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Madrid

La Tabacalera volverá a Lavapiés, pero su futuro abre un debate sobre quién gestionará el espacio vecinal

Cultura cede 800 metros cuadrados al centro autogestionado y reabre las negociaciones con las asociaciones que reclamaban una gestión plural

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Tabacalera Madrid

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La Tabacalera volverá a acoger actividades culturales y comunitarias. Tras tres años de cierre por obras de rehabilitación y una prolongada negociación con el Ministerio de Cultura, el Centro Social Autogestionado (CSA) La Tabacalera recuperará parte de sus instalaciones, reabriendo un debate sobre quién gestionará el espacio. El acuerdo entrega dos naves que suman 800 metros cuadrados por un perioro de cuatro años, prorrogable por otros cuatro. Su reapertura, aún sin una fecha concreta, permitirá recuperar uno de los espacios de la cultura comunitaria en Madrid.

El convenio, firmado entre Ernest Urtasun, ministro de Cultura, y los representantes del colectivo permitirá retomar progresivamente las actividades que durante más de diez años tuvieron lugar en las instalaciones. Talleres, encuentros, huertos urbanos y actividades culturales gratuitas son parte del proyecto que ha defendido la autogestión como modelo de organización.

Sin embargo, el regreso no ha estado libre de desacuerdos. La Federación Regional de Asociaciones Vecinales de Madrid (FRAVM) ha criticado que el acuerdo se haya cerrado sin contar con todas las entidades del barrio. La organización reclamaba que una de las naves se destinase al CSA y que la otra funcionase como equipamiento comunitario de gestión y que estuviera abierto a todas las asociaciones vecinales, sociales y culturales de Lavapiés. 

La historia de La Tabacalera se remonta al siglo XVIII. Construida entre 1780 y 1792, el edificio de la calle Embajadores albergó una de las principales fábricas de tabaco del país. Sus instalaciones dieron trabajo a más de 6.000 mujeres, las cigarreras, que dejaron huella en la historia laboral y social de la capital. Las trabajadoras protagonizaron algunos de los primeros movimientos de organización colectiva. Sus huelgas y protestas las convirtieron en íconos de la resistencia obrera y organización sindical.

La fábrica cesó su actividad en el año 2000 y quedó abandonada. A partir de entonces, los colectivos del barrio comenzaron a luchar para que el espacio se recuperase para un uso público y comunitario vecinal. Después de años de movilización, en 2010 el Ministerio de Cultura cedió parte de las instalaciones a la CSA La Tabacalera. Durante años, sus pasillos acogieron diversos conciertos, exposiciones, representaciones teatrales, talleres y reuniones de colectivos que no encontraban otro lugar donde desarrollarlos.

Las obras de rehabilitación obligaron al colectivo a abandonar las instalaciones y a trasladar su actividad fuera del recinto. Ahora, tras el acuerdo con Cultura se les permitirá recuperar parte del patrimonio social mientras continúa la reforma de la nave principal en un centro de producción y residencias artísticas. La vuelta de este espacio comunitario coincide con la pérdida de los éstos desde la llegada de Almeida a la alcaldía en 2019, son varios los centros sociales y proyectos comunitarios que han tenido que cerrar sus puertas después de desalojos o por la finalización de sus acuerdos de traspaso.

Uno de los casos más conocidos es el de La Ingobernable, situado en el paseo del Prado. El edificio había sido ocupado durante 2017 para convertirlo en un espacio de actividades sociales y culturales. El PP, que entonces era la oposición, ya había reclamado su desalojo durante el mandato de Carmena. En noviembre de 2019, el Gobierno municipal de Almeida ejecutó el desalojo policial. El alcalde celebró la operación y la usó para reafirmar su política de “tolerancia cero” ante la ocupación ilegal.

Almeida y su gobierno han defendido siempre estas decisiones recurriendo a que se trata de la recuperación de inmuebles públicos y la necesidad de que su uso se ajuste a los procedimientos administrativos. El alcalde ha convertido la lucha contra la ocupación ilegal en una de las bases de su discurso político. Por su parte, los colectivos afectados han denunciado que estas decisiones han debilitado el tejido asociativo y que han reducido los espacios gratuitos de participación para la ciudadanía.

Etiquetas Cultura Madrid

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