El expresidente de Bankia, Rodrigo Rato, durante su comparecencia en el Congreso. EFE



No hubo movimiento alguno desde el Gobierno ni desde el Partido Popular para 'recolocar' a Rodrigo Rato tras su dimisión forzada de la presidencia de Bankia, según han confirmado fuentes cercanas al Gobierno a ELPLURAL.COM. El ex número 2 del PP y del Gobierno con Aznar, el heredero desplazado por Rajoy, el ex vicepresidente económico y ex director general del Fondo Monetario Internacional se ha convertido en una pequeña espina clavada en los más hondo del corazón del PP: se ha derrumbado un mito. Y cualquier movimiento de Rato para buscar "visibilidad" inquieta en la familia conservadora.

No hubo llamada de la vicepresidenta
La Moncloa siempre quiso -y quiere- "discreción" sobre cualquier asunto que tenga que ver con Rodrigo Rato. La estrategia es simple: cuanto menos se hable de él en los medios de comunicación mejor. Tras su dimisión a Rodrigo Rato le aseguraron desde el Gobierno y el PP que "le cuidarían" y que "estuviera tranquilo", pero la decisión del ex presidente de Bankia de fichar como asesor internacional de Telefónica le ha vuelto a colocar 'en el candelero'. Desde el entorno gubernamental se niega rotundamente que la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santa María, hubiera llamado "ni a Endesa ni a ninguna otra empresa" buscando un trabajo bien remunerado para el exvicepresidente. Como no hubo llamada a Endesa, en consecuencia tampoco es cierto que lo hiciera la vicepresidenta.

Rato: pensión vitalicia del FMI
Rodrigo Rato tiene derecho a una pensión vitalicia de unos 150.000 dólares anuales al haber sido durante dos años Director Gerente del Fondo Monetario Internacional. Su salida de este importante organismo fue polémica, en primer lugar por las formas que utilizó el ex número 2 del PP y, en segundo lugar, porque su gestión al frente del Fondo no fue precisamente brillante y acumuló numerosas quejas internas. Durante la dirección de Rato el FMI debió predecir la crisis que se avecinaba en Estados Unidos y en Europa y sus informes dijeron justo lo contrario: que todo iba bien y que no existían burbujas inmobiliarias.

Las lenguas viperinas de Washington llegaron a decir que Rato estuvo solo dos años al frente del FMI porque es el período de tiempo mínimo de permanencia para garantizarse la pensión vitalicia. Después regresó a España y fue nombrado presidente de Bankia a propuesta de Mariano Rajoy, por aquel entonces líder de la oposición, ganándole la batalla a Esperanza Aguirre que por aquel entonces quiso poner a Ignacio González al frente de Bankia. González ahora es presidente de la Comunidad de Madrid. Con un sueldo de varios millones de euros al año mientras estuvo en Bankia, es obvio que Rato no tiene problemas de dinero. Y con más de 6 millones de parados, su 'recolocación' no es una buena imagen ni para el Gobierno ni para el PP.

Entre amigos
Conviene recordar algunos datos. En el primer Gobierno de Aznar se privatizan las grandes empresas españolas y Aznar y el PP ponen al frente, a dedo y sin miramientos, a amigos personales. Aznar puso en Telefónica a su amigo personal Juan Villalonga, y después de su convulsa presidencia se colocó a César Alierta, amigo personal de Rodrigo Rato. Alierta ha mantenido un perfil profesional de la multinacional española y ha tenido buenas relaciones tanto con el PP como con el PSOE. El actual ministro de Economía, Luis de Guindos, fue Secretario de Estado del entonces vicepresidente económico Rodrigo Rato. Paradojas de la vida: el alumno acabaría echando al maestro de Bankia, provocando al mismo tiempo el mayor crack bancario de la historia de España y provocando a su vez que el Gobierno se viera obligado a pedir el rescate a Bruselas.

Pacto de no agresión
Diga lo que diga Rodrigo Rato y su entorno, para el ex número 2 del PP no ha sido ni será un trago fácil de digerir su salida de Bankia. Rajoy en La Moncloa -donde el soñó estar- y él declarando en la Audiencia Nacional como imputado por el descalabro de Bankia. Pero hubo pacto de no agresión que consistió en primer lugar en echar toda la culpa al Banco de España y, por tanto al Gobierno socialista anterior, y en segundo lugar, silencio y discreción por ambas partes al tiempo que se le garantizaba 'protección' al ex presidente de Bankia

Pero hay algo que no cuela. Al margen de la más que cuestionable gestión de Miguel Ángel Fernández Ordóñez al frente del Banco de España ¿alguien se puede creer que Mafo o el entonces declinante gobierno de Zapatero podían doblarle la mano al todopoderoso Rodrigo Rato respaldado por Rajoy y el PP? No cuela. Si fuera cierto que las fusiones que dieron origen a Bankia y la posterior salida a bolsa de la entidad 'fueron impuestas' por los socialistas a Rodrigo Rato, eso significaría que  que Rato ni es tan listo ni sabe tanto de economía.