La oligarquía estadounidense se las prometías muy felices con la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca. Los propietarios de las principales compañías mundiales esperaban ver recompensado su apoyo económico y político, silencio en el mejor de los casos, pero la política proteccionista y contraria al libre mercado que siempre han predicado les ha asestado un duro golpe. Y con la rodilla aún hincada en el suelo, grandes nombres como Elon Musk, Mark Zuckerberg o Jeff Bezos presencian como sus compañías pierde miles de millones por la guerra arancelaria.
El dueño de Meta ha perdido 17.900 millones de euros, tras caer un 9% las acciones de su compañía; mientras que el magnate de Amazón, que ha sufrido su mayor golpe desde 2022, ha visto menguar su patrimonio en 15.900 millones. Sin embargo, el más poético de los casos es el del líder de Tesla, que ha presenciado como su patrimonio neto ha sufrido una caída de más de 100.000 millones de dólares desde que ostenta la presidencia de Estados Unidos el condenado por 34 delitos de falsificación de pagos a una actriz porno.
La estimaciones ubican las pérdidas de Musk en un intervalo comprendido entre los 105.000 y los 140.000 millones de dólares y el mayor de los efectos lo ha sufrido en las horas posteriores al anuncio arancelario. El sudafricano, cuya fortuna familiar procede de una mina de esmeraldas ilegal que su padre ha reconocido tener en Zambia, vio como se desplomaban sus acciones 11.000 millones de dólares en menos de 24 horas y no ha tardado mucho en cambiar el discurso chulesco y desafiante con el resto del mundo.
“Espero que Estados Unidos y Europa puedan establecer una colaboración muy estrecha. Obviamente, ya existe una alianza, pero confío en que pueda haber una relación muy estrecha entre Estados Unidos y Europa”, ha trasladado en un acto de la extrema derecha italiana. Es más, después de apoyar que su jefe estableciese un 20% a la totalidad de los productos europeos, un 25% en el caso del acero y el aluminio, ha realizado un llamamiento a fulminar estas barreras comerciales.
“Con los aranceles espero que, al final, se acuerde que tanto Europa como Estados Unidos deberían avanzar hacia una situación de aranceles cero, creando así una zona de libre comercio entre Europa y Norteamérica”, ha presentado en el mismo acto. Esta propuesta fue una de las alternativas formuladas por la presidenta de la Comisión Europea, Úrsula von der Leyen, para los bienes industriales y rechazada por Trump.
Críticas dentro del Partido Republicano
El circo montado, del que ahora reniegan los payasos, ha detonado el intercambio de reproches en el seno del Partido Republicano. El asesor comercial de Trump, Pete Navarro, ha deslegitimado la opinión de Musk, del que ha apuntado que simplemente “vende vehículos” y “no entiende” que son todos los países del mundo los que están “estafando” a Estados Unidos. “A eso se dedica”, ha desarrollado, “protege sus propios intereses”.
En la otra orilla, Mike Pence, quien fuera vicepresidente de Trump, ha advertido que el establecimiento de aranceles generalizados derivará en “la mayor subida de impuestos en tiempos de paz de la historia de EEUU”. Diversos senadores republicanos, de diferentes Estados, también han denunciado el peligro del proteccionismo “más significativo” desde los años previos a la Segunda Guerra Mundial, tanto a nivel de reelección política como a nivel económico.
Europa responde
El viejo continente no se quedará impasible, tal y como anunciaba este lunes el comisario de Comercio de la Comisión Europea, Maros Sefcovic. La Unión Europea sigue adelante la preparación de lista de importaciones estadounidenses que serán gravadas en respuesta a la ofensiva trumpista y diseña un plan que entrará en vigor, si nada cambia, el próximo 15 de abril. A partir de ese momento, se establecerán aranceles de hasta el 25% a determinados productos estadounidense (tabaco, ropa, arroz, maíz, etc.)
No obstante, Europa no ha sido todo lo dura que podía y ha dejado fuera al whiskey bourbon y al vino, por el temor de países como Francia a que estos aranceles fuesen respondido de vuelta. La segunda fase del pan europeo se activaría el 16 de mayo y afectaría a la materia más industrial (cobre, maquinaria, elementos varios para la construcción) y los bienes agrícolas (café, carne de ave, etc.). Por último, el 1 de diciembre se pondría el foco en la soja y la almendra, ajustando la actuación a las cosechas.