Leopoldo González-Echenique ha convertido en real la noticia que circulaba desde este miércoles. Se va. Tira la toalla incapaz de sacar adelante el presupuesto de RTVE. No ha podido más el hombre al que Soraya Rodríguez eligió entre sus amigos íntimos (en realidad, más aún de su marido), el círculo de abogados del Estado del que tanto tira para montar ese 'gobierno' en la sombra que está creando con ellos, colocados en puestos clave de la Administración.

La excusa del dinero que no le da 'su' Gobierno
La noticia la ha comunicado 'Polo' González-Echenique a sus compañeros del Consejo de Administración en la reunión celebrada este jueves a primera hora. Una reunión que ya tuvo que aplazar el pasado lunes. Como justificación ante los consejeros, Echenique ha argumentado su incapacidad para lograr el apoyo financiero necesario del Gobierno para evitar cerrar el ejercicio con un déficit que, por ley, en la Corporación es ilegal. Es decir, al quedarse sin el capote salvador de la vicepresidenta, el presidente de RTVE dimite torpedeado por el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, con el que no se entiende desde hace mucho, y que se ha negado a darle los 130 millones de euros que le permitirían cuadrar las cuentas de este año y retrasar la quiebra a la que le obligan los 800 millones de deuda que arrastra la Corporación.



En realidad, ese dinero no habría sido sino una 'tirita' para superar el problema este año, porque la enfermedad de TVE, la hemorragia que pone en riesgo su vida, es el déficit estructural que arrastra desde que el PP llegó al Gobierno y comenzó a incumplir el acuerdo de financiación que había diseñado el último gobierno del PSOE cuando 'sacó' la publicidad de la televisión pública. El gobierno Rajoy había recortado de 1200 millones a 900 el presupuesto de RTVE, y además incumplía sistemáticamente la partida que debería percibir la Corporación por servicio público: una cifra entorno a 450 millones que Montoro fue recortando hasta los 250 millones.

El 'pecado original' de Echenique
Pero mucho más allá del 'abandono económico', por lo que está pagando ahora Leopoldo González-Echenique con su dimisión es por el 'pecado original' que arrastra.. El pecado que le permitió llegar al puesto gracias a las artimañas de quien había sido hasta ahora su madrina protectora.

Y es que González-Echenique, hay que recordar, encarna en sí mismo la destrucción del modelo que convirtió a RTVE en la empresa de comunicación de referencia en España: el modelo de televisión pública de consenso. La ley que impulsó, casi personalmente, José Luis Rodríguez-Zapatero, había significado el fin de la televisión partidista. Exigía que el presidente de la Corporación contara con dos tercios del apoyo del Congreso, o lo que es lo mismo, que se debiera al control parlamentario con la independencia que eso significaba respecto al partido del Gobierno. Esto, especialmente para los Servicios Informativos, significaba un giro de 180 grados con toda la historia de la empresa.

Cuando el PP ganó las elecciones en 2011, Soraya Saénz de Santamaría, personalmente, no dudó en dirigir el cambio de esta ley por otra que acababa de hecho con ese necesario consenso parlamentario. Por un decreto ley, modificó la regla existente para permitir que, cuando no se alcanzaran esos dos tercios de apoyos, para el nombramiento del presidente y los consejeros de RTVE bastaba con la mayoría simple. O lo que es lo mismo, Leopoldo González-Echenique llegó a Prado del Rey como el hombre fruto del renacimiento de 'la televisión de partido'.

Echenique cesa a Llorente y se come el nombramiento de Somoano
Él mismo tenía este hecho tan claro, que no había, literalmente, pasado una hora en su despacho, cuando llamó a Fran Llorente, el director de Informativos de toda la etapa anterior, la que había logrado liderazgos de audiencia y aceptación reconocidos por premios internacionales, y le cesó. Pocos días después, por 'sugerencia' de Moncloa, en este caso de la Secretaria de Estado de Comunicación, Carmen Martínez de Castro, la mujer que acompañó como jefa de prensa a Mariano Rajoy durante sus últimos años, González-Echenique nombraba sin rechistar a Julio Somoano, un periodista de perfil bajo de la 'obediente' Telemadrid, cuya mayor virtud conocida era haber sido autor en 2005 de una tesis denominada "Estrategia de comunicación para el triunfo del PP en las próximas elecciones generales" , y ser miembro de un 'gracioso' club de trabajadores fans de Esperanza Aguirre denominados 'El Lado Oscuro de Telemadrid'.

En cascada, y consecuentemente, en las semanas y meses siguientes, Julio Somoano se dedicó a descabezar el equipo que había dado el éxito a los informativos de TVE, y así cesó a más de 50 profesionales de la empresa, mientras iba creando una redacción paralela, fiel y obediente, denunciada por redactores y sindicatos de la empresa, en cuyos puntos clave fue situando a otros personajes, de su perfil, traídos de la propia Telemadrid, o de medios como la COPE o 13 TV.

Las audiencias de la manipulación
El resultado no se hizo esperar. La manipulación, la censura, la ocultación de noticias.., fueron calando en la audiencia hasta el punto de que desde mayo de 2011, último mes del equipo anterior, a estos momentos, septeiembre de 2014, han caido de 2.500.000 millones a 1.700.000, ochocientos mil espectadores, o lo que es lo mismo casi uno de cada tres, que han huido a otras televisiones para informarse.

Pero el legado que deja 'Polo' González-Echenique no es mejor en cuando a la otra gran pata de TVE, programas. Cuando llegó a la televisión pública, esta tenía una audiencia de 11,5, y se movía codo a codo con las dos grandes privadas, Tele 5 y Antena 3. En estos momentos, La 1 ha vivido un hecho negativamente histórico; su audiencia es del 9,7, y se mueve por debajo de la barrera psicológica de los 10 puntos de cuota de pantalla, cada vez más cerca de LaSexta y Cuatro, las 'marcas pequeñas' de Atresmedia y Mediaset.

El desastre de RNE
Esa barrera, la del share del 10%, uno de los directivos llegados con González-Echenique, Alfonso Nasarre, actual director de Radio Nacional, llegó a comentar que era la que marcaba el límite para convertirse "en televisión irrelevante", y exponer que su supervivencia tenía poco sentido.

Precisamente, tampoco de su trabajo con RNE puede presumir Leopoldo González-Echenique. Primero puso como director a Manuel Ventero, un histórico de la casa, una especie de Urdaci de los micrófonos. Su labor fue tan desastrosa y criticada que se vio obligado a sustituirle, como hemos apuntado, por Alfonso Nasarre, con los mismos tristes resultados de audiencia, tanto en informativos como en programas. En consecuencia, tras lograr ascender al tercer puesto del ranking de cadenas, tras superar a la COPE, ahora la radio pública vuelve a ser la menos oída de las grandes cadenas.

De sustituto... ¿un enterrador?
En RTVE se especula ya con su posible sustituto. Entre los directivos de la Corporación se piensa que si se busca una solución de urgencia, podría ocupar su lugar, de manera interina, el actual responsable de los dineros, el hombre de Montoro en la empresa, Enrique Alejo. Si no..., el nombre de Ernesto Sáenz de Buruaga, hombre de fidelidad demostrada al PP, también ha vuelto a sonar. Aunque, como dice un directivo a nuestro periódico, "no resulta fácil convencer a ningún periodista de prestigio para que venga como enterrador de RTVE.., al menos tal y como había sido". Por que lo que ya suena en los pasillos de la Corporación es que resultará inevitable un nuevo ERE, y esta vez la redimensión de la empresa, para 'jibarizarla' y reducirla a audiencias y contenidos marginales. En realidad, una vieja idea de muchos miembros del actual Ejecutivo y del gobierno que lo sostiene.