Indra cerró el primer semestre de 2026 con un fuerte crecimiento de su actividad, impulsado por la evolución de todas sus áreas de negocio y por la integración de las adquisiciones realizadas durante el último año. La compañía registró unos ingresos de 3.773 millones de euros entre enero y junio, un 30% más que en el mismo periodo del ejercicio anterior, mientras que la contratación alcanzó los 4.608 millones, lo que representa un incremento del 58% y sitúa la cartera de pedidos en un nuevo máximo histórico.
La evolución del negocio estuvo respaldada por un crecimiento generalizado en las distintas divisiones del grupo, con especial protagonismo de los negocios de Defensa y Tecnologías de la Información, que continúan concentrando buena parte de la demanda. La contratación superó ampliamente el volumen de ingresos, lo que permitió reforzar la cartera hasta los 9.744 millones de euros, un 22% superior a la existente un año antes y equivalente a cerca de un año y medio de ventas.
El resultado bruto de explotación (Ebitda) ascendió a 551 millones de euros, un 36% más que en el primer semestre de 2025, mientras que el beneficio neto alcanzó los 240 millones, lo que supone un incremento del 88%. Por su parte, el beneficio neto ajustado creció un 32%, hasta los 276 millones de euros, apoyado en la mejora de la rentabilidad operativa y en el aumento de la actividad. El margen de Ebitda también mejoró respecto al año anterior, situándose en el 14,6%.
La compañía también destacó la evolución de su generación de caja y el fortalecimiento de su posición financiera. El flujo de caja libre mostró una mejora significativa respecto al mismo periodo del año anterior, mientras que la deuda neta se mantuvo en niveles considerados manejables pese al esfuerzo inversor realizado para ejecutar su estrategia de crecimiento y consolidación empresarial.
Por áreas geográficas, la actividad mantuvo una evolución positiva tanto en el mercado español como en el internacional, donde Indra continúa ampliando su presencia gracias al desarrollo de proyectos tecnológicos y de defensa. La compañía también subrayó el buen comportamiento de las empresas incorporadas recientemente al grupo, cuya integración ha contribuido al crecimiento de los ingresos y de la contratación durante el semestre.
A la vista de estos resultados, Indra confirmó las previsiones financieras para el conjunto de 2026, manteniendo sus objetivos de crecimiento de ingresos, rentabilidad y generación de caja. El consejero delegado del grupo, Josep María Recasens, afirmó que las cifras obtenidas en la primera mitad del año "evidencian la solidez" de la compañía y constituyen "un inmejorable punto de partida" para desarrollar el nuevo Plan Estratégico. Según el directivo, la evolución del negocio refleja la capacidad de Indra para aprovechar el crecimiento de la demanda en sectores clave como la defensa, la digitalización y las tecnologías avanzadas, al tiempo que refuerza su posición como uno de los principales grupos tecnológicos europeos.
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