La revolución provocada por la globalización de Internet ha llegado a todos los ámbitos de la vida. Desde las interacciones personales, hasta la declaración de la renta han sufrido profundas modificaciones gracias al abanico de posibilidades ofrecidas por la red. 

 Pero, sin duda, el hito verdaderamente destacable es el consumo de la información. Hoy en día cualquier tipo de conocimiento, independientemente de su profundidad o especialización, está disponible a un clic de distancia. 

Tal es así que, cualquiera con voluntad, puede aprender a realizar cualquier tipo de tarea sirviéndose únicamente de un dispositivo conectado. Es aquí donde hallamos el fenómeno del hágalo usted mismo, pues los usuarios han convertido esta posibilidad en un estilo de vida.  

No sólo se trata de consumo de información, sino también de generación de la misma. En los últimos años el volumen de blogs y canales de video dedicados a formar a otros ha crecido exponencialmente. Y es que no es difícil hallar a personas que han aprendido a pintar, tocar música o incluso a programar sirviéndose únicamente de Youtube.  

Uno de los fenómenos más destacados es el de la cocina creativa y, en concreto, el de la creación de cupcakes, que ha pasado del ámbito de la repostería a convertirse en todo un arte. La red se ha colmado de contenidos relacionados con ello, recetas, innovaciones y, cómo no, utensilios para decorarlos de todas las formas y colores. Además, algunos de estos autodidactas han llegado a alcanzar la posición de auténticos influencers dentro del sector, pudiendo llegar a impulsar la popularidad de un producto de manera muy significativa.

Este interés de ha generado un boom en el sector, multiplicando su visibilidad y ampliando sus categorías a límites insospechados. Las marcas que ya se dedicaban a la venta de productos relacionados con ellos, han experimentado una expansión muy destacable en el mercado. Además, no han sido pocos los establecimientos surgidos para la venta y consumo de cupcakes y similares.

Pero si hay un modelo de negocio que destaca en este ámbito, son las startups de venta online. Y es que el cliente potencial de estas empresas ha dejado claro que desea consumir a través de internet, pues así ha aprendido a cocinar y así quiere comprar también lo que necesita.  

Empresas como My Karamelli han sabido escuchar a sus públicos y han creado estructuras enfocadas únicamente en la satisfacción de sus necesidades. Dentro de sus catálogos de productos, los consumidores, pueden pasar horas navegando y disfrutando de una oferta hecha a medida.  

De esta manera, internet, no sólo ha abierto una puerta a las personas para aprender todo aquello que deseen, sino que también ha permitido la creación de modelos empresariales mucho más eficaces y tan especiales como sus clientes.