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Economía

El fichaje digital obligatorio, la clave que ayuda a combatir las horas extra impagadas

El Estatuto de los Trabajadores exige que las empresas registren cada día la hora concreta de entrada y salida de sus trabajadores

El fichaje digital obligatorio, la clave que ayuda a combatir las horas extra impagadas

El fichaje digital obligatorio, la clave que ayuda a combatir las horas extra impagadas

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Controlar las horas trabajadas es complicado. Salir media hora más tarde o quedarse para terminar una tarea urgente son algunas de las tareas que pueden retrasar el fin de la jornada laboral. Cuando ese tiempo no se anota, es fácil que acabe desapareciendo de la jornada oficial. Para quien lo ha trabajado, sin embargo, cuenta. El fichaje digital busca hacer visibles esas horas extras difíciles de reclamar.

El registro de jornada ya es obligatorio en España desde 2019. Lo que sigue pendiente es la reforma que pretende exigir que se haga por medios digitales y facilitar su comprobación. Las empresas no pueden esperar a la reforma para registrar las horas; el papel aún no está prohibido por el mero hecho de no ser digital. 

Una obligación que afecta a toda la plantilla

El Estatuto de los Trabajadores exige que las empresas registren cada día la hora concreta de entrada y salida de sus trabajadores. La obligación engloba a negocios de cualquier tamaño y a trabajadores a tiempo parcial, a distancia o con horarios flexibles.

La empresa debe conservar esos registros durante cuatro años y ponerlos a disposición de cada trabajador, de sus representantes y de la Inspección de Trabajo. La forma de organizarlo se acuerda mediante negociación colectiva o acuerdo de empresa; en su defecto, la decide el empresario tras consultar con los representantes. En el trabajo a tiempo parcial hay, además, obligaciones específicas: totalizar las horas mensualmente y entregar a la persona trabajadora un resumen junto con su recibo salarial. 

Saber a qué hora empieza y termina el trabajo ayuda a comparar la jornada pactada con la real. Pensemos en quien sale sistemáticamente a las siete cuando su horario termina a las seis. Si solo consta el horario previsto, esa hora diaria no aparece en ninguna parte. Un registro fiel deja constancia del tiempo trabajado y ayuda a detectar cargas excesivas.

Registrar más tiempo, por sí solo, no convierte automáticamente cada minuto en una hora extraordinaria. Hay que tener en cuenta la jornada acordada, la distribución del tiempo de trabajo y los descansos. Cuando sí existen horas extra, el Estatuto establece que se paguen, como mínimo, al valor de la hora ordinaria o se compensen con descanso retribuido, según lo pactado. Si no hay un acuerdo, deben compensarse con descanso dentro de los cuatro meses siguientes. 

Qué cambia con el fichaje digital y sanciones que existen 

El debate político se centra ahora en reforzar un sistema que ya existe. La reforma plantea que los registros sean digitales, más fiables y accesibles para facilitar el control de la jornada. Su redacción definitiva y su entrada en vigor siguen pendientes de tramitación.

Un registro que refleje las horas reales puede servir al trabajador para comprobar si cobra o descansa todo lo que le corresponde. También permite que sus representantes y la Inspección examinen lo ocurrido. Pero ninguna aplicación resuelve por sí sola las horas extra impagadas: si se presiona a alguien para fichar la salida y seguir trabajando, el problema persiste. 

Por eso, la ley ya contempla sanciones para las empresas que incumplen sus obligaciones. La Ley sobre Infracciones y Sanciones en el Orden Social considera infracción grave vulnerar las normas sobre registro de jornada, límites de tiempo de trabajo u horas extraordinarias. 

La multa por una infracción grave oscila entre 751 y 7.500 euros, según su graduación. No hay una sanción automática por cada trabajador en todos los casos: esa posibilidad se ha mencionado en propuestas de reforma, pero no debe presentarse como la regla general vigente.

En los contratos a tiempo parcial, no llevar el registro tiene otra consecuencia relevante. La ley presume que el contrato se ha celebrado a jornada completa, salvo que la empresa pueda demostrar que los servicios eran realmente parciales. Esto protege a quien tiene dificultades para acreditar las horas que realmente trabaja. 

Cómo preparar un registro útil para todos

La adaptación empieza por revisar cómo se trabaja de verdad. Una empresa con turnos, personal que visita clientes o días de teletrabajo necesita que todas esas jornadas puedan registrarse sin complicaciones. También debe aclarar cuándo se anotan las pausas, quién corrige un olvido de fichaje y cómo puede consultar cada persona sus datos. Explicarlo a la plantilla evita confusiones.

Después toca elegir una herramienta que permita registrar entradas y salidas, conservar la información y consultar el historial cuando sea necesario. Entre las opciones disponibles, TeamSystem Gestión de Empleados ofrece un software de control horario y fichaje digital con aplicación para trabajadores y posibilidad de fichar con geolocalización. Esa función puede resultar útil para equipos que se desplazan, siempre que su uso se ajuste a las necesidades del puesto y respete la privacidad de la plantilla.

La tecnología también debe ir acompañada de una revisión periódica. Si muestran salidas tardías frecuentes, toca revisar la carga de trabajo y su compensación. Para los trabajadores, poder consultar lo anotado permite señalar errores a tiempo. Ahí está la utilidad del fichaje: que la jornada no dependa de lo que alguien recuerde semanas después y que el tiempo trabajado tenga el reconocimiento que corresponde.

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