que su tiempo terminó”, afirmó al defender que Infantino debería abandonar la presidencia.

El máximo responsable de LaLiga acusa a la FIFA de estar “destruyendo la industria del fútbol” mediante la ampliación de las competiciones internacionales y la creación de un calendario cada vez más exigente para jugadores, clubes y campeonatos nacionales. A su juicio, el organismo toma decisiones en función de sus propios intereses y no de las necesidades reales del deporte.

Tebas también criticó algunos elementos introducidos durante el Mundial, como el descanso prolongado de la final y las pausas de hidratación utilizadas en diferentes encuentros. Según explicó, la FIFA puede imponer una interrupción de 27 minutos cuando lo considera necesario, mientras que algunas pausas supuestamente vinculadas al calor respondían en realidad a intereses publicitarios.

El dirigente español recordó que llegó a sentir frío en determinados estadios climatizados en los que, pese a ello, se detuvo el juego para realizar una pausa de hidratación. “Incluso tuve que ponerme un jersey”, ironizó para cuestionar las explicaciones ofrecidas por la organización.

Un sistema sin oposición real

Pese a las peticiones de dimisión, la continuidad de Infantino parece difícil de evitar. El presidente de la FIFA pretende presentarse nuevamente en las elecciones previstas para marzo de 2027 y podría hacerlo sin un adversario con posibilidades reales de derrotarlo.

Tebas considera que el principal problema no se limita a una persona, sino a un sistema que favorece la permanencia del presidente gracias al respaldo de numerosas federaciones. “No hay contrincante, nadie quiere perder”, lamentó el dirigente, convencido de que muchos responsables discrepan en privado con Infantino, pero evitan enfrentarse públicamente a él.

Las tensiones también alcanzan a la UEFA. Su presidente, Aleksander Ceferin, no asistió a la final después de varias discrepancias con la FIFA relacionadas con los procedimientos disciplinarios, la organización arbitral y el desarrollo de los encuentros.

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