Iberdrola cerró el primer semestre de 2026 con un beneficio neto de 4.336,4 millones de euros, un 21,7% más que en el mismo periodo del año anterior. El resultado estuvo impulsado principalmente por la plusvalía neta de 953,3 millones de euros obtenida tras la venta de su negocio en México a Cox, una operación que ha reforzado las cuentas de la energética durante los seis primeros meses del ejercicio.

Si se excluyen los efectos extraordinarios derivados de esa desinversión, así como la contribución del negocio mexicano y el impacto de los denominados capital allowances en Reino Unido, el beneficio neto ajustado alcanzó los 3.564,9 millones de euros. Esta cifra supone un incremento del 7,8% respecto al mismo periodo de 2025, apoyado en la expansión de la base de activos regulados, el incremento de las tarifas en el negocio de redes y la mejora de la producción y de los márgenes en el área de renovables durante el segundo trimestre.

El resultado bruto de explotación (Ebitda) ajustado ascendió a 8.050 millones de euros, un 7,4% más que un año antes. Según la compañía, el crecimiento habría alcanzado el 8,8% sin el impacto negativo de la evolución de los tipos de cambio.

En paralelo a estos resultados, Iberdrola aceleró el ritmo inversor. Entre enero y junio destinó cerca de 7.000 millones de euros a nuevas inversiones, un 25% más que en el mismo periodo del año pasado. Más del 70% de ese volumen se concentró en Reino Unido, Estados Unidos y Brasil, tres de los mercados estratégicos para el crecimiento del grupo.

El negocio de redes absorbió la mayor parte del esfuerzo inversor, con cerca de 4.400 millones de euros, un 42% más que un año antes. Gracias a ello, los activos regulados de la compañía alcanzaron los 55.000 millones de euros, con incrementos destacados en Reino Unido, Estados Unidos y Brasil. Del total, alrededor de 40.000 millones corresponden a redes de distribución y otros 15.000 millones a transporte, segmento que registró un crecimiento del 30% en el último año.

Por su parte, las inversiones en generación superaron los 2.200 millones de euros, destinándose más del 70% a proyectos de energía eólica terrestre y marina. Durante el semestre, Iberdrola incorporó más de 1.600 megavatios (MW) de nueva capacidad y prevé poner en funcionamiento otros 2.100 MW antes de finalizar el ejercicio. Además, la compañía asegura disponer de una cartera de proyectos maduros que permitiría añadir hasta 15.500 MW de potencia entre 2025 y 2030.

A la vista de estos resultados, la energética presidida por Ignacio Sánchez Galán ha reafirmado sus previsiones para el conjunto del ejercicio y mantiene el objetivo de lograr un crecimiento superior al 8% en el beneficio neto ajustado durante 2026. De cumplirse estas estimaciones, Iberdrola superaría por primera vez los 6.700 millones de euros de beneficio neto ajustado en un solo año, apoyándose en la expansión de sus redes, la entrada en operación de nueva capacidad renovable y las mejoras de eficiencia derivadas de la aplicación de inteligencia artificial y de la optimización de procesos.

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