Los tiempos se han vuelto en contra del Partido Popular. Hace ya más de tres meses que empezó un ciclo electoral al que llegaron con la intención de depender menos de Vox para revalidar los Gobiernos autonómicos de Extremadura, Aragón y Castilla y León. Ahora, a menos de un mes de que expire el plazo para formar un Ejecutivo en las dos primeras, sigue sin haber en ninguna acuerdo con la ultraderecha, de la que el PP depende más que nunca, y con la que se vuelven a sentar en la mesa esta semana.

Los populares son optimistas, pero no eluden que el próximo quebradero de cabeza podría estar a la vuelta de la esquina. El 17 de mayo se vota en Andalucía donde, si se cumple lo que dicen las encuestas, tendrán una cuarta autonomía la cola de las negociaciones, en las que lo más crítico para Génova está en Extremadura. La comunidad que presidían con María Guardiola a la cabeza fue la primera en la que se votó, allá por el 21 de diciembre, y tras dos votaciones de investidura fallidas, el PP sigue sin entenderse allí con un Vox que aprieta al máximo, a sabiendas de que los que querían quitárselos de encima les tienen más encima que nunca.

Aunque las direcciones nacionales asumieron el mando de las negociaciones, son los portavoces extremeños los encargados de calmar las aguas, síntoma de que en Génova y Bambú no están tan tranquilos como tratan de aparentar sus delegados. Según los del PP, la pelota sigue en el tejado de Vox, y según los ultras, las negociaciones se están produciendo y todo va viento en popa.

Pero la realidad, vista desde fuera de las puertas de las que hace meses que no sale ningún principio de acuerdo, es que el tiempo se acaba y todo sigue igual. El plazo termina el 4 de mayo, fecha en la que, si la situación sigue como está ahora, Extremadura se convertirá en la segunda comunidad de toda la historia en la que se tienen que repetir las elecciones autonómicas.

Vox ataca al PP y aprieta a Guardiola "punto por punto"

En el PP soñaban con irse de Semana Santa con un acuerdo cerrado con Vox para María Guardiola -Vox ya anunció que no pedirá consejerías-, igual que querían tenerlo antes de que acabara febrero, y teniendo en cuenta que, antes de las urnas, aspiraban a no tener ni que hacerlo. Pero la realidad es la que es, y Vox está sentada en la mesa, pero lo está protestando, y elevando el tono contra los populares.

Los militantes del partido de Santiago Abascal recibieron el pasado miércoles la impresión de que los pactos de gobierno no están, precisamente, cerca de producirse, en la forma de una carta en la que el secretario general, Ignacio Garriga, acusaba al PP de estar detrás de la "maquinaria mediática" que informa sobre los escándalos que rodean a su líder. Este lunes, las espadas seguían en alto, con el portavoz de Vox, José Antonio Fúster, asegurando con una mano que siguen "trabajando codo con codo con el Partido Popular para llegar a un acuerdo de Gobierno en Extremadura", mientras golpeaban a Génova con la otra.

El portavoz nacional de los ultras comentaba "la semana fantástica de la corrupción del bipartidismo", con el inicio este lunes del juicio por la Kitchen en la Audiencia Nacional, así como el del caso Koldo este martes en el Supremo. Para Fúster, el PP y el PSOE son "dos partidos indistinguibles". En la misma rueda de prensa en su sede de la calle Bambú, el portavoz volvía a la calma: "Retomamos las negociaciones en esas regiones", aseguraba sobre Extremadura y el otro punto caliente del mapa, Aragón, donde el plazo es aún más corto -3 de mayo-, pero donde se entienden mejor con el PP de Jorge Azcón.

Y mientras, sobre el terreno, los portavoces regionales replican las palabras de sus líderes nacionales, quizás sin saber realmente si lo que están leyendo es cierto. Los populares, tratando de aparentar normalidad, pero admitiendo los nervios: "Está todo muy cerrado. No entendemos a qué esperan", señalan fuentes del PP regional a El País. "Esperamos que cuánto antes se pueda llegar a un acuerdo", dice su portavoz regional, José Ángel Sánchez Juliá. Y en el caso de Vox, también mezclando la diplomacia con el apretón. Su diputado regional Juan José García replicaba las palabras de Fúster: "Vox sigue trabajando codo con codo con el PP; hay reuniones, hay flujo de información y hay voluntad de acuerdo", señalaba, no sin antes asegurar que apretarán a Guardiola "punto por punto, medida por medida y presupuesto por presupuesto para llegar a un acuerdo de gobierno por el bien de los extremeños".

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