A pocas horas de que se abran las urnas, Alfonso Fernández Mañueco ha decidido marcar territorio político. El presidente de Castilla y León ha cerrado la campaña reivindicando autonomía frente a la dirección nacional del Partido Popular y dejando claro que las decisiones sobre el futuro gobierno autonómico se tomarán desde la comunidad. En un momento en el que el PP afronta negociaciones complejas en varias regiones, el dirigente popular ha querido subrayar que Castilla y León no se gestionará desde Madrid.
La advertencia llega en un contexto en el que el partido deberá abordar en paralelo la formación de gobiernos en varias comunidades, entre ellas Extremadura, Aragón y la propia Castilla y León, además de la campaña andaluza que ya asoma en el calendario político. Sin embargo, Mañueco ha querido despejar cualquier duda sobre cómo se desarrollarán las conversaciones en su territorio.
“Se ha establecido un marco de negociación en el que yo me siento cómodo”, ha explicado en una entrevista reciente con el periódico 'El País'. “Lo hemos hablado antes de que se hiciera público. Y para llegar a un acuerdo, se va a negociar en Castilla y León por personas de Castilla y León”. Con esta afirmación, el presidente autonómico ha querido dejar claro que la interlocución política tras las elecciones recaerá exclusivamente en dirigentes regionales del PP.
La posición supone, en la práctica, un distanciamiento respecto a la estrategia que la dirección nacional del partido ha seguido en otras comunidades. Preguntado directamente sobre el papel de la sede nacional del PP, Mañueco fue aún más explícito: “Génova, en las cuestiones de Castilla y León, no va a participar. Como hace cuatro años”.
La declaración delimita el margen de actuación de la dirección nacional que lidera Alberto Núñez Feijóo y del equipo que dirige el secretario general del partido, Miguel Tellado, encargado en otros territorios de participar directamente en las negociaciones para formar gobierno. “En principio, para hablar de las cuestiones de Castilla y León, no”, ha respondido el presidente autonómico al ser preguntado sobre si Tellado se sentará a la mesa de negociación.
Mañueco intenta meter tierra de por medio con Génova
El mensaje de Mañueco refleja un intento de reforzar su liderazgo territorial dentro del Partido Popular. Durante la campaña, el presidente castellano y leonés ha tratado de evitar que las elecciones autonómicas se interpreten como una extensión de la política nacional o como un capítulo más de las tensiones internas del partido.
En lugar de eso, el dirigente popular ha insistido en presentar la cita electoral como una decisión estrictamente regional, centrada en la gestión de Castilla y León y en los problemas específicos de la comunidad.
Esa estrategia también implica reducir el protagonismo de los principales referentes del PP en Madrid. Aunque figuras como Alberto Núñez Feijóo o la presidenta madrileña Isabel Díaz Ayuso han marcado en los últimos meses buena parte del discurso político del partido, Mañueco ha preferido situarse en un plano diferente, reivindicando un estilo más centrado en la política autonómica.
Nadie está a favor de la guerra
La misma lógica se ha aplicado a los debates de política internacional que han dominado la agenda política en las últimas semanas. Frente a los posicionamientos más contundentes que han protagonizado algunos dirigentes nacionales del PP, Mañueco ha optado por una postura más matizada.
En este sentido, preguntado por la intervención militar en Irán, el presidente autonómico ha tratado de mantener un tono prudente, lejos de los vítores de guerra de Ayuso, Aznar y compañía. “Nadie está a favor de la guerra”, ha afirmado. “Está claro que esta intervención parece que no ha tenido el respaldo de la legalidad internacional”.
Al mismo tiempo, ha matizado que la situación internacional exige una posición coherente con el resto de socios europeos. “España tiene que tener una posición homologable a la de países europeos como Francia o Alemania”, ha señalado, recordando además que Irán es “un régimen despótico que viola profundamente los derechos humanos”.
Mañueco mira a las urnas con Vox en el horizonte
El distanciamiento respecto a Génova adquiere especial relevancia en un escenario en el que el Partido Popular podría necesitar acuerdos parlamentarios para garantizar la gobernabilidad de Castilla y León.
Las encuestas sitúan al PP como favorito para ganar las elecciones, pero también apuntan a que podría quedarse lejos de la mayoría absoluta. En ese caso, el partido necesitaría apoyos externos para asegurar la investidura, lo que abriría un proceso de negociación con otras fuerzas políticas. El escenario más probable, según los sondeos publicados en los últimos días de campaña, es que el Partido Popular vuelva a depender de Vox para garantizar la gobernabilidad de Castilla y León.
Los estudios demoscópicos sitúan al PP de Alfonso Fernández Mañueco en torno al 33-36% de los votos y unos 32 o 33 escaños, lejos de los 42 procuradores que marcan la mayoría absoluta en las Cortes autonómicas. Vox, por su parte, podría superar el 20% de apoyo y alcanzar entre 16 y 20 escaños, consolidándose como la tercera fuerza y, sobre todo, como el actor decisivo para la formación de gobierno.
Ese reparto parlamentario dibuja un escenario en el que el bloque de la derecha mantendría la mayoría absoluta, pero con un equilibrio interno diferente al de anteriores legislaturas. Si se confirman las proyecciones, Vox representaría ya cerca de un tercio del espacio conservador en Castilla y León, lo que le otorgaría una posición de fuerza inédita a la hora de negociar la investidura y las condiciones de la legislatura.
La situación no es nueva para Mañueco. Tras las elecciones autonómicas de 2022, el PP ya tuvo que pactar con Vox para formar el primer gobierno de coalición entre ambos partidos en una comunidad autónoma española. Aquella alianza permitió al dirigente popular mantenerse al frente de la Junta, aunque la convivencia entre ambas formaciones estuvo marcada por tensiones políticas que terminaron erosionando la estabilidad del Ejecutivo.