Durante más de tres años, hablar del caso Manchester City significaba hablar de 115 cargos, abogados, documentos y una pregunta que parecía no tener respuesta: qué había hecho exactamente el club. La resolución conocida este martes empieza a despejarla. Una comisión independiente ha considerado probado que el City incumplió las reglas financieras de la Premier durante nueve temporadas y utilizó acuerdos que permitieron inflar sus ingresos y reducir artificialmente sus costes en más de 900 millones de libras.
La cifra es enorme, pero por sí sola explica poco. Lo importante está en el mecanismo. Según las conclusiones de la comisión recogidas por Reuters, varios contratos comerciales no reflejaban quién aportaba realmente todo el dinero que aparecía en las cuentas del Manchester City. Una parte era abonada por los patrocinadores y otra procedía, según el tribunal, de Abu Dhabi United Group (ADUG), propietario del club.
El resultado era una fotografía financiera distinta de la real. Más ingresos comerciales y menos costes significaban también mayor margen para gastar sin sobrepasar los límites financieros establecidos por la Premier League y la UEFA. Ahí está la verdadera dimensión del caso.
El mecanismo que pone al City contra las cuerdas
La investigación abarca las temporadas comprendidas entre 2009-10 y 2017-18, precisamente el periodo en el que el Manchester City comenzó su transformación hasta convertirse en una de las principales potencias del fútbol inglés.
La comisión concluye que el club utilizó contratos comerciales que presentaban determinados ingresos como dinero procedente de patrocinadores cuando parte de esas cantidades, según su resolución, eran financiadas por ADUG. También detectó otros acuerdos que permitían reducir los gastos que figuraban oficialmente en las cuentas. The Guardian resume el impacto conjunto de ambos mecanismos en más de 900 millones de libras durante nueve temporadas.
La consecuencia es importante porque las reglas financieras no limitan simplemente cuánto dinero puede tener el propietario de un club. Limitan cuánto puede gastar el equipo en función de los ingresos y pérdidas que declara.
Dicho de otra manera: si un club presenta más ingresos de los que realmente genera comercialmente o declara menos costes de los que soporta, aumenta artificialmente su capacidad para fichar, pagar salarios y construir una plantilla sin aparecer como infractor de las normas financieras.
La propia comisión sostiene que, con las cantidades contabilizadas correctamente, el City habría superado por un margen considerable tanto los límites de la Premier como los de la UEFA.
Además, el tribunal considera probados tres de los cuatro cargos relacionados con la falta de cooperación con la investigación. Reuters señala también que la resolución sostiene que varios testigos aportaron pruebas falsas y que algunos engañaron conscientemente a la comisión.
De los 115 cargos a una conclusión mucho más sencilla
El número 115 se convirtió durante años en una especie de etiqueta inseparable del Manchester City. Sin embargo, la resolución permite simplificar un expediente extremadamente complejo.
La Premier acusaba al club de incumplimientos relacionados con sus cuentas, sus ingresos comerciales, sus costes y su colaboración con la investigación. La comisión ha considerado probado el núcleo de las acusaciones más graves y concluye que el City “pretendió claramente eludir las reglas de la Premier League”.
El consejero delegado de la competición, Richard Masters, ha definido el caso como “el más significativo de la historia de la Premier League” y sostiene que la decisión establece cómo el club incumplió sistemáticamente las normas durante casi una década.
El Manchester City rechaza por completo esa interpretación. El club asegura que es inocente y ha anunciado que recurrirá la resolución por considerar que contiene errores jurídicos, de principios y de hechos. Su consejero delegado, Ferran Soriano, ha calificado la tesis de la Premier como una “teoría de la conspiración” y sostiene que existe documentación bancaria que demostraría que el dinero no procedía de su propietario. Por tanto, el procedimiento todavía no está terminado.
Everton y Nottingham Forest no sirven para calcular la sanción
La gran pregunta pasa ahora de los hechos al castigo. Y aquí comienza el problema para la Premier.
Durante los últimos años, la competición sí ha sancionado a clubes por infringir sus reglas de rentabilidad y sostenibilidad. Everton terminó la temporada 2023-24 con ocho puntos menos como consecuencia de dos procedimientos diferentes. La primera sanción fue reducida de diez a seis puntos tras el recurso del club y posteriormente recibió otra deducción de dos.
La propia Premier League explicó oficialmente la reducción a seis puntos en febrero de 2024. Meses después confirmó que el segundo incumplimiento suponía otros dos puntos.
Nottingham Forest, por su parte, recibió una deducción de cuatro puntos después de admitir que había superado en 34,5 millones de libras el límite de pérdidas que le correspondía. Su recurso fue posteriormente rechazado, como recoge la resolución de la Premier League.
Pero ninguno de esos casos proporciona una calculadora válida para el City. Everton y Forest reconocieron incumplimientos concretos de las normas de rentabilidad. El expediente del Manchester City aborda una conducta diferente, prolongada durante nueve temporadas y que, según la comisión, modificó artificialmente en más de 900 millones de libras la imagen financiera del club.
No existe una fórmula del tipo “cada infracción equivale a determinados puntos”. La comisión tendrá que decidir ahora qué gravedad atribuye al conjunto de los hechos.
Ahora el examen es para la Premier
Las normas permiten imponer multas, deducciones de puntos y otras sanciones deportivas, pero el castigo todavía no se conoce. La comisión celebrará una nueva audiencia específicamente para determinarlo.
Y ese paso convierte el caso en algo más grande que un procedimiento contra el Manchester City. La Premier ha defendido durante años que sus normas financieras sirven para garantizar una competición sostenible y que todos los clubes están obligados a respetarlas. Cuando Everton y Nottingham Forest infringieron los límites, los castigos tuvieron consecuencias inmediatas sobre la clasificación.
Ahora el organismo tiene delante un expediente incomparablemente mayor. Si la propia competición sostiene que uno de sus clubes más exitosos alteró durante casi una década la información económica utilizada para determinar cuánto podía gastar, la decisión sobre el castigo servirá inevitablemente para medir hasta dónde llegan realmente esas reglas cuando afectan a uno de los actores más poderosos del campeonato.
Eso tampoco implica anticipar cuál debe ser la sanción. El City dispone todavía del derecho a recurrir y mantiene que podrá desmontar las conclusiones de la comisión. Tiene hasta el 2 de octubre para presentar formalmente su apelación.
Pero el escenario ya es diferente al de los últimos años. Hasta este martes, el Manchester City combatía unas acusaciones de la Premier. Ahora combate una resolución que considera probado el núcleo de esas acusaciones. Los famosos 115 cargos han dejado de ser el centro de la historia. La siguiente cifra será la que determine la sanción.
Añadir ElPlural.com como fuente preferida de Google.
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.
