La cadena pública cumple este viernes 60 años de historia y en vez de soplar las velas con alegría e ilusión de futuro, lo ha hecho entre pancartas, reivindicaciones y recordando que lo vivido durante estos cuatro años de Gobierno del PP de Mariano Rajoy se asentará durante cuatro más: manipulaciones, informaciones silenciadas e intereses partidarios. Porque, si nada cambia, y parece que no va a pasar, el sábado por la tarde Rajoy volverá a ser presidente del Gobierno.

Así, el Consejo de Informativos de TVE celebra 60 años y lo hace “a pesar de contar en su historia con períodos en los que ha sido vergonzantemente subyugada y utilizada sin tener en consideración su condición de servicio público”.

En palabras del presidente del Consejo de Informativos de TVE, Alejandro Caballero, “lo que pretendemos es poner el énfasis en que esta televisión tiene una historia muy larga. Muchos años en los que se ha estado cumpliendo un servicio a los ciudadanos y que ahora no existe”.

Caballero ha lamentado que “desde hace más de cuatro años, estamos viviendo un retroceso tan grande que la televisión pública se ha vuelto a poner al servicio del Gobierno” como ocurría en sus orígenen con la dictadura. Hay que volver a conseguir una información independiente y Caballero cree que este es el momento. “La coyuntura política puede hacer que esto sea posible, que todos los partidos se pongan de acuerdo para dejar de instrumentalizar TVE”, ahora que el PP ya no cuenta con una mayoría absoluta.

Volver a los orígenes

No es la primera vez que los trabajadores de TVE tienen que mostrar públicamente sus denuncias, tanto que han llegado a afirmar que “TVE está ocupada por un colectivo que viene a manipular”. En esta ocasión apuestan0 por volver a los orígenes, por retomar el espíritu de la cadena pública en la que, sin tener recursos, eran capaces de informar y velar por los intereses de la ciudadanía.

“TVE fue entonces esa ventana al mundo que abrió nuestros hogares a otras realidades distintas de la represión y la miseria moral de la época”. Hasta creen que en sus primeros años, en “los que los telediarios estaban amordazados por la censura”, podían trabajar mejor manteniendo “la dignidad aunque fuera escribiendo entre líneas”.

“La televisión de la grandes series y especialmente la que no teme el debate político, la televisión de los informativos pujantes, de calidad, que supieron ganarse el respeto dentro y fuera a fuerza de pelear por ser independientes del poder político” ya no existe. Y por ello el Consejo de Informativos pide que vuelva la “televisión honesta, hecha de esfuerzo colectivo, abierta, plural, que no imponga, que dialogue, que muestre el mundo como es, que dé voz a quienes nunca la han tenido, que hable con rigor, que trate a la audiencia con respeto”.

En definitiva, algo tan básico y elemental como que una televisión pública este al servicio de los ciudadanos.