En el número 4 de la avenida Ciudad de Barcelona se encuentra la sede institucional de Renfe, uno de los edificios más representativos del patrimonio ferroviario español. El inmueble, cuyos orígenes se remontan al siglo XIX, cuenta con protección integral por su valor histórico y ha abierto sus puertas a la ciudadanía con motivo de la Semana Internacional de la Arquitectura.
A lo largo de la jornada, varios grupos de visitantes han podido descubrir, acompañados por personal de Renfe y una guía del Colegio de Arquitectos, la historia y las principales características técnicas del edificio, considerado un ejemplo temprano de la arquitectura ferroviaria de influencia francesa. En su fachada exterior destacan los relieves que incorporan los escudos de distintas ciudades conectadas por ferrocarril con Madrid, entre ellas Aranjuez, Guadalajara, Alcalá de Henares y Zaragoza.
El recorrido también ha permitido acceder a algunos de los espacios más destacados del inmueble, como la sala del Consejo, las escaleras históricas y su ascensor metálico, reflejo de los avances tecnológicos incorporados durante su construcción, o el actual despacho de Presidencia. Los visitantes también han atravesado las pasarelas que comunican el edificio principal con los inmuebles adyacentes, construidas en madera, hierro y cristal y concebidas con una estética que recuerda a un coche de viajeros de ferrocarril.
Además de conocer el patrimonio arquitectónico, los distintos grupos han podido acercarse al funcionamiento cotidiano de la actividad ferroviaria con una visita al Centro de Gestión de Operaciones (CGO) de mercancías, situado en la segunda planta del edificio.
Trasladado pieza a pieza hasta su ubicación actual
El edificio fue diseñado por el ingeniero y arquitecto francés Victor-Benoît Lenoir y construido entre 1862 y 1864 en la glorieta de Atocha, frente al embarcadero de la línea Madrid-Aranjuez. Su función original era albergar la sede administrativa de la Compañía de los Ferrocarriles de Madrid a Zaragoza y Alicante (MZA).
El inmueble se levantó inicialmente con tres alturas. En la planta baja se encontraban el vestíbulo, la escalera, las oficinas de contabilidad y la caja, mientras que la primera planta acogía el Consejo y la Dirección General. Los pisos superiores estaban destinados a oficinas y otras dependencias auxiliares.
La posterior ampliación de la estación convirtió su emplazamiento en un obstáculo para el crecimiento de las instalaciones ferroviarias. Por este motivo, se tomó una decisión poco habitual: desmontar el edificio y trasladarlo pieza a pieza hasta la denominada "campanilla", situada en la antigua carretera de Valencia y correspondiente al actual número 4 de la avenida Ciudad de Barcelona.
Construido con piedra de Novelda, granito azul, ladrillo visto y una armadura de hierro en la cubierta, el inmueble siguió funcionando como espacio de oficinas y despachos administrativos de la compañía ferroviaria tras su traslado.
Con el paso de los años se fueron levantando nuevos edificios alrededor de la sede principal. Los primeros fueron los correspondientes a los actuales números 2 y 6, proyectados en 1884 por Gerardo de la Puente Meliá, arquitecto de la compañía. Más tarde se construyó el inmueble del número 8, obra de Narciso Clavería de Palacios.
El conjunto quedó conectado mediante pasarelas elevadas, configurando el complejo ferroviario que ha llegado hasta nuestros días. Finalmente, en 1941, estos edificios pasaron a integrarse en el patrimonio de la antigua Red Nacional de los Ferrocarriles Españoles (RENFE).
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