Diferentes asociaciones, entre las que se encuentran la Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid (FRAVM), la Asociación Vecinal PAU del Ensanche de Vallecas, Ecologistas en Acción de la Comunidad de Madrid y GRAMA (Grupo de Acción para el Medio Ambiente), entre otras, que ya mostraron su disconformidad alegando al expediente de licitación del nuevo contrato de la planta de Las Lomas, se encuentran expectantes ante la evolución del proceso de licitación, demandando que la propuesta seleccionada por el Ayuntamiento de Madrid para esta nueva etapa de la instalación avance hacia un modelo basado en la reducción y el reciclaje, un tratamiento más sostenible de los residuos y no para consolidar durante los próximos quince años la dependencia de la incineración y el vertedero.

Las asociaciones consideran que la licitación es una oportunidad única para incorporar las mejores tecnologías disponibles, recuperar la máxima cantidad posible de materiales de la basura, reduciendo drásticamente la incineración, teniendo siempre como objetivo final el cierre de la incineradora. En este sentido, advierten, como ya lo hicieron en fase de alegaciones, que las inversiones establecidas deberían estar enfocadas en la optimización y adecuada explotación de la actual instalación, alineadas con la consecución de los objetivos anteriormente descritos, pero que no deberían suponer en ningún caso, directa o indirectamente, una transformación sustancial que pueda suponer un incremento de la capacidad de incineración.

De la misma forma, los vecinos y ecologistas reclaman que la renovación permita ir más allá del mero cumplimiento de los límites legales actuales, minimizando las emisiones contaminantes y reforzando su medición, seguimiento y transparencia.

Las asociaciones recuerdan que decenas de miles de personas viven ya en el entorno de Valdemingómez y que los nuevos desarrollos urbanísticos del sureste incrementarán significativamente esa población durante los próximos años. Consideran, por ello, imprescindible reducir al máximo las afecciones ambientales y visuales de la planta y que las nuevas infraestructuras se diseñen con criterios de integración y de convivencia con un entorno cada vez más urbano y residencial.

“Las inversiones deberían servir para recuperar más materiales, reducir la contaminación y molestias, y hacer cada vez menos necesaria la incineración, no para consolidarla durante otros quince años”, señala la asociación.

Las diferentes asociaciones y grupos ecologistas, entre ellos la FRAVM, la Asociación Vecinal PAU del Ensanche de Vallecas, Ecologistas en Acción de la Comunidad de Madrid y GRAMA, entre otros, que durante los últimos años han impulsado marchas, alegaciones y actuaciones institucionales contra la prolongación de la incineradora, no descartan nuevas movilizaciones vecinales para reclamar garantías sobre el futuro ambiental de Las Lomas.

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