Las residencias de ancianos en la Comunidad de Madrid siguen su lucha contra la gestión a las que las somete el Ejecutivo regional de Isabel Díaz Ayuso, teniendo todavía presente aquellos “protocolos de la vergüenza” por los cuales se prohibía derivar ancianos enfermos de Covid-19 a hospitales durante lo peor de la pandemia. Sin embargo, al margen de ello, que acabó con la vida de 7291 residentes, estos centros también han debido hacer frente a comida podrida y servicios precarios. Lo último, una “plaga de chinches”.
Tal y como ha denunciado Más Madrid esta última semana, la única residencia de ancianos pública del municipio de Aranjuez tuvo que sufrir una “plaga de chinches”, además de déficit de plazas y condiciones “indignas” para la plantilla de trabajadores. A razón de ello, la formación de Manuela Bergerot ha denunciado la situación que vive la residencia Santiago Rusiñol de la mencionada localidad, después de reunirse con el portavoz de Más Madrid Aranjuez, Alfonso Sánchez, con la plataforma de Marea de Residencias y con la Asociación de Vecinos Glorieta del Clavel, que “da de comer a 80 familias en riesgo de exclusión social ante la pasividad del Gobierno municipal de PP y Vox”.
De este modo, la portavoz de Más Madrid en la Asamblea regional ha advertido de que se trata de “una residencia que tiene unas 450 plazas, que son absolutamente insuficientes por cómo está envejeciendo la población en este municipio”. En esta línea, ha destacado también que este centro tuvo “una plaga de chinches”, mientras que los profesionales “trabajan en unas situaciones bastante indignas”, lo que “repercute en el cuidado que pueden hacer de los residentes”. “Aranjuez, a través del Partido Popular y de Vox, se ha convertido en el segundo Ayuntamiento que menos invierte de toda España en políticas sociales y en cómo el Gobierno de Ayuso ha convertido en Aranjuez en uno de los municipios abandonados”, ha defendido Bergerot. Además, a razón de ello, la portavoz de la formación en la cámara regional ha lamentado que a la presidenta madrileña lo único que le interesa “es abarrotar los barrios del centro de la capital de turistas”.
Todo ello se ha conocido en una semana en la que la presidenta de la Comunidad de Madrid ha vertido un nuevo desprecio a las víctimas de las residencias, refiriéndose a estas como “plataformas de frustrados de la izquierda madrileña”. Tras el Consejo de Gobierno que se celebró este miércoles de manera extraordinaria en San Sebastián de los Reyes, la lideresa regional optó por cargar contra el Gobierno central y con las familias de las víctimas que fallecieron en residencias fruto de los “protocolos de la vergüenza”. “Considero que la plataforma de frustrados de la izquierda madrileña y los activistas mediáticos que les hacen el caldo gordo llevan 143 procesos judiciales perdidos en un país donde han muerto más de 120.000 personas y por lo que el Gobierno nunca dio explicaciones ni nunca trabajó realmente como hicimos las comunidades autónomas”, espetó la baronesa popular.
Unas palabras que tenían rápida respuesta por parte de las propias víctimas. “No somos un grupo de ‘frustrados’, sino de ‘indignados’ con las decisiones criminales que tomó su Gobierno -el madrileño- para no atender en hospitales a las 7.291 víctimas de la pandemia en las residencias”, señalaron desde Marea de Residencias a ElPlural.com.
Con ello, tildaron de verdaderamente “frustrante el tener a una presidenta que se dedique a insultar a las familias de las víctimas”, reprochando a su vez que “no se digne siquiera a abrir una comisión de investigación en la Asamblea de Madrid para averiguar qué se hizo mal”. Cabe recordar en este punto que fue en 2024 cuando el PP de Ayuso rechazó, por octava vez desde junio de 2021, abrir una vía de investigación parlamentaria sobre esta materia. “Más vale que se dedique a mejorar a las residencias, que todos sabemos en qué situación se encuentran”, emplazan al Ejecutivo de la Puerta del Sol desde Marea de Residencias.
Los correos que dejan en evidencia a Ayuso
En un orden similar de las cosas, también esta semana ha visto la luz un correo interno al que tuvo acceso El País en el que el firmante de los protocolos, Carlos Mur, enviaba varios párrafos a un alto cargo de la Consejería de Política Sociales, Begoña Cortés, y puso en copia, entre otros además de a Enrique Ruiz Escudero, consejero de Sanidad entonces, a Alberto Reyero, en los que avisaba de lo grave de la situación.
“No me cabe duda de que la situación es crítica en Montehermoso”, comenzaba señalando, en referencia a la residencia Montehermoso, donde cerca de una veintena de personas habían muerto. “Desde el Clínico San Carlos están haciendo lo que pueden”. “Seguiremos ayudando en lo que podamos, y en 2 horas tendréis nuevos protocolos de funcionamiento para intentar salvar un fin de semana que preveo espantoso”, seguía.
Mur aseguraba que “si no avanzáis en la contratación de médicos no vamos a poder tratar allí según el modelo de residencia medicalizada que tenemos (de material ya ni hablo)”. “Eso sí, tengo claro que el oxígeno y farmacia debe ser suministrado desde los hospitales a las residencias. Por ello, como la situación se agrava a una velocidad propia de tiempos de GUERRA, tras hablar con jefes de urgencia, de geriatría y SUMMA 112 modificaremos ahora los criterios de traslado con un objetivo claro: “vamos a tener que sacar más casos de los previstos en las residencias, mi idea firme es que debemos trasladar a aquellos que podamos salvar y a los que no, ayudarles a morir dignamente”.
De esta forma, Mur avanzaba que “si ni siquiera podemos darles ciudadanos paliativos en las residencias, el protocolo inicial de funcionamiento no es realizable”. “Y no deseo que ninguna autoridad tenga en su conciencia un número importante de fallecimientos evitables (…)”, indicaba.
En última instancia, hacía dos propuestas. De cara al fin de semana inmediato, “flexibilizar criterios de traslado e intensificar apoyo de geriatría referente a hospitales (algunos harán visita física a las residencias)”.