Iberdrola refuerza el almacenamiento energético en el río Tajo con la incorporación de mejoras tecnológicas en la central de bombeo de Central de Valdecañas, cuya entrada en funcionamiento permite incrementar la capacidad total del sistema con 355 MW de potencia y 210 GWh adicionales de almacenamiento, fortaleciendo así la integración de energías renovables y la estabilidad del suministro eléctrico.

La instalación ya ha completado con éxito sus primeras operaciones de bombeo. La denominada gigabatería hidráulica, creada mediante la conexión de dos de los mayores embalses de Europa —Embalse de Alcántara y Embalse de Valdecañas— permite absorber excedentes de energía procedentes de fuentes renovables no gestionables, como la solar y la eólica, para devolver esa energía al sistema cuando la demanda lo requiera.

La nueva configuración de Valdecañas incorpora además una batería híbrida de 15 MW y 7,5 MWh, lo que contribuye a elevar la capacidad de almacenamiento del sistema del Tajo en hasta 210 GWh adicionales. Esta capacidad equivale al consumo medio anual de 60.000 hogares, más de cuatro millones de baterías de vehículos eléctricos o más de dos semanas del consumo eléctrico total de Extremadura. Este incremento permitirá optimizar la gestión de la demanda energética, especialmente en momentos de mayor necesidad.

Asimismo, la coordinación integral de los embalses de Embalse de Valdecañas, Embalse de Torrejón, Embalse de Alcántara y Embalse de Cedillo —junto al control del afluente Tiétar mediante bombeo— permitirá regular avenidas, reducir el riesgo de inundaciones, preservar ecosistemas y generar reservas estratégicas de agua durante todo el año.

Una gigabatería hidráulica para almacenar energía renovable

El sistema Torrejón–Valdecañas funciona como una gran batería hidráulica capaz de elevar agua a niveles superiores en las horas de exceso de generación renovable —por ejemplo, durante los picos de producción solar al mediodía—. Posteriormente, cuando aumenta la demanda eléctrica, el agua se libera para generar electricidad. El principio es similar al de una batería convencional: almacenar energía para utilizarla posteriormente.

Este sistema permite aprovechar los excedentes de energía solar y eólica para bombear agua y almacenar energía que, de otro modo, se perdería. Además, la energía acumulada durante los periodos de mayor generación renovable puede utilizarse en las horas punta de demanda, evitando así la activación de sistemas más contaminantes y contribuyendo a reducir las emisiones de CO₂. Al mismo tiempo, facilita una gestión más eficiente de los recursos hídricos al desplazar agua hacia embalses con mayor capacidad disponible desde aquellos con menor nivel.

Según ha explicado la compañía, las actuaciones desarrolladas han tenido un carácter exclusivamente electromecánico, mediante la renovación de equipos destinados a aportar una mayor flexibilidad operativa, sin necesidad de construir nuevas infraestructuras civiles ni modificar los niveles de los embalses. Además, tampoco ha sido necesaria la instalación de nuevas líneas eléctricas, ya que se han aprovechado las infraestructuras existentes.

La actuación en Valdecañas forma parte de la estrategia de Iberdrola para impulsar el almacenamiento energético como uno de los pilares fundamentales de la transición energética, junto con el desarrollo de generación renovable y redes inteligentes. La empresa combina soluciones de gran escala, como el bombeo hidroeléctrico, con sistemas de almacenamiento mediante baterías (BESS), bajo un modelo basado en la neutralidad tecnológica.

En el caso de las instalaciones hidroeléctricas de Iberdrola en Extremadura, estas ya suman cerca de 2.000 MW de capacidad instalada, mientras la compañía continúa trabajando para incrementar su flexibilidad y capacidad de almacenamiento. En España, Iberdrola dispone de más de 4.200 MW de potencia instalada en centrales hidroeléctricas de bombeo.

En el actual escenario de transición desde los combustibles fósiles hacia fuentes renovables como la solar y la eólica, el almacenamiento energético se ha convertido en un elemento esencial para garantizar el equilibrio del sistema eléctrico y maximizar el aprovechamiento de la energía generada. No obstante, según señala la compañía, el desarrollo de nuevas centrales de bombeo requiere concesiones hidráulicas de larga duración y mecanismos de estabilización de ingresos que permitan asegurar la viabilidad de estas inversiones.

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