Finalmente, el Gobierno de Cristina Cifuentes ha decidido acogerse al Fondo de Liquidez Autonómico (FLA) creado por el Gobierno central para rescatar a las Comunidades Autónomas con sus cuentas quebradas e incapaces de pagar sus deudas. La situación financiera de la Comunidad de Madrid no es como la pintaron los antecesores de Cifuentes, Esperanza Aguirre e Ignacio González, ambos decidieron bajar los impuestos (tramo autonómico de IRPF) cuando Montoro perpetró la mayor subida de impuestos de la Democracia, ambos lo fiaron todo a los recortes y a las privatizaciones y Cifuentes tiene que cumplir las promesas electorales. Con estos mimbres no hay dinero en la caja para pagar a acreedores, por lo que finalmente la Comunidad de Madrid ha pedido el 'rescate'.

Cuentas intervenidas
La elaboración de los presupuestos madrileños para 2016 puso negro sobre blanco que la Comunidad de Madrid, de la que el PP presume como modelo de gestión, no tiene liquidez. La consejera de Hacienda de la CAM, Engracia Hidalgo, ya ha remitido la carta al ministerio de Hacienda para  acogerse a partir de 2016 al fondo de rescate, conocido como FLA que, salvo contadas excepciones, tiene bajo su paraguas al grueso de las CCAA.

Esta decisión evidencia la grave situación por la que atraviesa la comunidad, que tuvo un precedente el pasado mes de julio, cuando Cifuentes solicitó el Fondo de Facilidad Financiera (FFF) para acelerar el pago a más de 2.000 proveedores. En aquel entonces, la presidenta aseguró que no estaba “pidiendo ayuda al Estado”, que solo se trataba de “hacer uso de un mecanismo que está a disposición de las comunidades autónomas” y que “una cosa es el FLA y otra, este fondo”.

La Comunidad de Madrid quedará intervenida por Montoro, o por quien sea ministro de Hacienda, a partir del próximo año. Madrid ya no se puede acoger al Fondo de Facilidad Financiera (FFF), que es para las comunidades cumplidoras, mientras que el FLA es para las incumplidoras.

La mentira de Espe sobre el déficit
Poner orden en las cuentas de Madrid llevará su tiempo porque Esperanza Aguirre mintió al Gobierno Zapatero con el déficit de 2011. Comunicó que el déficit de Madrid había sido del 1,5% cuando fue de casi el doble, un 2,2%. La mentira de Madrid y de la Comunidad Valenciana obligó al Gobierno central a comunicar a Bruselas de 2012 que el déficit real de España era del 8,9%. La Comunidad Valenciana ha sido la primera de ser sancionada por Bruselas por falsear sus cuentas durante años pero el Gobierno de Rajoy, en vez de abroncar a los falseadores de cuentas, culpó -como siempre- a Zapatero.

Pero no todo puede achacarse a la herencia del pasado.  La presidenta de la Comunidad anuncia cada día una medida 'electoralista' como el abono joven ‘low cost’ de transporte, tratamiento gratuito de reproducción asistida a todas las mujeres, o apertura de comedores sociales en competencia con el Ayuntamiento.